CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

La campana de la esperanza La campana de la esperanza La campana que mejor suena del mundo está en el jardín interior del Hospital Provincial de Castellón. Los pacientes de oncología del citado Hospital la han bautizado con el nombre de la campana de la victoria o de la esperanza. Cuando un enfermo finaliza el tratamiento oncológico toca la campana con el brío, regocijo y la intensidad propia de quien ha recibido una segunda oportunidad en la vida. La campana se instaló hace mas de un siglo para anunciar la llegada de un nuevo paciente a los empleados del centro sanitario, en un tiempo en que las comunicaciones no eran las actuales. Ahora, ha adquirido un cometido esperanzador para los demás enfermos sirviendo de motivación para los que siguen en la lucha. En España cerca de 280.000 personas están diagnosticadas de cáncer y mas de la mitad (el 53 %) lo superan. Simbólicamente, el sonido de la campana es el pistoletazo de salida para reincorporarse de nuevo a la vida de manera plena y activa, después de haber pasado, posiblemente, por el peor momento de su vida. Esta vuelta a la cotidianidad, desde el punto de vista emocional, suele ser lo más difícil debido a la aparición del miedo y la ansiedad. Convivir con el torrente de emociones que ha desencadenado esta enfermedad precisa, en muchos casos, de atención psicológica especializada. De hecho, mas de un 70 % utiliza los servicios de psicología especializados en oncología. Uno de los objetivos del psicooncólogo es dotar de habilidades y recursos a las personas que están en este proceso tan complicado, para ayudarles a gestionar emocionalmente esta situación. Su función va desde intentar el control del estado de ánimo a la solución de problemas, mientras se intenta mantener y recuperar la calidad de vida, disminuyendo el sufrimiento. Porque, aunque hay cosas que no podemos cambiar, pero sí la forma en las que las nos enfrentamos a ellas y las vivimos. www.carloshidalgo.es

El arte de saber perder

El arte de saber perder Un buen líder sabe ganar y perder. Hace 12 años John McCain (candidato republicano), con distinción y buen gusto, felicitó a su contrincante Barack Obama por la victoria en las elecciones mientras le confesaba su admiración. Donald Trump en cambio, no sólo no ha felicitado a Biden, sino que se niega a validar el resultado electoral tachándolo de fraude, mientras promete acudir a los tribunales, extendiendo así dudas sobre la legitimidad del proceso electoral. Ya durante el recuento hizo gala de su radical postura cuando exigió que se paralizase el proceso diciendo que sus votos eran legales y los de su contrincante no. Es mas, llegó a autoproclamarse presidente a través de su perfil de Twitter, canal que siempre que utiliza a menudo y que ha tenido que censurarle alguno de sus mensajes por faltar a la verdad. Pocas escenas son más lamentables que ver a un mal perdedor fuera de sí, sin saberse contener, sin asumir su derrota y cumpliendo los criterios de un trastorno narcisista de la personalidad: arrogancia, soberbia, necesidad de adulación, seguir un patrón de grandiosidad, impulsividad, engreimiento, imprudencia e intolerancia a la frustración. Trump se considera único es su especie y mejor que todos los demás y, como tal, sólo le importa él mismo y actuar en su propio beneficio. Hay un dato en el que también va a destacar: de los 27 presidentes del último siglo, es uno de los cinco que no han podido repetir mandato. Ahora, aferrado al trono, adopta una postura querulante presentando una reacción hostil y reivindicativa, sin aportar prueba alguna, por considerarse agraviado, haciendo que parte de sus seguidores se manifiesten incluso armados. Trump, desde su particular Olimpo, no sabe que la fortaleza consiste en soportar y resistir las adversidades con firmeza y serenidad, siendo humilde en las victorias y elegante en las derrotas, dejando que hablen los demás. Imposible para un ególatra. www.carloshidalgo.es

Los buenos recuerdos

Los buenos recuerdos Las últimas investigaciones demuestran que una parte importante de nuestra felicidad depende de la relación que tenemos con nuestro pasado, de los recuerdos que guardamos de aquello que sucedió y de la capacidad para construir un relato positivo de nuestra propia vida. Parte de esto tiene que ver con el hecho de que la memoria trabaja como un músculo. Si uno piensa constantemente en los momentos en los que no ha sido feliz o habla continuamente de sus desgracias, de alguna manera está fortaleciendo esos momentos al reforzar las conexiones neuronales que componen ese recuerdo. Y, por la misma regla de tres, si se evocan experiencias felices y momentos buenos, se consolidarán las conexiones neuronales implicadas en ese proceso haciendo que trabajan mas las neuronas que componen ese recuerdo feliz. De ahí lo importante de hablar mas de las experiencias felices y de los momentos buenos que de las desventuras. Existen dos factores que pueden potenciar la creación de recuerdos memorables que aporten bienestar y contento a nuestra vida. El primero sería intentar sacar provecho del poder de las primeras veces. Al parecer el 25 % de los recuerdos proceden de experiencias nuevas pues la novedad garantiza durabilidad Y, dado que se recuerdan mejor los días en los que se hizo algo diferente, uno de los ejercicios para construir recuerdos felices sería realizar cosas nuevas como ir a algún lugar donde nunca se haya estado. En definitiva, algo que nos saque de la cotidianidad y active las emociones. El segundo factor sería implicar a la mayoría de los sentidos. Dado que las cosas se recuerdan por asociación, cuanto mas sentidos se involucren en la actividad mejor, más vívido será el recuerdo. Gusto, vista, olfato, tacto, oído …, en definitiva, percibir la vida con los cinco sentidos. Crear recuerdos felices, basados en experiencias emocionantes marcadas con nuestro rotulador fluorescente “emocional” puede ayudarnos en los momentos adversos de la vida. www.carloshidalgo.es

Todos los Santos

« TODOS LOS SANTOS Hoy se conmemora la festividad de Todos los Santos y, a pesar de las restricciones de aforo de este año, miles de personas acudirán al cementerio para llevar flores a los familiares y amigos que ya no están presentes, en un gesto de cariño y recuerdo hacia ellos, como costumbre arraigada en nuestra sociedad. El origen lo encontramos en la antigua Roma cuando el emperador Diocleciano, en el siglo IV, llevó a cabo la mas dura persecución realizada hasta ese momento contra los cristianos. El número de mártires muertos fue tan grande que no se les podía asignar una fecha a cada uno por separado, por lo que surgió la necesidad de sacralizar un día en común para todos lo Santos. Fue Bonifacio IV en el año 609 quién consagró el Panteón de Agripa (Roma) a la Virgen María y a todos los Santos mártires anónimos, instaurando tal celebración. Ya en la Edad Media, los monjes Benedictinos comenzaron también a celebrar el día siguiente (2 de noviembre) como el día de los difuntos. Para las personas que hayan tenido una pérdida reciente, estando todavía en el periodo de duelo, esta fecha les removerá sentimientos negativos como la pena y la tristeza. Como es lógico, el dolor estará íntimamente relacionado con el grado de cercanía: cuanto más lazo afectivo, más aflicción. Sin embargo, si la visita al camposanto se lleva a cabo fuera de este proceso de duelo, puede ser un buen momento para crear un recuerdo positivo de nuestros fallecidos agradeciendo de alguna forma la vida compartida con ellos. Sea como sea, nadie debe sentirse en la obligación de acudir al cementerio, pues mientras algunas personas encuentran consuelo al tomarse este día como de obligada visita, para otras no tiene sentido pues no sienten que la persona este ahí. Conviene tener presente que aceptar una pérdida no es olvidar, sino aprender a vivir sin esa persona. www.carloshidalgo.es

ALTANERIA EN EL EVEREST

Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay alcanzaron la cima del Everest en 1953. Desde entonces más de 4.000 personas lo han conseguido gracias a la pericia, los avances técnicos y, también, al dinero (80.000 euros). El ascenso se realiza en condiciones tan extremas que, en su tramo final, cada paso sólo puede darse después de tres respiraciones, a una temperatura media de -35º C y con vientos racheados que cambian constantemente de dirección. Todo ese trasiego de gente ha dejado tras de sí 50 toneladas de basura y 300 cadáveres congelados que van marcando el camino hacia la cumbre. Ahora, el Everest es noticia por la demanda que ha efectuado un CEO (ejecutivo) de una empresa de Silicon Valley, a su guía por incumplimiento de contrato reclamando una compensación de 100.000 dólares, a pesar de que el documento especifica que la suma aportada no garantiza pisar la cima. Por lo visto, el guía paró el ascenso debido a las peligrosas condiciones que había: calor, acumulación excesiva de nieve y la amenaza de una gigantesca masa de hielo colgante (llamado serac) que podía desprenderse y arrasar a todo el grupo. El guía ya conocía de antemano los efectos desastrosos que puede causar este fenómeno pues en 2014, la caída de un serac mucho más pequeño sepultó a 16 montañeros. Con buen criterio antepuso la cordura a la temeridad. Sin embargo, la arrogancia del CEO, mucho mayor que su prudencia, lo llevó a presentar la demandar, quizás por la frustración de no poder tomarse la selfie en la cima. Y es que hay gente que intenta comprar la felicidad olvidándose de que las cosas valiosas no se compran con dinero. Se puede comprar una cama, pero no el sueño; se puede comprar un reloj, pero no el tiempo; se puede comprar un libro, pero no la sabiduría; se puede comprar una posición (CEO), pero no el respeto. www.carloshidalgo.es

Rafael Nadal

Rafael Nadal En 2005 y con 19 años, Rafael Nadal ganó su primer Roland Garros y el domingo pasado, con 34, su decimotercera Copa de los Mosqueteros. Apenas hay deportistas en la historia, sin importar la disciplina que sea, que puedan estar 15 años en lo mas alto de sus posibilidades. El desgaste, la aparición de grandes rivales y las lesiones, hacen que la estancia media de un deportista en la élite raramente supere los 8 años. El deporte de alto rendimiento somete al organismo a un ritmo de trabajo tan elevado, de tanta intensidad, que obliga a tener unas condiciones físicas y mentales extraordinarias, además de una elevada capacidad de sacrifico, donde la clave de éxito está en la fortaleza mental. La psique del Manacorí, capaz de superar lesiones y malos momentos con una gran capacidad de adaptación y flexibilidad, hace que se supere año tras año empezando cada ejercicio de cero, como si no hubiese ganado nada antes. Los expertos dicen que Nadal no es el mejor ni física, ni técnicamente, pero sí psicológicamente, pues controla su mente orientándola exclusivamente al rendimiento en cada punto, logrando con ello llevar al límite la parte física y pareciendo inmune al cansancio y al nerviosismo. Otra característica determinante es su memoria, una base de datos prodigiosa. Puede recordar golpes de torneos jugados hace años lo que le ayuda a elegir la jugada idónea basándose en situaciones pasadas. Y es que su forma de competir es un manual de psicología del alto rendimiento en sí mismo. Tiene la habilidad mental de identificar, asumir y corregir los errores (con rapidez) tomando las situaciones límites como retos debido a su extraordinaria confianza en sí mismo. Y todo ello conseguido desde la humildad, la disciplina y el tesón, siendo pertinaz en el esfuerzo. No es vano dice: “Lograr aquello que he soñado me hace feliz, pero sobre todo me hace feliz recordar el esfuerzo empleado para lograrlo”. Magistral. www.carloshidalgo.es

Leer para expresar

LEER PARA EXPRESAR Todo el mundo tiene interés en expresar sus opiniones, pero pocos saben que sólo se puede hablar con el lenguaje que se va adquiriendo al leer. Desgraciadamente, el último informe del Centro de Investigaciones sociológicas asegura que el 40% de los españoles no lee nunca o casi nunca. Desesperanzador. Conviene saber que un lector habitual tiene más conexiones neuronales que alguien que apenas lea, por lo que las pérdidas de memoria y las enfermedades cerebrales se retrasan mas. El Alzheimer, la más común de las demencias seniles, es un trastorno progresivo que acarrea una disminución de las habilidades de pensamiento y comportamiento, alterando la capacidad para funcionar de manera independiente. La lectura incrementa la eficiencia de las neuronas, por lo que se tiene que perder más conexiones para que se empiece a notar los síntomas de esta enfermedad. Así, se calcula que la diferencia en el deterioro cognitivo de leer a no leer es de unos 15 años. Esto es, una persona no lectora, como media, empieza a desarrollar la enfermedad a los 65 años. En cambio, alguien que suele ejercitar la mente con la lectura activa comienza su deterioro a los 80. Esto se debe a que, aunque ambos grupos presenten el mismo número de neuronas, los lectores tienen un mayor número de conexiones neuronales, lo que implica que aumente la reserva cognitiva ante las enfermedades neurodegenerativas. Recientemente Donald Trump esgrimió como excusa para no leer la falta de tiempo. Es fácil dejarse llevar por la comodidad del “no tengo tiempo”, pero el tiempo puede consumirse o aprovecharse, es cuestión de prioridades. Leer un buen libro debe tomarse no solo como un placer, sino como algo bueno para la salud pues contribuye a proteger las habilidades cognitivas y al equilibrio psicológico. No en vano, Confucio aseguraba lo siguiente: “No importa lo ocupado que pienses que estás, debes encontrar tiempo para leer o entregarte a una ignorancia autoelegida”. www.carloshidalgo.es

La sologamia

LA SOLOGAMIA Hace unas semanas se estrenó la última película de Icíar Bollaín, La boda de Rosa, film que intenta hablar sobre la necesidad de buscar la independencia personal. La cinta describe la vida de una mujer desbordada por las cargas laborales, sociales y familiares, en el momento en el que decide poner el punto y final a la situación, para empezar a preocuparse por sus propias necesidades. La protagonista, a punto de cumplir 45 años, se percata de que lleva demasiado tiempo viviendo para los demás y ocupándose muy poco de ella, por lo que decide casarse consigo misma. La sologamia (casarse con uno mismo) es un acto que está cada vez más de moda y que tiene como mandamiento principal el amor propio. Surge en parte como una crítica feroz a los matrimonios que están unidos de manera tóxica por el que dirán o por miedo a la soledad, pero no por amor. Hay personas que ven la soledad como un fracaso vital y, a su vez, una vergüenza de cara a la propia sociedad, por lo que aguantan lo inaguantable en una relación de pareja. Ante esto surge el concepto, algo extravagante eso es verdad, de la sologamia donde, en una ceremonia a modo de ritual, se pronuncian unos votos dirigidos a mantener la promesa de quererse mas que a nadie y de respetarse por encima de todo y de todos. En países como Japón o EEUU, que llevan mas de una década con este tipo de bodas, existen un sinfín de empresas que organizan el evento con todo lo necesario para llevarlo a cabo, con alianza matrimonial incluida. En el fondo, la sologamia no significa querer estar solo de por vida, sino tener la capacidad de no depender de nadie, de ser una naranja completa y de quererse. El equilibrio quizás esté en no dejar que nadie te quiera menos de lo que te quieres tú. www.carloshidalgo.es

La honestidad

LA HONESTIDAD En el mundo del deporte existen un sinfín de heroicidades y esfuerzos que, por su trascendencia, perduran en el recuerdo. Uno de los gestos que pasarán a la historia lo protagonizó el triatleta Diego Méntrida el pasado domingo en el Triatlón de Santander. El atleta madrileño, que marchaba en cuarta posición, se colocó tercero unos metros antes de la meta debido a la equivocación de su rival, el británico James Teagle, quien en la última curva se confundió de camino y se fue hacia una valla. Diego, consciente del error de Teagle, paró y esperó a que el británico recuperara la orientación, para que fuera éste quien acabara tercero en la prueba y subiera al pódium. “Al ver cómo se equivocaba, inconscientemente me paré. Se lo merecía”, confesó al terminar la prueba mientras se fundía en un abrazo con su contrincante. La deportiva actitud ha sido premiada por la organización del Triatlón al conceder a Diego el tercer puesto honorífico, con la misma recompensa económica (300 euros) que el atleta británico, todo por la actitud elogiable con su rival. Esta noble decisión tiene mucho mérito si tenemos en cuenta que la rectitud de carácter y un alma noble son virtudes que no abundan en nuestra sociedad. Se considera que una persona es honesta cuando toma la decisión que considera correcta incluso yendo en su propio perjuicio. Y es que la probidad y la autenticidad son cualidades y fortalezas necesarias a la hora de mantener relaciones sociales de cualquier tipo, ya sean de pareja, de familia, de amistad o de trabajo. Son virtudes que hacen que la persona, siendo fiel a sus ideales y principios morales, se encuentre comprometida a hacer siempre lo correcto, sin importar a quien pueda beneficiar. Porque ser íntegro es, sencillamente, ser lo que uno aparenta ser, tener una sola cara. Como dijo John Lennon: “Si eres honesto, tal vez no tengas muchos amigos, pero serán los adecuados”. www.carloshidalgo.es

Emociones enmascaradas

EMOCIONES ENMASCARADAS El uso de la mascarilla, debido a su capacidad para filtrar el aire, protege tanto al usuario como a los demás del contagio por transmisión aérea, pero también es cierto que obstaculiza la expresión facial. La mayoría de nosotros somos novatos en su uso y está costando acostumbrarse a llevar oculta la parte inferior de la cara, lo que dificulta mucho la comunicación. Por eso, ha llegado el momento de utilizar no solo los ojos, sino también la cabeza y el resto del cuerpo para expresarnos. En este punto, conviene recordar que la comunicación no verbal es más valiosa que la verbal. Su importancia es tal que se considera que, en una conversación cara a cara, el componente verbal es del 30 % mientras que el 70 % se corresponde con la comunicación no verbal (muecas, movimientos, señales, posturas, etc.). Este tipo de comunicación se divide en tres componentes: La kinésica que corresponde a los gestos y miradas, la proxémica que se refiere a la distancia a que está una persona con respecto a otra y la paralingüística que hace referencia a como se dice lo que se dice (tono, intensidad, volumen de la voz, entonación, etc.). Diferentes investigaciones aseguran que no hay una parte del cuerpo que tenga mayor carga emocional que los ojos, pudiendo expresar emociones tales como tristeza, asco, ira, alegría, sorpresa o miedo. Es frecuente sonreír amistosamente a alguien y pensar que el gesto no ha tenido mucho sentido, porque la curvatura de la boca ha resultado invisible para el otro. No obstante, aunque parezca que el coronavirus ha matado la sonrisa de la boca, hay que seguir sonriendo pues al hacerlo se activan 36 músculos que tirando hacia arriba los extremos de la boca provocan una simpática arruga en el ojo que crea un vínculo afectivo. Como dijo Gustavo Adolfo Bécquer, el primer beso se da con la mirada. www.carloshidalgo.es