CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Responsabilidad

Responsabilidad Mañana lunes comienza la Fase 1 de la desescalada. En ella, ya se va a permitir el contacto social en grupos reducidos de familiares o amigos, para personas no vulnerables, ni con patologías previas. Además, también se permitirá la apertura de terrazas con limitaciones de ocupación hasta el 50%, así como la de comercios de menos de 400 metros cuadrados, al que se podrá acudir con cita previa. Son muchas las personas que afrontan con miedo y ansiedad esta anhelada libertad, emociones normales tras ocho semanas de confinamiento, ya que nada genera más angustia al ser humano que la incertidumbre. Cualquier cambio, aunque sea a mejor, es una fuente de estrés que exige un periodo de adaptación. La reclusión fue desagradable para todos, pero nuestros mecanismos de supervivencia contrarrestaron la mala sensación y, por lo general, nos adaptamos bien al confinamiento. Ahora, siendo el factor humano clave para salir de la pandemia hay que aprovechar las salidas para volver poco a poco a la normalidad, pero siempre con responsabilidad. Este término se ha asociado generalmente a carga u obligación, cuando en realidad no se debe entender así. Ser responsable es la capacidad para responder frente a unos actos, la habilidad para tomar decisiones por uno mismo, siendo el compromiso que se adquiere con nuestras acciones una característica indispensable para nuestro crecimiento personal. Y esto viene al caso porque en este período, y seguro que también en las fases venideras, ha habido gente que ha hecho trampa saltándose el confinamiento y, encima, alardeando de ello. Estos necios piensan que son mas listos que los demás cuando lo único que han demostrado es lo gaznápiros, petulantes e irresponsables que han sido. Un estudio demostró hace un tiempo que existen diferentes grados de estupidez, y que el más alto aparece en aquellas personas que asumen situaciones de riesgo, conscientes de las consecuencias, pensando sólo en su beneficio propio. Abominable. www.carloshidalgo.es

Resiliencia

Resiliencia En osteología, el término resiliencia se usa para expresar la capacidad que tienen los huesos para crecer en el sentido correcto después de una fractura. En ingeniería, la resiliencia describe la capacidad de algunos materiales de recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora, cuando cesa el esfuerzo que causa la deformación. En sociología, el término se utiliza para caracterizar a aquellos sujetos que, a pesar de nacer y vivir en condiciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y socialmente exitosos. Resiliencia es un término que deriva del verbo en latín resilio, que significa “saltar hacia atrás, rebotar, volver de un salto”, en referencia a la capacidad de sobreponerse y adaptarse a momentos críticos después de experimentar alguna situación inusual, inesperada y/o extrema. La extraordinaria emergencia sanitaria que estamos viviendo como consecuencia del coronavirus supone una amenaza para nuestra salud, poniendo a prueba nuestra estabilidad y fortaleza mental. En momentos como este, con circunstancias que nos llevan al límite, es cuando nos surgen dos alternativas: o bien bajar los brazos o bien sobreponernos y salir fortalecidos, es decir, apostar por la resiliencia. Ésta, a pesar de que pueda existir una tendencia genética que pueda predisponer a ella, no es una cualidad innata, no está impresa en los genes. La resiliencia es algo que todo el mundo puede desarrollar a lo largo de la vida con la fuerza y la voluntad necesaria para salir adelante. Las características esenciales de estas personas es que no se encierran en sí mismas, se adaptan al cambio, no esconden la realidad emocional sino que la integran en su vida, sin perder el tiempo en quejarse, con sentido del humor y enfocados en el presente mientras miran el mañana con esperanza. Todas las personas tenemos la capacidad de sobreponernos a un estímulo adverso, pero el uso decidido y firme de esta capacidad es lo que nos hace realmente resilientes. www.carloshidalgo.es

Efectos psicológicos Covid-19

EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL CONFINAMIENTO El estado de confinamiento es sin duda una desagradable experiencia para todos, pues la separación de los seres queridos, la pérdida de libertad, la incertidumbre, la frustración e incluso el aburrimiento, conlleva consecuencias emocionales que en muchos casos adquiere tintes dramáticos. Por ello, el Ministerio de Sanidad y el Colegio de Psicólogos, han habilitado ayuda psicológica on line, líneas que están desbordadas, con el fin de dar una primera atención psicológica que sirva de orientación para el manejo del estrés y el malestar emocional derivados de la pandemia. Se estima que las secuelas serán para todo el mundo,pues a todos nos va a costar volver a la rutina, pero se cebará mas en los profesionales sanitarios, otra vez los grandes damnificados de esta crisis. A pesar de que médicos, enfermeros, auxiliares, celadores y trabajadores de la limpieza están dedicados 100% en su trabajo, lidiando con el virus y con el agotamiento, no están recibiendo el golpe psicológico de pleno, pues en estas situaciones de alarma lo peor siempre llega después. Está demostrado que un estrés agudo continuado durante mucho tiempo es el factor más predictivo para sufrir tristeza, angustia y ansiedad, sembrando problemas emocionales directamente entre quienes le han hecho frente en primera línea, en la trinchera. Está demostrado que una persona mentalmente cansada tiene una percepción más negativa de su realidad siendo, además, mucho más sensibles a nivel emocional. El personal sanitario que haya vivido las situaciones más duras probablemente padecerá un trastorno de estrés postraumático o un trastorno adaptativo como resultado de la conmoción propia de una vivencia tan impactante. El impacto de esta experiencia dependerá del fogueo individual y del factor de vulnerabilidad previo de cada uno. Esto quiere decir que existen características específicas personales que convierte a uno ser propenso o no a desarrollar un trastorno psicológico después de vivir un acontecimiento tan estresante en su vida como este. www.carloshidalgo.es

Día del autismo

DIA DEL AUTISMO El pasado jueves día 2 se celebró el día internacional del Trastorno del espectro autista (TEA). Este es un desorden de origen neurobiológico que afecta al sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en tres áreas: la comunicación, la interacción social y la flexibilidad del pensamiento y conducta. A pesar de que cada persona es diferente y de que cada individuo posee características propias, en todos los casos se ven afectadas las habilidades para comunicarse y relacionarse con los demás, además de tener asociado un patrón restringido y repetitivo de intereses, actividades y comportamientos que inciden en la capacidad de la persona para adaptarse de manera flexible a las demandas del entorno. Todo esto hace que la persona experimente reacciones de hipersensibilidad ante estímulos externos acusando en exceso un cambio de rutinas. Cuando se decretó el estado de alarma, se hicieron excepciones con las mascotas, pero no con los niños. Ante las quejas de las familias, el gobierno rectificó habilitando el poder circular por la vía pública a personas con este tipo de alteración, junto a un acompañante, siempre que se respetaran las medidas anti contagio. Sin embargo, algunos ciudadanos no entienden de excepciones e increpan tanto a los adultos que les acompañan como a los propios niños. Varios padres, hartos de recibir insultos, han iniciado una campañapor la que salen a pasear con un brazalete de color azul para que el resto de ciudadanos los identifique. En verdad, ninguna persona debería tener que recurrir a ponerse nada que lo identifique para ejercer un derecho inherente y reconocido por el estigma que pueda provocar, pero quizá así se eviten confusiones. Todo sería mas sencillo si se aceptara el TEA como una forma diferente de entender el mundo, huyendo de estereotipos dañinos pues al fin y al cabo, el autismo no define como persona a nadie, sólo representa un aspecto mas de su personalidad. www.carloshidalgo.es

Juntos pero no revueltos

Juntos, pero no revueltos El refranero español es muy rico en todo tipo de sentencias y en concreto hay un refrán que viene a cuento debido a una realidad que va llegar en breve: “Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar” (en alusión a la costumbre de poner en remojo la barba para facilitar su afeitado). Y esto viene al caso porque los registros civiles de China han experimentado un repunte sin precedentes de casos de divorcio, batiéndose el récord de demandas pasada la cuarentena. El confinamiento implica que de un día para otro, nos encontramos con la perspectiva de pasar un mes en un espacio limitado y cerrado, acompañados únicamente de nuestro núcleo familiar más próximo. Esto conlleva a que se esté expuesto a toda la tensión que genera esta falta de libertad sin acceso a espacios de fuga. La casa deja de ser un lugar de placer, ventura y tranquilidad convirtiéndose en un campo minado de tensiones, estrés y angustia. A la frustración e impotencia hay que añadir la angustia por la inseguridad laboral y la estrechez económica, lo que dará lugar a momentos complicados, encontramos ante un mes de riesgo para la estabilidad de la pareja, convirtiéndose en una “prueba de fuego” para la relación. Porque este confinamiento acentuará la dinámica anterior: si era buena la relación, será mejor; pero si había fisuras, se resaltarán. No obstante, esta situación se puede ver como una oportunidad para salir reforzados como pareja. Lo primero que se debe hacer es aceptar este estado intentando mostrar una actitud positiva. En un caso de confinamiento, la organización y el reparto de tareas en el hogar es vital, por lo que hay que sentarse a dialogar (iniciando así el proceso desde la comunicación) para establecer las rutinas donde se contemple que cada uno tenga un espacio individual. Si surge un conflicto (que surgirá), lo adecuado es posponer el brete para hablarlo después, desde el sosiego. Si la pareja aprender a gestionar junta esta situación, saldrá mas sólida y robusta. www.carloshidalgo.es

Solidaridad y humor

Solidaridad y humor El miedo es una emoción que nos acompaña desde siempre, siendo también la emoción que con mayor rapidez se activa si interpretamos una situación como peligrosa o amenazante, apareciendo debido a la incertidumbre que tenemos de no saber lo que va a pasar, anulando así la capacidad de reaccionar o de buscar soluciones que nos ayuden a estar mejor. Sin duda alguna, este aislamiento está provocando una gran preocupación y malestar emocional en la población por el desasosiego que genera la situación que estamos viviendo, eliminado de un día para otro una gran parte de nuestros refuerzos positivos cotidianos: desde disfrutar de un día soleado y pasear por la playa hasta almorzar con los amigos o reunirse con la familia. De pronto nos vemos recluidos en nuestras casas, rompiendo con la rutina, las obligaciones y los momentos de ocio, con una pérdida de libertad particular por el bien común. Y esta solidaridad va a ser una de las claves para la exterminación del virus. Es verdad que resulta imposible hablar de otro tema, ni pensar en otra cosa, pero esta situación se debe ver como una oportunidad, porque el aburrimiento estimula la creatividad. Con el tiempo libre del que disponemos, es aconsejable dotar de sentido y propósito, a esta temporada de confinamiento. Así, conviene mantenerse activo continuando, en la medida de lo posible, las costumbres que antes se tenían: horario, deporte, contacto virtual con la familia y amigos … El humor, en muchas ocasiones, es el mecanismo de defensa ideal para las situaciones difíciles que hemos de pasar. Da color a la oscuridad, pone una sonrisa a lo difícil y se contagia mas rápido que el Covid-19. Cuando uno aprende a reírse de sus problemas, estos dejan de atormentarnos porque la risa en los malos momentos ayuda a relativizar. Como dijo Neruda: “Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños”. www.carloshidalgo.es

complejo telemaco

COMPLEJO DE TELÉMACO La próxima semana se celebra el día del padre, figura en continua evolución. Es un hecho constatable que los padres de hoy en día no se parecen a los de hace unas décadas. Hasta hace unos años ver a un padre cambiando pañales, jugando en el parque, llevando al hijo al médico o preparando la merienda no era tan habitual como lo es ahora. Si bien los padres de hoy en día están comprometidos en su rol y tienen muchas más muestras de cariño tanto en privado como en público, también es cierto que han perdido autoridad, lo que se conoce como complejo de Telémaco. La Odisea es un poema épico griego del siglo VIII a. C. escrito por Homero donde se narra la vuelta a casa de Odiseo (Ulises para los latinos) tras la Guerra de Troya, después de 20 años. Telémaco era hijo de Penélope y Odiseo, rey de la isla de Ítaca y causante, con su idea de construir un caballo de madera, de la caída de Troya. Telémaco era aún un niño cuando su padre partió hacia Troya y, en sus veinte años de ausencia, creció hasta hacerse adulto sin la autoridad paterna, por lo que cuando su padre volvió ni siquiera le reconoció. Esta es la idea central que subyace al complejo de Telémaco: la desaparición de la figura de autoridad del padre. Si en el siglo pasado, el padre era la autoridad, el que indicaba el camino, el que aconsejaba, el que enseñaba desde atarse los cordones, a afeitarse o hacer el nudo de la corbata, actualmente los jóvenes lo aprenden con un tutorial de Internet. Y es que es un fenómeno creciente en este milenio la evaporación no sólo de la figura paterna (en algún caso un declive total) sino también de las demás autoridades en general. En definitiva, para bien o para mal, ser padre ya no es lo que era. www.carloshidalgo.es

Excesos juventud

LOS EXCESOS DE LA JUVENTUD Las fiestas de la Magdalena empiezan en pocos días. A pesar de que todo el mundo puede disfrutar de ellas, se sabe que son los mas jóvenes quienes lo hacen con mayor intensidad. Éstos deberían saber que para divertirse no es necesario extremar las conductas, pues todo tiene su justa medida. Todos hemos sido adolescentes y por ello sabemos que el abuso de alcohol en esa franja de edad es tan común como peligroso, siendo cada vez son mas frecuente los casos de intoxicación etílica. Y es que los mas jovenes, con esa impresión de creer saberlo todo, se encuentran en unas condiciones emocionales tan especiales que les llevan a actuar de manera impulsiva, sin medir la consecuencia de sus actos y cediendo a las presiones del grupo. Pero el consumo de alcohol no es el único exceso de las fiestas. Ya hace unos años que el cannabis es la droga ilegal más consumida del país. Lo peor de esta droga es la buena fama que tiene, entre los consumidores claro. Estos, con frecuencia, se olvidan (nunca mejor dicho) que fumarla dificulta la memoria a corto plazo, la de los eventos recientes y la coordinación, lo que acarrea serios problemas a la hora de realizar cualquier tarea, por sencilla que sea. Sesudos estudios demuestran que las personas adultas que consumieron marihuana durante la adolescencia, a pesar de que luego la dejaran de consumir, no recuperan el deterioro cognitivo perdido. Esto es así porque el cannabis tiene un impacto tremendo en el cerebro de los jóvenes que está todavía en desarrollo, estableciendo conexiones nuevas. La clave está (como en todo) en la educación de nuestros hijos. A saber: estar pendientes de su evolución, escucharles activamente y sin censuras, dar responsabilidad y libertad de forma paulatina y ser firmes en lo fundamental y flexible en lo secundario, pues adoptar una postura tolerante en cuestiones menores es una actitud inteligente y provechosa. www.carloshidalgo.es

coronavirus

Pánico COVID-19 Pánico COVID-19 El brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha dado pie a todo de tipo de falsos rumores que, extendidos por las redes sociales, han creado un nerviosismo colectivo. La información se sucede a un ritmo vertiginoso y, a pesar de que mucha sea incompleta o contradictoria, está creando pánico y racismo de manera viral, y nunca mejor dicho. La mezcla de emociones mal calibradas y un conocimiento limitado, es la situación exacta en la que se encuentran muchas personas en este momento respecto al coronavirus, lo que ha iniciado una espiral cada vez peor de conducta irracional. Conviene no olvidar que lo que se piensa del coronavirus está distorsionado por la emoción del miedo (a enfermar o morir), provocando reacciones fuera de lugar, como aislar a los ciudadanos chinos de nuestro entorno sin motivo. Así, un restaurante de Hong Kong ha colgado un letrero donde se puede leer: “Queda prohibida la entrada a los chinos. Lo sentimos mucho, queremos vivir mas. Por favor, perdónenos”. Parece que a la mínima sale el brote xenofóbico que todo ser lleva dentro. Un prejuicio es tener un juicio previo antes de conocer algo de primera mano. Si pensamos que los hombres conducen mejor que las mujeres, estaremos más atentos y condenaremos antes una infracción de una mujer al volante que la de un hombre. Se suele prejuiciar y desvalorizar a las sociedades o personas que son diferentes a nosotros. Ahora le toca el turno a China. Para evitar estos alarmismos uno debe informarse por canales serios y oficiales, porque se quiera o no, todo el mundo cometemos sesgos cognitivos. Y la única realidad es que el 97% de las personas que se relacionan con el virus se curan y que, para protegerse de esta enfermedad, basta con evitar el contacto cercano (menos de 1 metro) con cualquier persona que tenga fiebre o tos y practicar una buena higiene en manos y vías respiratorias. www.carloshidalgo.es

La trampa de la inteligencia

La trampa de la inteligencia Se conoce como la trampa de la inteligencia al patrón de actitudes y comportamientos que lleva a una persona formada e inteligente a actuar de forma estúpida debido a su capacidad intelectual, y no a pesar de ella. Y es que las personas mas inteligentes no sólo son tan propensas a cometer errores como las demás, sino que incluso son más proclives a incurrir en ellos. Esto suele ser así porque tienden a pensar que saben todo lo que hay que saber sobre un tema y les resulta difícil reconocer lagunas en su conocimiento. Se creen con licencia para ignorar pruebas que cuestionen sus puntos de vista, lo que les lleva a tener una mente más cerrada. Albert Einstein, padre de la teoría de la relatividad y rostro de la inteligencia por antonomasia, perdió la cabeza en los últimos años intentando demostrar (sin éxito) su teoría sobre la unificación de las leyes de la Física. Su famosa intuición lo volvió sordo y ciego a cualquier opinión que contradijera su teoría. Cuando la trampa de la inteligencia pasa del plano individual al laboral el problema es aún mayor. Como resultado de la arrogancia, muchas compañías desalientan el pensamiento crítico castigando a los empleados que plantean dudas. Este fenómeno se conoce como estupidez funcional. Un ejemplo. En 2007 la compañía de teléfonos móviles Nokia era líder mundial en el sector con un 50 % de cuota de mercado. Cinco años después, todos sus clientes tenían un iPhone. A los ingenieros de Nokia nunca se les permitió cuestionar los métodos de la empresa ante la llegada de los teléfonos inteligentes (smartphones). Se trata simplemente de reconocer queincluso las personas más brillantes son capaces de equivocarse y que cuando lo hacen, al estar en posiciones de mayor responsabilidad, las consecuencias suelen ser mas serias. Como dijo Molière hace 400 años: “un tonto ilustrado es más tonto que un tonto ignorante”. www.carloshidalgo.es