CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

El Mesías naranja

Donald Trump ha vuelto a sacudir las redes sociales con una maniobra tan efímera como impactante. El presidente ha compartido una imagen, generada por Inteligencia Artificial, en la que se presenta a sí mismo como El Mesías. Borrar la publicación horas después, no fue un acto de arrepentimiento, sino un tirar la piedra y esconder la mano, de quien sabe que el algoritmo hará el trabajo sucio de alimentar el fervor de sus fieles. Este movimiento no llega en el vacío, sino tras sus ataques al Papa, criticando su postura ante el conflicto en Irán, llegando incluso a decir que “lo eligieron gracias a mí”. Trump está decidido a encarnar la versión moderna de El Mesías, aunque envuelto en laca, corbatas infinitas y retórica de matón de barrio. Busca con frecuencia el foco mediático para castigar a cualquiera que no le rinda pleitesía, presentándose como el Salvador de la humanidad. Para él, el mundo no es un escenario, sino un espejo donde solo existe espacio para su figura y su ego. Este narcicista con tupé inquebrantable, ha decidido que la realidad es una molestia menor en su camino a la divinidad. Lo más irónico de este delirio de omnipotencia (se equiparó a Jesucristo esta Semana Santa) es que su furia épica está siendo el mejor regalo para China, justo lo contrario de lo que intenta conseguir. Parece que dinamitar la arquitectura política internacional no te hace más fuerte, solo te deja más solo en la roca. El reciente choque con Giorgia Meloni, ha demostrado que no admite aliados, sino feligreses, pues el NO, no lo considera una respuesta política, sino una blasfemia. www.carloshidalgo.es

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