CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

La sologamia

LA SOLOGAMIA

Hace unas semanas se estrenó la última película de Icíar Bollaín, La boda de Rosa, film que intenta hablar sobre la necesidad de buscar la independencia personal. La cinta describe la vida de una mujer desbordada por las cargas laborales, sociales y familiares, en el momento en el que decide poner el punto y final a la situación, para empezar a preocuparse por sus propias necesidades. La protagonista, a punto de cumplir 45 años, se percata de que lleva demasiado tiempo viviendo para los demás y ocupándose muy poco de ella, por lo que decide casarse consigo misma. La sologamia (casarse con uno mismo) es un acto que está cada vez más de moda y que tiene como mandamiento principal el amor propio. Surge en parte como una crítica feroz a los matrimonios que están unidos de manera tóxica por el que dirán o por miedo a la soledad, pero no por amor. Hay personas que ven la soledad como un fracaso vital y, a su vez, una vergüenza de cara a la propia sociedad, por lo que aguantan lo inaguantable en una relación de pareja. Ante esto surge el concepto, algo extravagante eso es verdad, de la sologamia donde, en una ceremonia a modo de ritual, se pronuncian unos votos dirigidos a mantener la promesa de quererse mas que a nadie y de respetarse por encima de todo y de todos. En países como Japón o EEUU, que llevan mas de una década con este tipo de bodas, existen un sinfín de empresas que organizan el evento con todo lo necesario para llevarlo a cabo, con alianza matrimonial incluida. En el fondo, la sologamia no significa querer estar solo de por vida, sino tener la capacidad de no depender de nadie, de ser una naranja completa y de quererse. El equilibrio quizás esté en no dejar que nadie te quiera menos de lo que te quieres tú. www.carloshidalgo.es

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