CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Síndrome del impostor

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO Artículo opinión 19/06/2022 EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR La escasez de empleo, en un mercado laboral cada vez más competitivo, unido a la exigencia de tener que ser multitarea, han contribuido a que se multiplique el llamado síndrome del impostor. Este, es un trastorno psicológico según el cual las personas con cierto éxito son incapaces de asimilar sus logros, empleando con frecuencia la tendencia a minimizar y subestimar su prosperidad. Así, sienten que no están suficientemente preparadas para desarrollar determinadas tareas y, en el caso de tener éxito en las mismas, se deberá al azar, y no al mérito propio. A menudo, sienten que están engañando a los compañeros de trabajo, intentando que piensen que son buenos en su quehacer. Y esto afecta negativamente a su carrera profesional puesto que, al estar convencidos de que no se está a la altura, se obsesionan con la idea de que no se debe cometer el mínimo error, en lugar de ser proactivos. Esta sensación termina, o bien bloqueando a la persona o desencadenando cuadros de ansiedad extremos, ocurriendo a todos los niveles y empeorando a medida que se asciende en la escala laboral, puesto que se van asumiendo más responsabilidades. Michelle Obama, Kate Winslet o Neil Armstrong, el primero en pisar la Luna, han confesado que lo han padecido. Por lo visto, este problema emocional no tiene nada que ver con la inseguridad o la baja autoestima, sino más bien con el perfeccionismo, siempre pensando que se puede hacer mejor, y con el individualismo, pues se rechaza ayuda al pensar que, si se pide, no se puede demostrar la valía. Hacer una lista de las fortalezas, llevando un registro de los logros, es una buena forma de recordarse a uno mismo que no se es un farsante. Si el síndrome del impostor es un exceso de autoexigencia, la mediocridad es el defecto de ella y, como siempre, en el punto medio está la virtud. Siempre es mejor hecho que perfecto. www.carloshidalgo.es

Insistir o desistir

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO Artículo opinión 12/06/2022 ¿Insistir o desistir? Hace unas semanas se viralizó el tuit de una estudiante gallega, Eunate Bañates, quien celebraba su graduación como Ingeniera Aeroespacial (titulación con la nota de corte más alta) dedicándoselo a la profesora que no vio futuro académico en ella. “Déjatelo, no llegarás a nada. Es mejor que te metas a limpiadora”, fueran las palabras que le dijo su profesora de Matemáticas en 1º de Bachiller. En un día, el tuit tuvo 150.000 visualizaciones, mientras recibía felicitaciones de amigos y profesores, pero también recriminaciones de haters (personas que muestran siempre actitudes hostiles). Hubo insultos para todos: para la profesora por su comentario desmotivador y denigrante hacia las limpiadoras, y para la estudiante por sañuda y rencorosa. Juvenal decía que la venganza es el débil placer para una mente pequeña y estrecha. Sea como fuere, es muy loable el tesón y la tenacidad que ha tenido Eunate para conseguir su sueño. Se ha extendido la idea de que la clave para convertir un sueño en realidad es perseverar con un empeño sistemático, a veces intentando seguir consejos ineficaces, hasta conseguirlo. Y, lo malo de esta idea, es que se deduce que, si no se logra la meta, es porque uno no se ha esforzado lo suficiente, con la consiguiente frustración. Como reacción, existe una corriente opuesta que aboga por abandonar las aspiraciones alegando que el ser humano no está capacitado para llegar a los logros que se proponga, con argumentos superficiales y poco elaborados. Esto, también es un error. La mejor manera de conseguir el bienestar, no es ni ponerse un objetivo prominente y luchar por conseguirlo a cualquier precio, ni desistir a las primeras de cambio. La forma correcta de que a uno le vaya bien en la vida es ir aprendiendo de lo que va aconteciendo, intentando tomar las mejores decisiones. Unas veces será perseverar y otras cambiar de rumbo, con el fin de intentar que nuestros sueños no se conviertan en pesadillas. www.carloshidalgo.es

Principios y Valores

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO Artículo opinión 05/06/2022 PRINCIPIOS Y VALORES Con frecuencia, diferentes palabras de nuestro idioma acaban usándose como si fueran conceptos sinónimos, pese a que muchas veces existen matices clave que las diferencian, dotándolas de un valor distintivo. Un ejemplo de esto lo encontramos en el supuesto de los principios y los valores, pues ambos aluden a guías a través de las cuales el ser humano vive en sociedad. Por un lado, los principios serían el conjunto de parámetros éticos dirigidos a orientar la vida en comunidad. Sería algo así como las normas que deben cumplirse para que la sociedad funcione. Son universales y necesarios para obrar de manera correcta. Es de esperar que todas las personas pongan en práctica los principios para conseguir que la convivencia sea armónica. Ejemplos de ellos serían el principio de vida, el principio de libertad, el principio del bien y el principio de igualdad ante la ley. Los valores, sin embargo, son guías para definir el correcto comportamiento de los individuos en esa sociedad. Tienen una honda carga subjetiva y delimitan la importancia que cada persona otorga a aspectos concretos de la vida, y a sus relaciones con los demás. Son, por esta razón, únicos para cada cual. Los valores suelen adquirirse en la infancia, aunque pueden modificarse con el paso de los años al estar imbuidos de connotaciones sociales y culturales, pues en gran parte dependen del contexto en el que se vive. La educación que proporcionan tanto los padres como el sistema educativo, tiene mucha influencia en los valores que definitivamente se adoptan como propios. Ejemplos de valores serían la responsabilidad, la solidaridad, la justicia, la rectitud, el respeto, la honradez o la lealtad. Cuando se lleva a cabo una conducta coherente con ellos, la persona se siente satisfecha; por el contrario, cuando no se actúa de manera congruente, se experimenta una intensa desazón afectiva. Por lo tanto, al final, la felicidad llega cuando estamos en armonía con nuestros valores. www.carloshidalgo.es

Violencia sexual

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO Artículo opinión 29/05/2022 VIOLENCIA SEXUAL El pasado fin de semana concluyeron las fiestas de San Pascual de la peor manera posible. En las inmediaciones del recinto de la marcha, una joven de 18 años fue presuntamente violada en grupo por cuatro jóvenes. Los agentes lograron detener a tres de los implicados, mientras que el cuarto agresor no ha podido ser arrestado al contar con menos de 14 años de edad, circunstancia que lo hace inimputable. Este lamentable suceso ocurre sólo unos días después desde que la Policía detuviera en Burjassot a cinco menores, por una supuesta violación grupal a una niña 12 años y otra individual a una amiga de la primera. Por desgracia, la agresión sexual en grupo es uno de los delitos que más ha crecido en los últimos años. Dos de las causas que están detrás de este dato las encontramos en la falta de una educación sexual efectiva y en el comienzo cada vez más temprano de acceso al porno. Así, la Agencia Española de Protección de Datos asegura que la edad media de entrada a la pornografía se sitúa en los 9 años. Naturalmente, a esa corta edad no existe la madurez suficiente para poder diferenciar la realidad de la ficción, por lo que el prototipo pornográfico, dominado por la cosificación de la mujer, se convierte en la inspiración, modelo y ejemplo que toman los jóvenes para llevar a cabo este tipo de delitos, normalizando lo que han visto reproducido muchas veces en sus pantallas. Y, aunque parezca mentira, la culpabilización de la víctima es un fenómeno que se observa constantemente dentro de escenarios de violación, pues el 48% de las personas culpan a la víctima del suceso o justifican el acto por el motivo de ir bebido o drogado. Si no educamos a nuestros menores en cuestiones como el consentimiento, el afecto, el respeto y la libertad, no acabaremos jamás con la lacra de la violencia sexual. www.carloshidalgo.es

El poder de los hábitos

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO Artículo opinión 22/05/2022 EL PODER DE LOS HÁBITOS Juegos olímpicos de Pekín. Michael Phelps sube al poyete para lanzarse al agua y competir en la final de los 200 m. mariposa. Supo que algo iba mal nada más entrar en la piscina. Las gafas filtraban agua y en cada brazada su visión era más limitada. A partir del segundo giro, ya no veía nada: ni la línea del fondo de la piscina, ni la T que indica que se está llegando a la pared, ni por los lados para ver los rivales. Afortunadamente, su entrenador lo hacía nadar a oscuras, pintándole con rotulador negro las gafas, para que aprendiera la rutina de la natación. Por ello sabía que antes de iniciar el giro debía dar 21 brazadas. Cuando dio la última y tocó el sensor, se quitó las gafas y, mirando el marcador, vio dos letras parpadeando junto a su nombre: W.R. Había batido el récord del mundo. Una rutina es la costumbre de hacer algo de manera determinada, regular y periódica, como había hecho Phelps durante años. Y cuando una rutina se aprende, se convierte en hábito. El 40% de las decisiones que se toman al día no son meditadas, sino rutinas que el cerebro repite inconscientemente. El hábito se instaura porque el cerebro busca el modo de ahorrar energía, por lo que su tendencia es convertir cualquier situación enrutina. El problema es que el cerebro no diferencia entre hábitos buenos y malos. Los hábitos son tan poderosos que consiguen que el cerebro se aferre a ellos excluyendo todo lo demás, incluido el sentido común, lo que hace que modificarlos sea complicado. Desarrollar buenos hábitos es clave para el logro de resultados, pues ayudan a conquistar metas, sobre todo cuando se automatizan, cuando lo ensayado se convierte en hábito, como le ocurrió a Phelps cuando nadó a ciegas. Y es que la excelencia no es un acto, sino una rutina convertida en hábito. www.carloshidalgo.es

La maldición en el fútbol

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO Artículo de opinión 15/05/2022 La maldición en el fútbol La semana pasada el Real Madrid eliminó al Manchester City, el equipo que entrena Pep Guardiola, en la semifinal de la Champions League. Con el partido encarrilado y el marcador a favor, el equipo blanco volteó la eliminatoria en dos minutos, para, ya en la prórroga, acabar de inclinar la balanza a su favor. Análisis futbolísticos aparte, nos vienen a la memoria las palabras de Dimitri Seluk, representante futbolístico de Yayá Touré, quien en su día consideró que Pep había tenido un trato vejatorio con Yayá, hasta el punto de que el jugador tuvo que abandonar el City en 2018. Fue entonces cuando el agente espetó lo siguiente: “Estoy seguro de que muchos chamanes africanos van a impedir que Guardiola gane la Champions en el futuro. Se va a convertir en una maldición africana hacia él”. Desde entonces, con cada eliminación del Manchester City, esas palabras se recuperan de manera recurrente. Esto evoca otra maldición famosa, la del Benfica portugués. Béla Guttman, entrenador húngaro que lideró al equipo lisboeta, y con el que consiguió dos copas de Europa (1961 y 1962), al tener que abandonar el club por divergencias económicas pronunció una profecía que aún perdura: “Sin mí, el Benfica no volverá a ser campeón europeo en 100 años”. Dicho y hecho. Las Águilas (apodo del equipo) han perdido las 8 finales que han jugado desde entonces: 5 de Copa de Europa (1963, 1965, 1968, 1988 y 1990) y 3 de Europa League (1983, 2013 y 2014). Como diría un gallego, “Eu non creo nas Meigas, mais habelas hailas”. Este dicho popular, se refiere a las Meigas, seres mitológicos del universo mágico de Galicia que, al contrario de las bruxas (brujas malas), son seres benignos. Para quitar un maleficio o protegerse del mal de ojo, se las tiene que invocar el día de San Juan tomando una Queimada (lo más parecido a un cremaet). Pep, ahí lo dejo. www.carloshidalgo.es

La nueva ludopatía

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO Artículo de opinión 8/05/2022 Una nueva ludopatía Tener libertad financiera se ha convertido en una de las utopías de algunos millennials que sueñan con tener una recompensa económica, sin trabajo ni esfuerzo alguno. Pasada la fiebre de las apuestas, la quimera de una prosperidad sin empeño emerge hoy en las criptomonedas. Cada vez son más los jóvenes que se entregan, sin cautela, a esta especie de nueva fiebre del oro, necesitando acudir a terapia para superar la adicción de especular con criptomonedas. Por lo visto, es la percepción del riesgo el factor determinante para discernir entre lo que es ser un inversor responsable y alguien que desarrolla un trastorno adictivo. Diferentes estudios han demostrado que las personas que se sienten atraídas por los juegos de azar, también son más propensas a participar en especulaciones con criptomonedas. Cuando de adicción se habla, la inmediatez del refuerzo es lo más importante. Mientras en la bolsa o la lotería la ganancia o la pérdida se demora en el tiempo, el potencial adictivo de las criptomonedas es colosal, pues funciona las 24 horas del día en las que se puede vender y comprar sin parar, como si de una ruleta se tratase. Aparte de la rapidez del resultado, existen otros factores que contribuyen a fomentar la adicción. Así, la creencia errónea de que se va a conseguir mucho dinero fácilmente, y otros sesgos cognitivos, actúan como refuerzo intermitente, lo que hace difícil la extinción de la respuesta, contribuyendo a su asentamiento. Por si esto fuera poco, la facilidad de uso de las plataformas y el atractivo de las aplicaciones, convierten una inversión económica en una conducta adictiva, como si fuese un juego. Además, la imagen positiva construida en torno a estas transacciones, hace que estos jóvenes no se vean a sí mismos como ludópatas, sino como personas decididas y astutas. Si a esto se le une la codicia, la ambición y la adrenalina, la ruina está servida. www.carloshidalgo.es

La falacia del quietismo

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO Artículo opinión 1/05/2022 La falacia del quietismo Mucha gente cree que cuando, en medio de una discusión, se da la callada por respuesta, es porque se entiende que se está de acuerdo con lo planteado. Por ejemplo, se puede pensar que, si una persona en una conversación no se pronuncia en contra del castigo físico en el colegio, es porque está a favor. A esto se le conoce como la falacia del quietismo. Una falacia es una inferencia no válida de la realidad que se usa para justificar una postura. La falacia del quietismo, también conocida como falacia de la reserva, se basa en la idea deque el que calla, otorga. Quien recurre a esta falacia sostiene que la persona que no argumenta, no se defiende o no interviene, es porque está de acuerdo con la idea planteada. De hecho, es un tipo de argumentum ad ignorantiam, pues se asume que el silencio y el quietismo son una prueba de consentimiento. Evidentemente, no es así. No siempre el que calla otorga. Tan solo calla. Porque no todos los silencios son sinónimos de claudicación o aceptación. De hecho, en ocasiones, el silencio es el recurso comunicativo más inteligente, pues hay momentos en que se opta por el silencio porque nos damos cuenta de que nos encontramos en un diálogo sin utilidad, ni trascendencia. Otras veces, nos inclinamos por guardar silencio para conservar la calma. Y es que, no hablar, no expresar o no actuar, revela en realidad un significado que no todos aprecian, y menos aún comprenden. Diferentes trabajos aseguran que buena parte de los silencios son comunicativos, es decir, trasmiten un mensaje. Sin embargo, en esta sociedad, habituada a hablar en exceso para no decir nada, quien opta por la imperturbabilidad, para muchos, demuestra debilidad. Pero como dijo Mariano José de Larra: El auténtico talento no consiste en saber lo que se ha de decir, sino en saber lo que se ha de callar”. www.carloshidalgo.es

El día del libro

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO  Artículo de opinión  24/04/2022 EL DÍA DEL LIBRO Ayer se celebró el día del libro. El motivo de elegir esa fecha fue porque el 23 de abril de 1616 murieron dos insignes autores de la literatura universal: Miguel de Cervantes y William Shakespeare. La lectura siempre ha sido la mejor forma de evasión del ser humano, pues un libro permite ampliar los horizontes. Un ejemplo lo vivimos en los días del confinamiento, cuando mucha gente se volcó en la lectura como forma de fuga de una forzosa cautividad. No hace tanto tiempo, leer era una de las formas más atractivas de entretenerse y deleitarse, pero los estudios indican que, si bien la gente más mayor sigue dedicando aproximadamente el mismo tiempo a la lectura que antes, es una realidad que la juventud tiene otras prioridades (tecnológicas fundamentalmente) por delante de la lectura de un libro. Por desgracia, los más jóvenes han encontrado, en las consolas y en los dispositivos móviles, otra forma de diversión, olvidándose de que la lectura es una de las mejores actividades que se pueden realizar y que más ventajas pueden dar. De entrada, leer un libro aumenta la conectividad cerebral, lo que hace que los cambios neurológicos actúen como memoria muscular, pues tener una actividad cognitiva frecuente a lo largo de la vida (en la que puede incluirse la lectura) está relacionado con un deterioro cognitivo más lento al final de la vida. Además, leer es sinónimo de abrir la puerta a nuevos escenarios, ponerse en la piel de otros personajes, vivir otras vidas y aprender cosas nuevas a través de la experiencia de otros roles, con lo que aumenta la empatía y nuestra inteligencia emocional. Por último, desestresa, pues la lectura es el compañero ideal en los momentos en que se busca el deleite del sosiego, el reposo y el silencio. Como leer es estar soñando con los ojos abiertos, no dejes para mañana lo que puedas leer hoy. www.carloshidalgo.es

El pesimismo defensivo

EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO  Artículo de opinión  17/04/2022 El pesimismo defensivo El pesimismo negativo, en el área de la Psicología, hace referencia a una estrategia de defensa o protección en la que, ante una situación determinada, nos ubicamos en el peor escenario posible. De esta forma, en caso de que el resultado negativo imaginado se vuelva realidad, la persona asume que ya está preparada para enfrentarse al dolor mediante una especie de frustración anticipada. Diversos estudios demuestran que las personas con baja autoestima son las más propensas a utilizar esta estrategia de defensa, pues creen que, de esa manera, evitan una nueva decepción ante un fracaso más. Y así, suelen abandonar actividades a modo de evitar que suceda algo malo, impidiendo directamente que suceda algo. Es decir, por intentar resguardarnos de un posible fracaso, por miedo a fallar, se abandonan metas y objetivos. Es como si jugáramos a baloncesto y nunca tiramos a canasta por miedo al error: no fallaremos nunca, pero jamás meteremos una canasta. Esta metáfora ilustra la idea de que la vida está llena de situaciones que requieren pasar a la acción. Y actuar con un pesimismo defensivo, quizás a priori parece que nos está protegiendo de las decepciones, pero la realidad es que nos está limitando. Uno no nace positivo, negativo o realista, sino que es un aprendizaje que vamos haciendo en nuestra propia evolución. No se trata de pretender verlo todo de color de rosa, pero sí de abandonar el tono negro permanente. En el mundo existen una escala de colores y hay que aprender a moverse entre ellos, trabajando los pensamientos para poder enfrentarnos a las situaciones desde una actitud racional y realista. Lo importante es no dejar de aprender, ser flexibles y, si la situación lo requiere, actuar. Porque todo aquel que piensa mucho antes de dar un paso, se pasará toda la vida en un solo pie (Confucio dixit). Y, si sale mal, tranquilos, a cada decepción le llega su olvido. www.carloshidalgo.es