CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Superdotado

SUPERDOTADO Laurent Simons, un niño belga superdotado de 11 años, ha conseguido graduarse en Física por la Universidad de Amberes (Bélgica), en apenas nueve meses. Lo ha hecho con un promedio de 9 sobre 10, sobrándole tiempo para completar asignaturas del máster que prevé cursar en el mismo centro. Laurent comenzó Primaria a los cuatro años, accediendo a Secundaria con seis. Completó esta etapa en 18 meses (lo normal es hacerlo en ocho años) antes de entrar en la Universidad con nueve años. Tras nueve meses matriculado en Ingeniería Eléctrica, se vio obligado a abandonar la carrera por una disputa entre sus padres y los profesores. La idea de los padres era que obtuviera el título antes de los 10 años, pero la Universidad planteó que se requería más tiempo para desarrollar habilidades como comprensión, creatividad y análisis crítico. Ante esto, los padres iniciaron negociaciones con otras universidades para que completara la licenciatura en otro centro, decantándose finalmente por Amberes. Una persona superdotada es aquella que muestra una elevada capacidad de rendimiento en el área intelectual y creativa, pero no en la emocional, corriendo el riesgo de padecer estrés psicosocial y aislamiento. El perfil típico corresponde a una persona perfeccionista, con miedo al fracaso y al que su facilidad para aprender, puede llevarle al aburrimiento y la desmotivación. Es una realidad que la sociedad suele rechazar lo que es diferente (por exceso o por defecto), con el daño psicológico que esto acarrea. La mala adaptación que suelen tener en la infancia provoca que cuando se llegue a la adolescencia no tengan habilidades sociales, se encierren en sí mismos y no tengan amigos, lo que da lugar a una exclusión social en la vida adulta, convirtiéndose en un outsider. Por ello, la mayoría necesitan hacer terapia psicológica para aprender a relacionarse, mejorar su autoestima y estructurar su personalidad. Y es que con inteligencia ganas una pelea, pero con sabiduría nunca la tendrás. www.carloshidalgo.es

Amistad y Coronavirus

AMISTAD Y CORONAVIRUS Desde la infancia hasta la senectud, la amistad es un componente fundamental en nuestras vidas, porque los humanos somos seres sociales que necesitamos el cuidado y el afecto de otros para sobrevivir. Tener amigos fomenta el sentido de pertenencia a un grupo, lo cual aporta un gran valor emocional a la persona, ya que estar integrados en nuestro entorno esta directamente relacionado con un aumento de autoestima y motivación. Además, reforzar los lazos sociales provoca que el cerebro libere endorfinas, que alivian el dolor y aumentan el placer. La pandemia ha recolocado a muchos amigos, ayudando a seleccionar las mejores relaciones y escogiendo las de mayor confianza. Diferentes estudios aseguran que, de todos los amigos que tenemos, hay un círculo de alrededor 15 personas, las más cercanas, que son cruciales para la salud física y mental. Y de entre ellos, entre 4 y 5 son verdaderamente imprescindibles. Es importante saber que las amistades verdaderas no pueden confundirse con los conocidos o los compañeros de actividades. Las primeras trascienden en el tiempo, independientemente de la frecuencia con que se vean y de las circunstancias, buenas o malas, pues en la amistad verdadera hay un interés genuino en el bienestar del otro. Esto no quiere decir que las relaciones cotidianas como los compañeros de trabajo o de gimnasio no sean importantes. También son necesarios. Pero no al mismo nivel, pues para que una amistad perdure debe de tener trascendencia, empatía y transparencia, y esto no se consigue con cualquiera. Pese a las dificultades que pueda entrañar, es muy beneficioso para una persona poder depositar la confianza en otros formando un vínculo afectivo. Porque lo esencial en una relación de amistad es la confianza, sentir que podemos ser nosotros mismos o poder confiar un problema o secreto sin ser juzgados. Al fin y al cabo, un amigo es una persona con la que puedes pensar en voz alta. www.carloshidalgo.es

Síndrome cara vacía

Síndrome de la cara vacía Ya ha pasado una semana desde que dejó de ser obligatorio el uso de la mascarilla en espacios abiertos. Llevamos más de 15 meses relacionándonos con la cara tapada circunstancia que nos hace sentirnos como más protegidos. Ahora, volver a vernos las caras al salir a la calle puede traer consigo la aparición del llamado síndrome de la cara vacía. Este, es el conjunto de problemas emocionales que se manifiesta en las personas que se sienten inseguras, cuando no llevan nada que les proteja la cara,ante un posible contagio de coronavirus. “Me puedo contagiar”, “la gente es una inconsciente”, “estoy desprotegido”, son algunos de los pensamientos que se tienen y que son los generadores del miedo, la angustia y la ansiedad. Y este conjunto de emociones, derivados de la cara destapada, terminan con una conducta de evitación, de no querer socializar o de buscar una protección exagerada. Pero el miedo al posible contagio puede que no sea la única razón por la que quitarse la mascarilla genere ansiedad. Estar sin ella, después de más de un año, hace que tengamos que volver a conectar con las facciones de la cara y no con una máscara. Y, en este punto, surgen miedos relacionados a cómo nos verán los demás, ya que en este tiempo hay gente que ha cambiado sus hábitos dejando de afeitarse o de maquillarse, por ejemplo. Incluso puede haber nuevos compañeros de trabajo a los que nunca se les haya visto la cara. Sea por el motivo que sea, es momento de empezar a olvidar un hábito mantenido mucho tiempo, para dar un paso más hacia la normalidad anterior a la pandemia, manteniendo una actitud positiva y sin abandonar por ello la prudencia. Haríamos mal al condenar a los que decidan seguir llevándola, o al pensar que el virus no existe y que no hay contagios. Hay razones de sobra para seguir siendo precavidos. www.carloshidalgo.es

El amor romántico

EL AMOR ROMÁNTICO Esta semana, la ley del divorcio cumplió 40 años con más de 30.000 rupturas en Castellón, o lo que es lo mismo algo más de dos matrimonios rotos por día. Un dato que llama mucho la atención es que el número de divorcios de personas con 60 años o más se ha triplicado en los últimos años. Esto avala las investigaciones que concluyen que es un mito pensar que el amor romántico puede con todo, pues parece que no es cierto que solo esto permita vencer todas las dificultades. De hecho, algunas parejas deciden intentar superar juntos un determinado obstáculo y otras deciden separarse ante ese mismo inconveniente. Y es que solo quererse no es suficiente. De entrada, el aceptar esta supuesta omnipotencia del amor, suele servir como excusa para no modificar determinadas actitudes perniciosas para la pareja. Al parecer, existen tres elementos que se antojan imprescindibles a la hora de conseguir una relación estable y duradera. Por un lado, el compromiso, elemento que hace que uno se involucre con el otro, que haya una motivación a construir algo con la otra persona. Se busca compartir y acompañar, pero siempre: en los buenos y en los malos momentos. Otro es la intimidad, lo que implica confiar y abrirse al otro, mostrando vulnerabilidades y aspectos más ocultos. Hay que entenderla como aquellos sentimientos en la relación que promueven el acercamiento, la confianza, el vínculo y el afecto. Y, por último, la pasión, componente que fluctúa en una relación a lo largo de las diferentes fases que se viven. Sería el estado de deseo hacia la pareja, sentimientos de atracción física e impulso de estar con el otro a nivel íntimo. Implica deseo, excitación y atracción, tanto a nivel físico como psicológico. Es cierto que la profundidad de cada uno de ellos va a depender del momento de la relación, pero siempre tienen que aparecer los tres en algún u otro grado. www.carloshidalgo.es

Violencia Vicaria

VIOLENCIA VICARIA Todos seguimos consternados con lo acaecido en Tenerife con Anna y Olivia. Las pruebas apuntan a que el padre filicida, Tomás Gimeno, el pasado 27 de abril decidió no devolver a sus hijas a Beatriz, madre de las niñas y expareja. Con el objetivo de hacerlas desaparecer e intentando asegurarse de que nunca las encontraran, zarpó desde el puerto de Tenerife en buscan de un vertedero submarino de barcos para arrojar los dos cuerpos. Pero el ancla con el que lastró las dos bolsas de deporte en las que las introdujo, se quedó enganchada en una de las naves hundidas, lo que facilitó que el sónar localizara a Olivia, la hija mayor. Todo apunta a que Anna, por desgracia, ha corrido la misma suerte. Desde que arrancó la investigación, se sabía que se estaba ante una personalidad enrevesada y narcisista, y que todo el plan obedecía a la venganza de un celópata que tiene como fin enterrar en vida a Beatriz. Por definición, la violencia vicaria se suele ejercer hacia el otro a través de los hijos, adquiriendo estos la condición de instrumentos para el maltratador o maltratadora, quien continúa ejerciendo esa violencia incluso en el caso en el que ya se ha producido la separación. La persona inductora aprovecha la fragilidad de los menores, para dañar psicológicamente al otro progenitor, despertando en este último un sufrimiento límite, un intenso dolor y una sensación de culpa extrema por no haber podido defender a las personas más queridas y a la vez más vulnerables, sus propios hijos. En los casos más extremos, como el que estamos comentando, se llega a la muerte de los menores en forma de homicidio premeditado. Este tipo de violencia conlleva unas consecuencias psicológicas tan devastadoras en la víctima, que difícilmente se va a poder restaurar su equilibrio emocional pues, aunque el dolor no ha sido físico, la crueldad si es de por vida. www.carloshidalgo.es

Luz de gas

LUZ DE GAS Ciertamente no estoy al día de las noticias de la prensa rosa, pero es muy difícil pasar por alto el serial relatado por Rocío Carrasco en el documental Rocío, contar la verdad para seguir viva. “Estás chiflada”, “las hormonas del embarazo te están afectando a la cabeza”, “haces dramas de todo”, “los celos te volverán loca” … y otros insultos y lindezas son algunos de los ejemplos que, según la protagonista, le espetaba su exmarido Antonio David Flores, en su segundo embarazo. Este testimonio ha sacado a relucir el maltrato psicológico conocido como luz de gas o gaslighting. Este, es un tipo de abuso psicológico en el cual se manipula y modifica la percepción de la realidad que posee otra persona, normalmente la pareja. Se busca, a partir de hacerles dudar de sí mismos y de sus creencias, dañar la autoestima y anular su personalidad. No deja de ser una perversa forma de violencia que, mediante el ejercicio de un acoso sutil y repetitivo, genera tal confusión que la víctima cree que se está volviendo loca, llegándose a sentirse culpable de la conducta violenta del maltratador. El término proviene de la obra teatral Gaslighting donde se relata la historia de un hombre que trataba de convencer a su esposa de que estaba loca. Para ello, le escondía ciertas pertenencias y atenuaba las luces de gas, haciéndole creer que brillaban con la misma intensidad de antes. Esto hacía que ella creyera que tenía problemas de cordura. Por definición, las personas que practican luz de gas son narcisistas y ególatras, acostumbradas a manipular los sentimientos de los demás. La víctima no solo se siente triste, insegura e inferior, sino que se pregunta si es débil o si en verdad es una amargada, como le intentan hacer creer. Si por desgracia lo relatado por Rocío es cierto, le queda mucho trabajo por delante, a nivel psicológico, para lograr recuperar su estabilidad emocional. www.carloshidalgo.es

Tonto a las tres

Tonto a las tres La semana pasada, el artista italiano Salvatore Garau consiguió vender el vacío por 15.000 euros, presentándolo en una subasta como una escultura inmaterial. Sí, una obra de arte que no existe, pero que lleva el nombre de “Yo soy” (Io sono, en italiano). Aun con todo, lo más sorprendente en esta historia son los requisitos impuestos por su creador: “Debe colocarse dentro de una casa, en una habitación libre de obstáculos y con unas dimensiones de 150 x 150 centímetros”. Asombroso. Sobre la temperatura y la iluminación no ha mencionado nada, por lo que no parece imprescindible adecuar la estancia. Tampoco se debe instalar una alarma. Menos mal, un gasto menos. Intentando acallar ciertas críticas, el artista ha explicado que “El vacío es un espacio lleno de energía y, aunque se vacíe y no quede nada, según el principio de incertidumbre de Heisenberg, esa nada tiene un peso, por lo que tiene una energía que se condensa y se transforma en partículas”. Ahí es nada. En cuanto a la obra, queda únicamente en manos del comprador un papel como certificado de garantía que da fe de su existencia, único elemento visual de la escultura. La ciencia demostró hace tiempo que existían tres tipos de tontos. El tonto despistado, ese torpe con lapsus de atención que provoca un sinfín de accidentes domésticos. El tonto fuera de control, esa persona que actúa sin reparar en las consecuencias. Y, por último, el tonto a las tres. Ese tonto que se cree más listo que los demás y que adquiere una escultura que no existe; que puede ir a robar un banco sin taparse la cara, con la esperanza de que al rociársela con zumo de limón (hecho real) desaparecerá cual hombre invisible. Woody Allen decía que “si los seres humanos tuviésemos dos cerebros haríamos el doble de tonterías”. Como el tonto de Abundio, que vendió sus zapatos para comprarse los cordones. www.carloshidalgo.es

Algofobia

Algofobia Si se realiza una pequeña revisión histórica sobre los miedos que han atemorizado a la humanidad, es fácil observar que han ido cambiando. Son miedos atávicos que heredamos de nuestros ancestros y que cuestan de borrar. Por ejemplo, en el siglo XIX predominaba el miedo a ser enterrado vivo, tafofobia, del griego tafos (tumba) y phobia (miedo intenso). Al igual que otras aprensiones irracionales, antaño tuvo su razón de ser porque, efectivamente, pasaba. Hasta tal punto era así, que se solía redactar un largo texto con instrucciones para impedirlo. Había incluso quien pedía ser decapitado antes de que le echaran tierra por encima. También existían ataúdes con sofisticados métodos para avisar en caso de que se produjera el fatal malentendido. En el siglo XX fue la aerofobia, el miedo a volar en avión, el miedo más universal. A pesar de que el avión es el medio de transporte más seguro, el hecho de que nos encontremos en el aire, y sin posibilidad de parar, provoca verdaderos ataques de pánico a buena parte de la gente. En el presente siglo, la fobia mas universal es el miedo al dolor, algofobia. Etimológicamente, la definición procede del griego algos (dolor) y phobia (miedo). La medicina ha avanzado mucho en el campo de la sensibilidad, siempre tras la idea de que el paciente no debe sufrir por dolor. Tanto es así, que en los primeros 15 años del siglo XXI han aparecido más analgésicos que en todo el resto de la historia de la medicina. Ahora, que llevamos mas de un año de pandemia, se ha acentuado esta fobia seguramente como consecuencia del confinamiento. Parece que se impone la obligación de ser feliz, de estar contentos y alegres, como si se tuviese que conseguir un estado de anestesia permanente, rasgo patológico de esta sociedad unas veces tan moderna y otras tan pueril. Y conviene no olvidar que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. www.carloshidalgo.es

El efecto de arrastre

El efecto de arrastre ¿Quién no ha elegido alguna vez un restaurante porque estaba lleno de gente, interpretando que allí se comería mejor que en otro que estuviese vacío? ¿Quién no se ha dejado llevar por el número de opiniones de Tripadvisor para elegir un local hostelero? Este sesgo cognitivo se llama efecto de arrastre o Bandwagon effect, término inglés equivalente a la expresión castellana “subirse al carro”. Estaríamos hablando del fenómeno que describe la tendencia que tenemos a seguir el ejemplo de otros, por encima incluso de nuestras propias opiniones. Este efecto de arrastre es el responsable de que la opinión más popular reciba un mayo apoyo, pues cuando tomamos decisiones solemos decantarnos por la opción que más gente ha escogido. Las personas nos vemos afectadas por este sesgo a diario, desde cuando hacemos la compra hasta la elección de una serie de televisión. Sería algo así como un “consumo por imitación”, pues la demanda de algo aumenta porque los demandantes se unen a los que ya han consumido previamente dicho producto. Con frecuencia, las discográficas y las editoriales se benefician del efecto de arrastre cuando utilizan las listas de éxitos para incrementar aún más las ventas de los productos más demandados. Con el vertiginoso desarrollo de las redes sociales, los principios de líder y seguidor han hecho que este efecto sea aún más trascendental para el marketing de lo que ya era. Los influencers, personas posicionadas como líderes de opinión en Internet, generalmente como bloggers ocon una página web o canal propio, se han convertido en un modelo a seguir, ejerciendo un gran peso en la opinión y el comportamiento del consumidor. Desgraciadamente, con frecuencia el ser humano nos damos a conocer de manera errónea, pues nos empeñamos en identificarnos a través de la manera de consumir y de aparentar, tal y como una moneda grande se distingue de una pequeña por su sonido. www.carloshidalgo.es

Dia de la risa

DIA MUNDIAL DE LA RISA Desde hace unos años el primer domingo de mayo se celebra el Día Mundial de la Risa. Existen pocos placeres en la vida mejores que reír a carcajadas. La risa es considerada la expresión genuina que se asocia a la alegría, el humor y la diversión. De los 16 tipos de risas que existen, la risa genuina, la que se produce sin haber un objetivo para su emisión de manera natural e involuntaria, es la que genera más beneficios y la vinculada a la felicidad. De entrada, diferentes estudios han demostrado que las personas risueñas viven casi 5 años más, que las que se ríen poco. A nivel físico, reír nos fortalece pues cada vez que lo hacemos a carcajadas, activamos 430 músculos que se contraen y se relajan según el estado de intensidad-relajación que vaya experimentando nuestra risa. Además, reír aumenta la Inmonuglobulina A y los linfocitos T, anticuerpos que combaten virus y bacterias, con lo que se refuerza nuestro sistema inmunológico. A nivel psicológico, la risa segrega endorfinas, la llamada hormona de la felicidad. A mayor intensidad de la risa, más endorfinas se segregan. A mayor nivel de endorfinas, más felices nos sentimos. Además, también mejora nuestra socialización pues la risa compartida estrecha lazos y mejora relaciones. El resultado suele ser un profundo sentimiento de unión con esas personas y un mayor bienestar emocional. El estrés y las preocupaciones diarias motivadas por la pandemia, han incrementado los niveles de depresión y ansiedad en las personas. Es por ello que deberíamos fomentar la risa como un hábito saludable en nuestras vidas. Todos los beneficios, antes comentados, exigen tomarse la risa muy en serio, pues por desgracia, mientras los niños sonríen unas 200 veces al día, los adultos lo hacemos solo 20. Conviene no olvidar que, la risa, ese disolvente universal de las preocupaciones, es la distancia más corta entre dos personas. www.carloshidalgo.es