CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

FASTERS

  EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO              Artículo de opinión   21/11/2021 Fasters Puede que nos sorprenda, pero cada vez hay más espectadores que ven series y oyentes que devoran podcasts hasta el doble de la velocidad original. Una cosa es que, de manera puntual, alguna vez se haya escuchado un contenido a 1,5x de su velocidad real, pero puede convertirse en un problema si la práctica se normaliza. En 2017, BuzzFeed, empresa de medios de comunicación norteamericana centrada en el seguimiento del contenido viral que circula por la red, definió el término faster para aquel grupo de sujetos que necesita ver el contenido de sus series, podcasts o audiolibros a una mayor velocidad de la real. El razonamiento en el que se basa este clan es que necesitan que todo vaya más rápido, porque sino se aburren y se distraen. Es decir, que el aumento de velocidad tiene como objetivo mantener la atención, condensando así el entretenimiento. Puede ser que, a una velocidad de 1,5x, las voces no se distorsionen mucho y pueda llegar a entenderse lo que se escucha. Pero una serie no solo es una historia contada, es también cómo se cuenta: el plano, las pausas, el dialogo, la propia interpretación, la música, etc. Y viéndolo a una velocidad alta sin duda se desvirtúa el propósito. Es cierto que vivimos en una sociedad que se mueve tremendamente deprisa, en la que los avances tecnológicos nos han traído comodidades y posibilidades impensables hace un tiempo. Pero olvidamos los problemas que esta generando. Y es que cada vez nos cuesta más la interacción social, ejercitamos menos la memoria, aumentamos el déficit de atención y perdemos la habilidad espacial. Estamos en un bucle de productividad tal que no se nos permite desconectar ni si quiera en el ocio, adoptando la prisa como estilo de vida. Y, la prisa, no es un valor añadido. Gregorio Marañón ya dijo: “Es posible que algún día acabemos con las enfermedades, pero será la prisa la que acabe con nosotros”. www.carloshidalgo.es

El abrazo

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión   14/11/2021 El abrazo La semana pasada, el despiste de una madre del colegio Montealto de Madrid, fue el causante de un triple atropello que provocó la muerte de una niña de cinco años. Por lo visto, un error al cambiar de marcha hizo que el vehículo, en vez de salir hacia atrás avanzara provocando el fatal deceso. En el momento del arrollamiento, la mujer acababa de recoger a sus hijos, pues van al mismo centro educativo. Una de las primeras en salir fue María, la madre de la niña fallecida que trabaja en secretaría. Ya en el parking, María encontró a su hija herida de muerte, dándole tiempo a decirle un te quiero mientras la abrazaba. Acto seguido, se levantó para darle un abrazo a la mujer que, de manera accidental, atropelló a su hija. No hay palabras para expresar este gesto, pues nada reconforta más que un abrazo. El abrazo libera un neuropéptido, pequeña molécula formada por la unión de varios aminoácidos, que hace la función de la hormona oxitocina. Esta última es la denominada hormona del amor pues es la responsable de que amemos y seamos compasivos y amables con los demás. Es más, la neurociencia asegura que ningún niño se desarrollará de forma óptima si no es alimentado con muestras de afecto y si no se le abraza. Por si acaso el bálsamo de ese abrazo no fuera suficiente, los padres de la niña fallecida han mandado una misiva a todas las familias del colegio agradeciendo las muestras de cariño y las oraciones vertidas por su hija, haciendo especial hincapié en exonerar de toda culpa a la conductora. No existe peor experiencia en el mundo que la muerte de un hijo. No hay consuelo para ello. Y, aún con todo, nos encontramos con una madre ejemplar que dentro de su inmenso dolor se inclina hacia el amor, en lugar de hacia el odio o la represalia. Sin duda el summum de la indulgencia. www.carloshidalgo.es

ASMR

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión       07/11/2021 ASMR Prácticamente un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo. Y aunque pueda parecer un tema baladí, el como descansamos tiene su importancia pues un problema relacionado con el ciclo vigilia-sueño nos puede condicionar la vida. Esto es debido a que las funciones del sueño son importantísimas para nuestro organismo. Así, pasar una buena noche mejora las capacidades de memoria y de resolución de problemas, siendo además las horas de sueño esenciales para cargar pilas. Pero no solo se trata de dormir bien, sino también de tener un sueño reparador, por lo que esas horas deben ser tranquilas y seguidas. Para conseguirlo, hace unos años que se ha puesto de moda utilizar el método ASMR, acrónimo de Respuesta Autónoma Sensorial Meridiana. Esto hace referencia al fenómeno en el que unos sonidos suaves provocan un efecto de hormigueo o relajación en el oyente. Todo comienza con un estímulo sonoro que provoca una reacción relajante y placentera iniciada en la zona craneal. Ejemplos de estos estímulos pueden ser: una persona susurrando al oído, el sonido que se produce al verter un líquido, pasar las hojas de un libro, estrujar con suavidad un papel, abrir y cerrar una cremallera, tamborilear sobre distintas superficies con la punta de los dedos o cepillarse el pelo. En general, todos aquellos sonidos suaves y monótonos que evoquen un momento de relax asociado al sonido. La sensación de placer que provoca es la misma que se obtiene en un masaje craneal: un hormigueo que recorre orejas, cabeza y columna vertebral. La ciencia asevera que estos estímulos provocan una sensación denominada “euforia de bajo grado”, distrayendo al usuario de pensamientos preocupantes al proporcionar un conjunto de sonidos reconfortantes y familiares. De todas formas, cuenta la leyenda que cuando no se puede dormir por la noche es porque se está despierto en los sueños de otra persona. Sea como sea, recuerda dormirte con un sueño y levantarte con un propósito. www.carloshidalgo.es

La princesa nipona

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión        31/10/2021 LA PRINCESA NIPONA Japón es un lugar complicado para vivir si se es mujer y se pertenece a la familia real. Hace casi 30 años, la emperatriz Michiko perdió la voz durante casi un año a causa del estrés al que estuvo sometida, por tomar la “atrevida” decisión de amamantar ella misma a sus hijos. La tradición dicta que los niños deben de ser educados por tutores, lejos de sus padres. Diez años después, la nuera de Michiko, la actual emperatriz Masako, tuvo que retirarse de sus funciones públicas debido a la depresión que padeció ocasionada por el acoso de los medios, al no haber dado a luz un hijo varón. A principios de mes, la casa imperial reveló que la nieta de Michiko, la princesa Mako, había sufrido un trastorno de estrés postraumático debido a la implacable desaprobación pública por elegir a un novio plebeyo, Kei Komuro. Durante tres años, la pareja ha estado separada sin verse en persona mientras conseguían superar todos los inconvenientes hasta poder casarse el pasado martes. Para ello, la princesa ha tenido que renunciar a todos sus derechos principescos, a su estatus y a una dote de un millón de euros. También ha tenido que rehusar una tiara de diamantes y joyas imperiales que le entregaron al cumplir los 20 años. Tan atípica ha sido la boda que Mako se ha atrevido a enfrentarse a la superstición nipona que dicta que las novias no deben llevar perlas el día de su matrimonio, pues para los nipones las perlas simbolizan las lágrimas que se van a derramar durante el matrimonio. Kei y Mako, ya marido y mujer, han dado las gracias a quienes les han apoyado y han pedido perdón a quienes no están de acuerdo con su boda. “Solo contamos con una vida y queremos pasarla juntos”, han declarado. Y es que para disfrutar de un amor pleno no es necesario que sea perfecto, sino auténtico. www.carloshidalgo.es

EL EFECTO ESPECTADOR

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión        24/10/2021 EFECTO ESPECTADOR La pasada semana, una mujer sufrió una violación en un tren de cercanías en los suburbios de Filadelfia. Un empleado de la Autoridad de Transporte del Sureste de Pensilvania, que se encontraba en las inmediaciones al paso del tren, llamó a la policía para informar de que “algo no iba bien” con una mujer a bordo del tren. La policía detuvo el tren en la siguiente estación socorriendo a la mujer agredida y deteniendo a un hombre de 35 años como el presunto violador. Lo más llamativo del caso es que la agresión sexual se produjo en presencia de otros pasajeros que no hicieron nada por evitar el ataque. Revisado el video de vigilancia del vagón, se observa a bastantes personas sin intervenir para atajar el abuso. Preocupante y lamentable. El efecto espectador, también conocido como “difusión de la responsabilidad”, es el fenómeno que se produce cuando, ante una situación de emergencia, los espectadores no prestan ayuda creyendo que otros lo harán por ellos. Al contrario de lo que pueda parecer, a mayor número de espectadores observando a alguien en peligro, menor es la probabilidad de que alguien asuma la responsabilidad de dar el primer paso para ayudar a esa persona. Así, la responsabilidad se distribuye entre todos los espectadores de forma que cuantos más haya, menos compromiso siente cada uno de ellos. La explicación más común de este fenómeno es que, con otros presentes, los observadores asumen que otro intervendrá y, al final, todos se abstienen de hacerlo. De alguna forma, el grupo hace que se difumine la responsabilidad. Es como si la presencia de otras personas inhibiera nuestros propios comportamientos de ayuda, pues el hecho de que no ayudar es un acto de conformidad con el resto de gente. En definitiva, tal como dijo el escritor irlandés Edmund Burke: “Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”. www.carloshidalgo.es

El juego del calamar

El juego del calamar Hace apenas un mes que se estrenó en Netflix una serie surcoreana que se ha convertido en la favorita de la plataforma a nivel mundial. El juego del calamar (Squid Game) es una mordaz referencia a la violencia, traición y desesperación que existe en la vida actual en Corea del Sur. La serie muestra a 456 personas, sumidas en deudas e infortunios personales, que participan en seis misteriosos juegos infantiles de supervivencia, durante nueve episodios, con el objetivo de ganar un premio de 35 millones de euros. Los que fallan mueren de manera despiadada en un proceso de eliminación. Y, como lo frecuente en los hogares es que los niños vean la televisión sin restricciones, la mayoría de niños de 12 años en adelante ya ha visto la serie por completo. Desgraciadamente, esto ya tiene su reflejo en la vida real pues diferentes colegios han dado la voz de alarma al ver cómo los niños utilizaban los recreos para reproducir la mecánica violenta vista en la serie. El juego que más se está reproduciendo es una especie de “escondite inglés” al estilo coreano, en el que en lugar de decir “1,2,3 escondite inglés, sin mover las manos ni los pies”, se simplifica con una luz roja y una verde. En la serie, la que canta es una enorme muñeca que cuando se calla, se da la vuelta y, al detectar al que se mueve, lo asesina a tiros. La adaptación que han hecho los escolares es que los participantes en lugar de balas utilizan puñetazos como forma eliminatoria. El problema no es solo que presenta un alto grado de violencia, sino que además está asociado al mundo infantil y a juegos propios de la edad. Además, la serie sugiere el mensaje subyacente de que para triunfar conviene hacerlo a expensas de aquellos que fracasan por debilidad, discriminación o mala suerte. Siendo que los niños aprenden mientras juegan, esto es como mínimo preocupante. www.carloshidalgo.es

Il dolce far niente

DOLCE FAR NIENTE De manera literal, Il dolce far niente, en italiano, se podría traducir como la ociosidad que resulta agradable, filosofía que nos permite descubrir el encanto que tiene la simpleza de la vida. No se trata de perder el tiempo, ni de sucumbir a la pereza, sino de disfrutar de la vida a través de los pequeños placeres. Sería pues, encontrar un tiempo para desconectar, para no inquietarse por lo que nos deparará el futuro, ni para desasosegarse por lo ocurrido en el pasado. O lo que es lo mismo, para centrarse en el presente. Porque ¿Qué otro momento existe para vivir que no sea ahora? Y como todo en la vida, no se trata de adoptar esta filosofía de un día para otro, sino que hay que tratarlo más bien como un proceso en el que poco a poco se vayan incorporando en nuestra rutina momentos de serenidad. Esto es Il dolce far niente. Escuchar una canción, saborear una onza de chocolate, tomar el sol, oler a tierra mojada, oír a los pájaros cantar, ver el mar, leer un libro, oler comida recién hecha, dar un abrazo, comer un helado… Estos pequeños placeres, nos harán un poco más felices sin necesidad de grandes inversiones de tiempo, ni de dinero. Esta es una manera de fomentar nuestra parte hedonista, el carpe diem, realizando pequeñas actividades que nos reporten placer. Porque la filosofía hedonista aboga por una felicidad tangible, buscando la alegría que se experimenta a la hora de realizar pequeñas actividades gratificantes. Se trata de buscar la sensación de placer y la motivación evitando el malestar. Así que, conviene caer de vez en cuando en esta refinada holgazanería huyendo de las tres aes de la depresión: apatía (falta de entusiasmo), anhedonia (incapacidad para sentir placer) y alexitimia (incapacidad para identificar las emociones). Porque como dijo John Lennon: La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. www.carloshidalgo.es

La Palma

LA PALMA La erupción volcánica que comenzó el pasado 19 de septiembre en La Palma cumple ya quince días. La lava escupida por el volcán ha cubierto cientos de hectáreas y cuando el volcán se detenga, y las coladas de lava se solidifiquen, el paisaje quedará totalmente cambiado, invadido por un terreno que los canarios llaman malpaís. El término se utiliza para describir una superficie tortuosa, estéril, árida e impracticable que hará que, por muchos años, no se pueda volver a construir o cultivar nada en toda la zona. Aunque la mayoría de los habitantes de La Palma, sabían que esto podía suceder, no por ello dejan de sufrir pesadillas al desconocer cómo acabarán sus propiedades y cúal será su futuro. Por esto es especialmente indignante que en un primer momento la ministra de Turismo (Reyes Maroto) definiera la erupción como un espectáculo maravilloso y un reclamo turístico. Esto más bien es una declaración indignante, insolidaria y cero empática, ante una gente que lo ha perdido todo. Porque no hay espectáculo ni atracción turística en un drama humano. El Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes trabaja desde el primer día para prestar asistencia psicológica a los afectados. Ante una situación tan crítica como esta, las reacciones cognitivas, emocionales y conductuales son impredecibles y distintas entre sí, de la misma forma que las personas somos diferentes unas de otras. Lo que sí es común es el desequilibrio que provoca a todos a nivel físico, psicológico, económico y ambiental. En este tipo de catástrofes lo que se necesita más que psicoterapia es ayuda. Ayuda a la víctima para que intente comprender lo ocurrido, orientándola en la toma de decisiones y en la ejecución de las acciones más urgentes para afrontar la situación. Porque nos creemos que nuestra vida es segura y no lo es tanto. Solo somos conscientes de la inseguridad cuando tenemos un evento que hace temblar nuestra existencia. www.carloshidalgo.es

Los valores

LOS VALORES El pasado domingo, Max Verstappen y Lewis Hamilton, los dos principales aspirantes al título de la temporada en Fórmula 1, quedaron fuera del Gran Premio de Italia, después de que ambos chocaran en la carrera que se disputó en el circuito de Monza. Más allá de quién tuvo la culpa en el accidente, hubo una escena que llamó mucho la atención, pues el piloto neerlandés al bajar de su monoplaza no se acercó para ver cómo se encontraba su compañero, tras pasarle su coche por encima. Hay que tener en cuenta que el halo, esa pieza en forma de arco tan fea cómo bendita, salvó la cabeza de Hamilton del impacto de una rueda del otro monoplaza. Sin duda, el desaire del piloto de Red Bull es un gesto indigno, poco ejemplar y despreciable. Porque sea cual sea el deporte que se practique, hay que tener unos valores en la vida, más allá de la profesión. Uno primero es persona y luego piloto. Un ejemplo de esto lo encontramos en el atleta vitoriano Iván Fernández Anaya cuando se negó a ganar una carrera yendo el segundo, bastante distanciado del primero. El tema es que, en la última recta, observó cómo el líder de la carrera, el keniata Abel Mutai, se equivocaba de línea de meta (al no saber ni castellano ni inglés) parándose una decena de metros antes de la pancarta final. Fernández Anaya le alcanzó, pero en vez de aprovechar la situación para acelerar y ganar, se quedó a su espalda y con gestos y empujones le llevó hasta la meta, dejándole pasar por delante. “Él era el justo vencedor. Me sacaba una distancia que yo no podía haber superado si no hubiese equivocado.”, declaraba el buen atleta y aún mejor persona. Porque siempre es el momento adecuado para hacer lo correcto. Pensar que no eres más que nadie, ya te hace mejor que muchos. www.carloshidalgo.es

La empatía

LA EMPATÍA A finales del pasado mes, en el hundimiento de un edificio de la urbanización Font Nova de Peñíscola, Bienvenido Cives perdió a su pareja y a su hijo de 15 años. Pocos días después, apenas iniciado el proceso de duelo por ambas muertes, tuvo que empezar los trámites administrativos, entre los que se hallaba cancelar el contrato con su compañía telefónica. La sorpresa inicial se convirtió en rabia cuando desde la compañía le instaban a devolver el router, si no quería recibir una penalización de 150 euros. A pesar de exponer su dramática situación y de explicar que el aparato estaría hecho añicos entre los escombros, la compañía, provista sin duda de unas buenas anteojeras (pieza que se colocan sobre los ojos de las caballerías para que solo vean el camino frente a ellos), insistía en que devolver el aparato era lo único que podía evitar la multa. Al final, al ver que el usuario utilizó el periódico para denunciar el abuso, con la consiguiente avalancha de críticas, la compañía rectificó, exonerando del pago a Bienvenido. Se conoce como ecpatía al proceso mental voluntario de exclusión de sentimientos, actitudes y pensamientos del otro. O lo que es lo mismo, la dureza afectiva característica de algunas personas o empresas carentes de empatía. Porque ser empático es justo lo opuesto, es la facultad para ponerse en el lugar del otro. Es decir, ser capaz de entender la situación y los sentimientos que está viviendo otra persona, conectando rápidamente con ella y logrando hacerle sentir cómoda. Hablaríamos pues de la capacidad para entender los sentimientos y las emociones de alguien cuando lo está pasando mal. Las personas empáticas saben atender, son sensibles y tolerantes, pues la empatía está relacionada con el apoyo, la compresión y la escucha activa. Y, en los tiempos que corren, nos vendría muy bien abrir el grifo de la empatía y llenar el vaso de solidaridad. www.carloshidalgo.es