CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Lo aprendido

TODO LO APRENDIDO No todas las etapas que atravesamos a lo largo de nuestra vida son fáciles. Algunos tramos, debido a lo ocurrido en ellos, son especialmente arduos, duros y complicados. Sin ninguna duda, el estado de confinamiento será una de las experiencias que marque nuestras vidas. Tanto es así que, en una reciente encuesta, se ha concluido que el 75 % de gente se ha sentido aislada, el 70 % ha padecido ansiedad y mas del 60 % se encuentra agotada emocionalmente. Sin embargo, estos momentos difíciles dejan enseñanzas útiles que quedan en nosotros, sobre todo si se alcanza cierto estado de reflexión. Este período vivido ha permitido reconocer e identificar elementos que no se hubiesen descubierto en una etapa de bonanza, pues los malos momentos ofrecen una oportunidad única de aprendizaje. Entre lo aprendido destaca el cambio de prioridades con respecto a las relaciones personales. Sea a nivel de pareja, familia o amistad, la realidad es que el contacto se ha intensificado en algunos casos y desaparecido en otros, por lo que se ha realizado una selección que ha depurado las relaciones. Otra lección aprendida es la importancia que a partir de ahora se le va a dar a intentar acudir siempre a fuentes de información veraces, para poder separar el trigo de la cizaña, la verdad del bulo y la falsedad. Por otro lado, actividades que se realizaban en el colegio, y a las que se daba poca importancia (una maría), han sido claves en la reclusión. Así, el deporte, la creatividad, la cultura y la cocina han sido por ese orden las cuatro actividades en las que más se han refugiado las personas para superar el confinamiento, convirtiéndose en formas recreativas de pasar el trance de una manera óptima. Seguro que, pasado un tiempo, se verá que para muchos ha sido el punto de inicio de nuevas experiencias y de una vida más acorde a los verdaderos valores. www.carloshidalgo.es

Pensamiento crítico

PENSAMIENTO CRÍTICO La pandemia generada por el coronavirus ha convertido al mundo en un enorme circo donde el rigor y la objetividad en las noticias no ha sido todo lo modélica que se hubiese deseado. La cantidad de información a la que estamos expuestos hoy en día sobre cualquier tema es infinita, con lo que el reto no está en creer o no en ella; lo realmente complicado es decidir que información está menos alterada con el fin de no arrastrarnos a la intoxicación, pues cuanta más información contradictoria recibe el cerebro, más cuesta poner orden y pensar, con el consiguiente embotamiento de la razón. La RAE define pensamiento como la facultad de pensar, y crítico como la capacidad de analizar un tema bajo un criterio propio. Unificando los dos conceptos podríamos decir que el pensamiento crítico es la capacidad del ser humano para analizar la información respecto a un tema determinado, intentando esclarecer la veracidad de dicha información para llegar a crear un criterio propio, ignorando los posibles sesgos externos. De una forma análoga a lo que proponía el físico, matemático y padre de la filosofía moderna René Descartes, se trataría de dudar de las informaciones, dogmas y axiomas absolutos que nos rodean hasta que nosotros mismos podamos darles veracidad o por lo contrario ignorarlos. Con ello, se busca tener una idea justificada de la realidad y no aceptar ciegamente lo que otros digan, pues, con frecuencia, lo que se nos cuenta puede ser una falacia, una opinión ladina o una información vertida con interés oculto. Necesitamos ejercer el pensamiento crítico para decidir mejor y para vivir con mayor serenidad, sin el estrés de la información negativa que nos bombardea. Tanto es así que se considera el pensamiento crítico como la segunda habilidad mas importante a desarrollar (tras la comunicación asertiva) para poder adaptarnos perfectamente a nuestro entorno, debido a la proliferación de noticias falsas que existen. www.carloshidalgo.es

El duelo confinados

Duelo durante el confinamiento En los casi 70 días que llevamos del estado de alarma se han dado momentos difíciles para todos en la mayoría de las áreas, pero por encima de todo se encuentran las familias que han padecido el fallecimiento de alguno de sus miembros. Perder un ser querido y no poder despedirlo es una de las realidades más crueles de esta pandemia. De hecho, nadie está preparado para asumir una muerte cercana y menos en unas condiciones tan difíciles y extraordinarias como la que estamos pasando. Estas circunstancias afectan de forma negativa al curso de superación de esa pérdida, convirtiéndose en muchos casos en lo que en psicología se conoce como un duelo complicado. Un duelo no es otra cosa que el proceso de adaptación que se da tras la pérdida de un ser amado. Conocer las cuatro etapas del duelo (negación, ira, tristeza y aceptación) puede ser útil para ubicarse en ese momento de desconcierto e incertidumbre y así entender un poco mejor lo que se está sintiendo. Es importante saber que todos esos sentimientos son normales y que se trata del desarrollo natural por el que hay que pasar. La limitación del apoyo social, al no poder compartir con los allegados el dolor que se siente y no poder notar la cercanía de un cálido abrazo, exacerba el sufrimiento emocional. Otro aspecto duro de la situación de confinamiento ha sido la imposibilidad de estar con el familiar enfermo, en sus últimos momentos de vida, como consecuencia de la distancia social que había que mantener, lo que ha acarreado en muchos casos un sentimiento de culpa. Una buena técnica para superar la ausencia es escribir los pensamientos, darles forma, lo que ayudará a procesarlos mejor. Se puede escribir sobre cómo fue la relación con esa persona, lo que nos gustaría haberle dicho y no se dijo, o bien escribir pidiendo perdón o dando las gracias. www.carloshidalgo.es

Síndrome de la cabaña

El síndrome de la cabaña El síndrome de la cabaña es otra de las consecuencias del confinamiento por el Covid-19 que estamos padeciendo. Después de pasar mas de 2 meses de reclusión en casa, donde apenas se ha podido salir, se podría pensar que la oportunidad de alejarse de ella es lo más ansiado. Sin embargo, contrario a la expectativa general, hay personas que por angustia, miedo o ansiedad ante la posibilidad de contraer el coronavirus prefieran mantener el confinamiento. En psicología, se conoce este miedo como el síndrome de la cabaña y, aunque se debe dejar claro que no es algo patológico, sí es un estado anímico, mental y emocional que debe abordarse con cuidado. La sobredosis de información recibida en este tiempo, donde se ha hecho especial hincapié en la conveniencia de quedarse en casa para evitar contagios, se ha convertido ahora en un arma de doble filo pues ha incrementado en mucha gente el temor a salir. Una de las causas está en que durante mucho tiempo se ha inculcado que el peligro está en la calle, lo que ha convertido la casa en una zona de máxima seguridad. Las personas mas proclives a padecer este síndrome son las que han tenido alguien cercano que se ha contagiado y las que han pasado el confinamiento en soledad. En ambos casos, se ve la calle como algo hostil, concibiendo la casa como lugar seguro. Con el objetivo de superar este síndrome y minimizar el riesgo conviene seguir a pie juntillas el protocolo marcado por las autoridades, en lo relativo a mascarilla, guantes, hidrogel y respeto por la distancia de seguridad, pues todo ello aumentará la sensación de control, mientras se realiza una salida a la calle de manera gradual y con cautela, marcando cada uno el tempus que crea oportuno y necesite, teniendo especial cuidado con el diálogo interno, evitando alimentar los miedos y las inseguridades. www.carloshidalgo.es

Responsabilidad

Responsabilidad Mañana lunes comienza la Fase 1 de la desescalada. En ella, ya se va a permitir el contacto social en grupos reducidos de familiares o amigos, para personas no vulnerables, ni con patologías previas. Además, también se permitirá la apertura de terrazas con limitaciones de ocupación hasta el 50%, así como la de comercios de menos de 400 metros cuadrados, al que se podrá acudir con cita previa. Son muchas las personas que afrontan con miedo y ansiedad esta anhelada libertad, emociones normales tras ocho semanas de confinamiento, ya que nada genera más angustia al ser humano que la incertidumbre. Cualquier cambio, aunque sea a mejor, es una fuente de estrés que exige un periodo de adaptación. La reclusión fue desagradable para todos, pero nuestros mecanismos de supervivencia contrarrestaron la mala sensación y, por lo general, nos adaptamos bien al confinamiento. Ahora, siendo el factor humano clave para salir de la pandemia hay que aprovechar las salidas para volver poco a poco a la normalidad, pero siempre con responsabilidad. Este término se ha asociado generalmente a carga u obligación, cuando en realidad no se debe entender así. Ser responsable es la capacidad para responder frente a unos actos, la habilidad para tomar decisiones por uno mismo, siendo el compromiso que se adquiere con nuestras acciones una característica indispensable para nuestro crecimiento personal. Y esto viene al caso porque en este período, y seguro que también en las fases venideras, ha habido gente que ha hecho trampa saltándose el confinamiento y, encima, alardeando de ello. Estos necios piensan que son mas listos que los demás cuando lo único que han demostrado es lo gaznápiros, petulantes e irresponsables que han sido. Un estudio demostró hace un tiempo que existen diferentes grados de estupidez, y que el más alto aparece en aquellas personas que asumen situaciones de riesgo, conscientes de las consecuencias, pensando sólo en su beneficio propio. Abominable. www.carloshidalgo.es

Resiliencia

Resiliencia En osteología, el término resiliencia se usa para expresar la capacidad que tienen los huesos para crecer en el sentido correcto después de una fractura. En ingeniería, la resiliencia describe la capacidad de algunos materiales de recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora, cuando cesa el esfuerzo que causa la deformación. En sociología, el término se utiliza para caracterizar a aquellos sujetos que, a pesar de nacer y vivir en condiciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y socialmente exitosos. Resiliencia es un término que deriva del verbo en latín resilio, que significa “saltar hacia atrás, rebotar, volver de un salto”, en referencia a la capacidad de sobreponerse y adaptarse a momentos críticos después de experimentar alguna situación inusual, inesperada y/o extrema. La extraordinaria emergencia sanitaria que estamos viviendo como consecuencia del coronavirus supone una amenaza para nuestra salud, poniendo a prueba nuestra estabilidad y fortaleza mental. En momentos como este, con circunstancias que nos llevan al límite, es cuando nos surgen dos alternativas: o bien bajar los brazos o bien sobreponernos y salir fortalecidos, es decir, apostar por la resiliencia. Ésta, a pesar de que pueda existir una tendencia genética que pueda predisponer a ella, no es una cualidad innata, no está impresa en los genes. La resiliencia es algo que todo el mundo puede desarrollar a lo largo de la vida con la fuerza y la voluntad necesaria para salir adelante. Las características esenciales de estas personas es que no se encierran en sí mismas, se adaptan al cambio, no esconden la realidad emocional sino que la integran en su vida, sin perder el tiempo en quejarse, con sentido del humor y enfocados en el presente mientras miran el mañana con esperanza. Todas las personas tenemos la capacidad de sobreponernos a un estímulo adverso, pero el uso decidido y firme de esta capacidad es lo que nos hace realmente resilientes. www.carloshidalgo.es

Efectos psicológicos Covid-19

EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL CONFINAMIENTO El estado de confinamiento es sin duda una desagradable experiencia para todos, pues la separación de los seres queridos, la pérdida de libertad, la incertidumbre, la frustración e incluso el aburrimiento, conlleva consecuencias emocionales que en muchos casos adquiere tintes dramáticos. Por ello, el Ministerio de Sanidad y el Colegio de Psicólogos, han habilitado ayuda psicológica on line, líneas que están desbordadas, con el fin de dar una primera atención psicológica que sirva de orientación para el manejo del estrés y el malestar emocional derivados de la pandemia. Se estima que las secuelas serán para todo el mundo,pues a todos nos va a costar volver a la rutina, pero se cebará mas en los profesionales sanitarios, otra vez los grandes damnificados de esta crisis. A pesar de que médicos, enfermeros, auxiliares, celadores y trabajadores de la limpieza están dedicados 100% en su trabajo, lidiando con el virus y con el agotamiento, no están recibiendo el golpe psicológico de pleno, pues en estas situaciones de alarma lo peor siempre llega después. Está demostrado que un estrés agudo continuado durante mucho tiempo es el factor más predictivo para sufrir tristeza, angustia y ansiedad, sembrando problemas emocionales directamente entre quienes le han hecho frente en primera línea, en la trinchera. Está demostrado que una persona mentalmente cansada tiene una percepción más negativa de su realidad siendo, además, mucho más sensibles a nivel emocional. El personal sanitario que haya vivido las situaciones más duras probablemente padecerá un trastorno de estrés postraumático o un trastorno adaptativo como resultado de la conmoción propia de una vivencia tan impactante. El impacto de esta experiencia dependerá del fogueo individual y del factor de vulnerabilidad previo de cada uno. Esto quiere decir que existen características específicas personales que convierte a uno ser propenso o no a desarrollar un trastorno psicológico después de vivir un acontecimiento tan estresante en su vida como este. www.carloshidalgo.es

Día del autismo

DIA DEL AUTISMO El pasado jueves día 2 se celebró el día internacional del Trastorno del espectro autista (TEA). Este es un desorden de origen neurobiológico que afecta al sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en tres áreas: la comunicación, la interacción social y la flexibilidad del pensamiento y conducta. A pesar de que cada persona es diferente y de que cada individuo posee características propias, en todos los casos se ven afectadas las habilidades para comunicarse y relacionarse con los demás, además de tener asociado un patrón restringido y repetitivo de intereses, actividades y comportamientos que inciden en la capacidad de la persona para adaptarse de manera flexible a las demandas del entorno. Todo esto hace que la persona experimente reacciones de hipersensibilidad ante estímulos externos acusando en exceso un cambio de rutinas. Cuando se decretó el estado de alarma, se hicieron excepciones con las mascotas, pero no con los niños. Ante las quejas de las familias, el gobierno rectificó habilitando el poder circular por la vía pública a personas con este tipo de alteración, junto a un acompañante, siempre que se respetaran las medidas anti contagio. Sin embargo, algunos ciudadanos no entienden de excepciones e increpan tanto a los adultos que les acompañan como a los propios niños. Varios padres, hartos de recibir insultos, han iniciado una campañapor la que salen a pasear con un brazalete de color azul para que el resto de ciudadanos los identifique. En verdad, ninguna persona debería tener que recurrir a ponerse nada que lo identifique para ejercer un derecho inherente y reconocido por el estigma que pueda provocar, pero quizá así se eviten confusiones. Todo sería mas sencillo si se aceptara el TEA como una forma diferente de entender el mundo, huyendo de estereotipos dañinos pues al fin y al cabo, el autismo no define como persona a nadie, sólo representa un aspecto mas de su personalidad. www.carloshidalgo.es

Juntos pero no revueltos

Juntos, pero no revueltos El refranero español es muy rico en todo tipo de sentencias y en concreto hay un refrán que viene a cuento debido a una realidad que va llegar en breve: “Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar” (en alusión a la costumbre de poner en remojo la barba para facilitar su afeitado). Y esto viene al caso porque los registros civiles de China han experimentado un repunte sin precedentes de casos de divorcio, batiéndose el récord de demandas pasada la cuarentena. El confinamiento implica que de un día para otro, nos encontramos con la perspectiva de pasar un mes en un espacio limitado y cerrado, acompañados únicamente de nuestro núcleo familiar más próximo. Esto conlleva a que se esté expuesto a toda la tensión que genera esta falta de libertad sin acceso a espacios de fuga. La casa deja de ser un lugar de placer, ventura y tranquilidad convirtiéndose en un campo minado de tensiones, estrés y angustia. A la frustración e impotencia hay que añadir la angustia por la inseguridad laboral y la estrechez económica, lo que dará lugar a momentos complicados, encontramos ante un mes de riesgo para la estabilidad de la pareja, convirtiéndose en una “prueba de fuego” para la relación. Porque este confinamiento acentuará la dinámica anterior: si era buena la relación, será mejor; pero si había fisuras, se resaltarán. No obstante, esta situación se puede ver como una oportunidad para salir reforzados como pareja. Lo primero que se debe hacer es aceptar este estado intentando mostrar una actitud positiva. En un caso de confinamiento, la organización y el reparto de tareas en el hogar es vital, por lo que hay que sentarse a dialogar (iniciando así el proceso desde la comunicación) para establecer las rutinas donde se contemple que cada uno tenga un espacio individual. Si surge un conflicto (que surgirá), lo adecuado es posponer el brete para hablarlo después, desde el sosiego. Si la pareja aprender a gestionar junta esta situación, saldrá mas sólida y robusta. www.carloshidalgo.es

Solidaridad y humor

Solidaridad y humor El miedo es una emoción que nos acompaña desde siempre, siendo también la emoción que con mayor rapidez se activa si interpretamos una situación como peligrosa o amenazante, apareciendo debido a la incertidumbre que tenemos de no saber lo que va a pasar, anulando así la capacidad de reaccionar o de buscar soluciones que nos ayuden a estar mejor. Sin duda alguna, este aislamiento está provocando una gran preocupación y malestar emocional en la población por el desasosiego que genera la situación que estamos viviendo, eliminado de un día para otro una gran parte de nuestros refuerzos positivos cotidianos: desde disfrutar de un día soleado y pasear por la playa hasta almorzar con los amigos o reunirse con la familia. De pronto nos vemos recluidos en nuestras casas, rompiendo con la rutina, las obligaciones y los momentos de ocio, con una pérdida de libertad particular por el bien común. Y esta solidaridad va a ser una de las claves para la exterminación del virus. Es verdad que resulta imposible hablar de otro tema, ni pensar en otra cosa, pero esta situación se debe ver como una oportunidad, porque el aburrimiento estimula la creatividad. Con el tiempo libre del que disponemos, es aconsejable dotar de sentido y propósito, a esta temporada de confinamiento. Así, conviene mantenerse activo continuando, en la medida de lo posible, las costumbres que antes se tenían: horario, deporte, contacto virtual con la familia y amigos … El humor, en muchas ocasiones, es el mecanismo de defensa ideal para las situaciones difíciles que hemos de pasar. Da color a la oscuridad, pone una sonrisa a lo difícil y se contagia mas rápido que el Covid-19. Cuando uno aprende a reírse de sus problemas, estos dejan de atormentarnos porque la risa en los malos momentos ayuda a relativizar. Como dijo Neruda: “Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños”. www.carloshidalgo.es