CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Trastorno Bipolar

Trastorno bipolar Cuando Paquito Fernández Ochoa, único español en lograr una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos de Invierno (Sapporo 1972), se encontraba en el lecho de muerte, hizo prometer a su hermana Blanca que debía reírse al menos una vez al día. Ella intentó denodadamente cumplir la promesa que le hizo a su hermano, hasta que no pudo mas. Por lo que se sabe, la medallista olímpica sufría desde pequeña un Trastorno Bipolar. Este problema emocional es una enfermedad en la que se produce una alteración de los mecanismos bioquímicos que regulan las emociones y el humor. Las personas que lo padecen experimentan cambios inusuales en el estado de ánimo, en su energía y en la conducta. La forma clásica de trastorno bipolar se caracteriza por alternar fases maníacas con depresivas. Durante la fase maníaca el paciente suele dormir muy poco (un par de horas) levantándose con mucha energía. El estado de ánimo alcanza la euforia, aunque a menudo aparece irritabilidad y hostilidad si se le lleva la contraria. El habla es rápida e incesante, apreciándose una excesiva confianza en sí mismo. Se actúa de manera desinhibida, aumentando tanto el gasto económico como el deseo sexual, infravalorando los riesgos e incluso poniendo en peligro la propia salud. La depresión es el otro polo del trastorno bipolar. Las características de esta fase son la tristeza, la apatía, el cansancio y la desesperanza. La enfermedad suele comenzar de forma imperceptible en la adolescencia y aparece de forma abrupta en la edad adulta. El primer episodio suele venir precedido de un factor estresante ambiental, pero los siguientes pueden aparecer de forma independiente a los factores externos. Al ser un trastorno eminentemente cerebral se hace imprescindible utilizar fármacos estabilizadores del humor (sales de litio principalmente). Por lo tanto, no se trata de una imperfección del carácter o de una debilidad personal, mas bien es un poso de amargura que nunca acaba de diluirse. www.carloshidalgo.es

LA MALDICIÓN DE CRONOS

La Maldición de Cronos La última película de Quentin Tarantino, “Érase una vez … en Hollywood”, es un claro homenaje a la amistad a través del vínculo de los personajes de Leonardo DiCaprio (encarnando a Rick Dalton, un actor de westerns) y Brad Pitt (en el papel de Cliff Booth, el doble de Rick en las escenas de riesgo). Mientras Rick es rico, famoso y vive en un exclusivo barrio de los Ángeles, Cliff conduce un destartalado coche y duerme en una vieja caravana con su pitbull. A pesar de estas diferencias, Rick es un pesimista atormentado y Cliff un optimista feliz con sus carencias. Siempre que se consigue algo importante y significativo para uno, se desarrolla a su vez un miedo a perderlo, por lo que, detrás de cada logro existe la felicidad por la recompensa, pero también una buena dosis de miedo por la posible pérdida. A este miedo se le llama la Maldición de Cronos. En la mitología griega Cronos era el hijo menor de Urano y Gea. Gran parte de su vida estuvo a la sombra de las hazañas de sus hermanos mayores. Insatisfecho con su posición, y con el fin de conseguir más protagonismo, atacó a su padre y encerró a sus hermanos (los cíclopes) para que no pudiesen hacerle competencia. Por ello, su padre le maldijo anunciándole que uno de sus hijos lo destronaría de la misma forma que él había hecho. Cronos vivió toda su vida bajo el miedo a ser destituido. Su temor llegó a tal punto que devoraba a sus propios hijos nada más nacer con el fin de evitar que se cumpliese la profecía de su padre. Por eso la ansiedad y el miedo que se tiene a perder una posición (económica, laboral o social) como le ocurre a Rick, se llama así. Y es que, con frecuencia, los dioses de las distintas mitologías representan los defectos y las virtudes humanas. www.carloshidalgo.es

Hubris

SINDROME DE HUBRIS Durante esta semana se ha producido en Biarritz (Francia) la 45ª Cumbre del G7 compuesta por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, en un encuentro anual donde se buscan soluciones a temas globales relacionados con seguridad, políticas energéticas, medio ambiente y la lucha contra enfermedades. Hasta 2014 el G7 era en realidad un G8, ya que Rusia era uno de sus integrantes, pero fue excluida tras anexionarse la región de Crimea, que pertenecía a Ucrania. La cumbre ha dejado momentos imperdibles, pero ninguno como el que protagonizó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un día antes del comienzo cuando afirmó ser el elegido para hacer frente a China en materia comercial, mientras alzaba su cabeza y miraba al cielo. El Síndrome Hubris o Síndrome del vencedor tiene unos síntomas fácilmente reconocibles, entre los que destaca una exagerada confianza en sí mismo, el desprecio por los consejos de los demás y el alejamiento progresivo de la realidad, siendo un trastorno común entre los gobernantes y líderes políticos. Hubris procede del griego y significa orgullo, jactancia o arrogancia, en definitiva borrachera de poder. Llega un momento en que quienes gobiernan dejan de escuchar, se vuelven imprudentes y toman decisiones por su cuenta, sin consultar, porque piensan que sus ideas son las correctas al creer que son los elegidos, comportándose de manera narcisista. Es mas, aunque finalmente se demuestren sus errores, nunca reconocerán una equivocación y seguirán pensando en su buen hacer. Los individuos que lo padecen suelen ocupar cargos políticos, pues las personas que alcanzan puestos privilegiados en otros entornos, acostumbran a hacerlo por su valía, por sus méritos y por su inteligencia, y no por la suerte, la influencia o la oportunidad del político de turno. En contraposición a Hubris, se encuentra Némesis diosa de la justicia y la venganza, que devuelve a la persona de golpe a la realidad, a través del fracaso. www.carloshidalgo.es

¿Sólo un juego?

¿SÓLO UN JUEGO? Hace un año un concejal del Ayuntamiento de Burgos, intentó que se declarara a la capital burgalesa ciudad libre de casas de apuestas y locales de juegos de azar tras la proliferación de éstos en los últimos años y el alarmante aumento de casos de ludopatía. A partir de esa petición, otras poblaciones se han hecho eco del problema y están intentando, en vano, poner veto a lo que para muchos es la droga del siglo XXI. Y es que por mucho que se haya intentando normalizar el juego en la sociedad actual, las casas de apuestas (tanto físicas como virtuales) han provocado tal pandemia que se calcula que en España hay 500.000 ludópatas, de los que la mitad tienen entre 16 y 25 años. Uno de los problemas de esta epidemia social es su poca visibilidad pues no tiene signos externos y el que la padece la esconde con toda clase de mentiras. Otro dato preocupante es la significativa reducción de la edad de inicio (muchos empiezan a los 12 años) lo que ocasiona que cada vez haya mas jóvenes enganchados a este nuevo formato de entretenimiento, con graves problemas económicos y psicológicos. Los eventos deportivos, a los que muchos menores de edad asisten o ven por televisión, están sumergidos en una vorágine de impactos publicitarios donde las casas de juegos de azar han tenido la habilidad de vender la apuesta como un complemento extra del evento deportivo, consiguiendo hábilmente que no se perciba como una ludopatía. Además, estas adicciones no vienen solas. Estudios demuestran que la mayoría de jugadores patológicos también presentan altos índices de adicciones a sustancias como el cannabis y el alcohol. Desafortunadamente, el juego tiene una percepción de riesgo inferior al real, pues es visto como algo aparentemente inofensivo, relacionado con el ocio y socialmente aceptado. Pero la realidad es que puede acabar con la vida de una familia entera. www.carloshidalgo.es

La templanza

La templanza Las virtudes cardinales, llamadas también virtudes morales, son aquellas que son esenciales para las relaciones humanas y el orden social. Reciben su nombre de la palabra latina cardo, que significa principal, por lo que se entiende que las virtudes cardinales son los valores básicos y fundamentales de un ser humano. Estas virtudes, la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, son punto de referencia para la orientación de la conducta de una persona hacia una plenitud. Por un lado, la prudencia es la capacidad de reflexionar antes de hablar o actuar, con lo que la práctica de ésta implica seguir al menos tres elementos esenciales: pensar con madurez, decidir con sabiduría y actuar para el bien. La justicia es una virtud que surge para contraponerse a la malicia de voluntad, por lo que el justo respeta los derechos adquiridos del otro. La fortaleza es la virtud que se contrapone a la debilidad. Se trata de la virtud de tener fuerza por las metas constructivas o principios nobles que requieren esfuerzo. Por último, la templanza es una respuesta al desorden de la concupiscencia. Se trata de la virtud de moderar los apetitos desordenados para que, mediante el ejercicio racional, la persona logre el dominio de sus pasiones.Está comprobado que mantener la templanza para superar una tentación es un fuerte reto personal, siendo ésta una de las razones por las que muchas personas pierden la concentración en sus metas y les resulta difícil cumplirlas.Aquellos que demuestran una gran templanza, superan las adversidades y son capaces de alcanzar sus metas personales, porque han aprendido diferentes técnicas de autocontrol.La templanza se traduce en el dominio de uno mismo y en ser dueño de sí, sabiendo controlar las pulsiones para encauzarlas bien. Es necesario practicarla cuando tenemos problemas o cuando vivimos tiempos difíciles pues hace que se piense con claridad ayudando a tomar las decisiones más inteligentes a pesar de las circunstancias. www.carloshidalgo.es

El peligro de suponer

El peligro de suponer Thomas Edison fue un científico particularmente prolífico. Considerado el inventor mas importante del mundo, registró 1.093 patentes, algunas de las cuales como el micrófono, el fonógrafo, la cámara o la bombilla incandescente, cambiarían por completo nuestras vidas. No es de extrañar que, buscando siempre rodearse de los mejores colaboradores, diseñara una entrevista de trabajo muy peculiar. Planteaba a los candidatos para ocupar un puesto de asistente una serie de preguntas extrañas como por ejemplo ¿De qué tipo de madera se fabrican los barriles de queroseno?, ¿Cómo se obtiene el ácido sulfúrico? o ¿Dónde se cultiva el algodón más fino del mundo? Algunos entrevistados se quejaron aduciendo que era imposible responder a todas sus preguntas, provocando tanto revuelo que hasta el diario The New York Times se hizo eco de ello. Edison publicó en el mismo periódico que cada error podría costar miles de dólares. Sin embargo, la entrevista no terminaba ahí. En la última prueba pedía al participante que probara un plato de sopa, descartando inmediatamente a quien le agregara sal antes de probarla. El inventor no quería contratar a personas que trabajaran con suposiciones. Para él, basarse en una suposición es un riesgo enorme pues implica dar por sentado algo sin pruebas suficientes. El problema de una suposición es que no se somete a prueba, asumiendo que es una verdad absoluta, sin percatarse de que se trata solo de una posibilidad dentro de un abanico de opciones. Las suposiciones nacen del miedo a la incertidumbre debido a que al cerebro no le gusta el espacio vacío, por lo que prefiere rellenarlo y trabajar con conclusiones, brindando una sensación de seguridad. Cuando llegamos a una solución que nos satisface, la damos por válida y no la contrastamos más, eligiendo sólo aquellos trozos de realidad que sirven para confirmar nuestra creencia. Con frecuencia, tomar decisiones basándose en una suposición, suele ser una fuente de conflictos interpersonales y grandes errores. www.carloshidalgo.es

Emociones antiguas

Emociones antiguas Una emoción es una respuesta o estado afectivo de nuestro organismo ante un estímulo externo, que predispone a llevar a cabo una respuesta. Hasta hace unos años los expertos pensaban que las emociones básicas eran seis. Sin embargo, gracias a estudios recientes, se concluye que son cuatro: miedo, rabia, alegría y tristeza. Las emociones básicas son universales y sirven como guía tanto en la conservación del organismo como en la socialización con los demás. De tal forma, se entiende que las emociones básicas cumplen una función social, ayudando a interactuar con los demás, una función motivacional, impulsando la conducta hacia una meta concreta, y una función adaptativa, preparando al cuerpo para acondicionarse a las exigencias del entorno. Se suele pensar que las emociones son fijas y universales, sin embargo, como todo en la vida, también han sufrido su evolución. Por ejemplo, la acedia era una emoción experimentada por monjes que vivían en monasterios en la Edad Media cuando sufrían una crisis espiritual o falta de interés, en el plano espiritual y religioso y, sobre todo, un poderoso deseo de abandonar la vida santa. Con el paso del tiempo, el término acedia se intercambió con el de pereza, uno de los siete pecados capitales. La melancolía es una palabra que usamos ahora para describir una especie de tristeza, murria o abatimiento. Pero en el pasado, el concepto era diferente. Hasta el siglo XVI, se creía que la salud se veía afectada por el equilibrio de cuatro fluidos corporales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. Y se pensaba que la melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra. Uno de los síntomas de quien la padecía era creer que estaba hecho de cristal y que podía romperse con el movimiento. Carlos VI de Francia, conocido como Carlos el loco (ocurrente el sobrenombre), la sufría por lo que, como protección, se hizo coser tiras de hierro en sus vestimentas. www.carloshidalgo.es

vacaciones en el pueblo

VACACIONES EN EL PUEBLO Según los expertos tomarse unos días de vacaciones (nunca menos de 2 semanas consecutivas) es tan importante para el ser humano como el ejercicio físico o la dieta sana. Parece comprobado que alejarse un tiempo del estrés de la rutina diaria reduce los riesgos de padecer problemas cardíacos, digestivos y psicológicos. Uno de los destinos con menos glamour pero con grandes ventajas es ir al pueblo. Así, numerosos pueblos de España aumentan su número de habitantes en estas fechas. Lo que para algunos son unas vacaciones aburridas y monótonas, para otros significa una multitud de beneficios, como puede ser disfrutar de la tranquilidad, de la naturaleza o de pequeños placeres como el dolce far niente (ociosidad agradable) que sólo se encuentra allí. Si al final es el destino elegido, hay que tener claro que hay un acuerdo tácito, unas reglas no escritas, pero de obligado cumplimiento, que conviene recordar. En primer lugar, existe el deber de saludar a todo el mundo, pero no un saludo fugaz, hay que mantener una mínima conversación sobre el tiempo o el estado de salud, la de uno y probablemente la del resto de familia y allegados. Por ello es aconsejable repasarse el árbol genealógico de los habitantes, basado fundamentalmente en apodos, con el fin de que la conversación fluya. También hay que saber que los coches nunca tienen preferencia sobre nada, y mucho menos frente a un tractor o a un niño en bicicleta, aunque sea un kamikaze. Todas las calles del pueblo son un paso de cebra gigantesco. Aunque no existan señales de tráfico, ni líneas pintadas en el suelo, está absolutamente prohibido aparcar en los lugares habilitados para tomar el fresco. Esto es una costumbre muy saludable que ofrece la oportunidad de pasar un rato agradable de charla a buena temperatura, acabando el día de manera relajada. Por último, no olvide llevarse una rebequita, le dará uso. www.carloshidalgo.es

APOLO 11 Esta semana se han celebrado los 50 años de la misión espacial Apolo 11 donde se logró llegar a la luna por primera vez. Sin duda, esta misión está considerada como uno de los momentos más significativos en la historia de la Humanidad, sobre todo teniendo en cuenta que se llevó a cabo con una tecnología menor que la de cualquier teléfono móvil de hoy en día. La tripulación estaba compuesta por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. El 20 de julio de 1969, tras 100 horas de vuelo (4 días), Armstrong se convirtió en el primer hombre en pisar la luna, seguido de Aldrin. Se eligió a Armstrong por ser el mejor preparado, quien tomaba las mejores decisiones y quien sabía llevar los vehículos al límite, para desesperación de los ingenieros de la NASA. Desde pequeño Aldrin, se esforzó por ser el primero en todo. Siempre ha vivido con el pesar y la rabia de haber sido el segundo en bajar. Tanto es así que, tras su regreso, padeció una fuerte depresión. Tiene tan alto concepto de sí mismo (sobreestima), que se siente a gusto en su papel de héroe. Collins se quedó en la nave esperando a sus dos compañeros, en la inmensidad el espacio, durante un día entero, sin poder hacer realidad el sueño de pisar la Luna. Sus colegas siempre le han definido como un profesional excepcional, alegre y con gran sentido del humor. Una personalidad que contrasta con la de Aldrin pues no se considera un héroe. Cree que sólo hizo un buen trabajo, no un heroísmo. Esto demuestra que la felicidad no depende tanto de las circunstancias, como de una actitud positiva y de cómo se valoran las experiencias. Mientras Aldrin ha vivido amargado el resto de su vida por no ser el primero, Collins ha sido un hombre feliz y agradecido por haber tenido la dicha de participar en la misión. www.carloshidalgo.es

LA BANALIDAD DEL MAL En 1961, en Israel, se inició el juicio al alto cargo de las SS Adolf Eichmann por crímenes contra el pueblo judío y crímenes contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial. Eichmann fue condenado y ahorcado Tel Aviv en 1962. Una de las periodistas que cubrió el juicio fue Hannah Arendt, filósofa judía nacida en Alemania quien, al encontrarse frente a Eichmann, escribió: “A pesar de los esfuerzos del fiscal, cualquiera podía darse cuenta de que aquel hombre no era un monstruo. Este criminal nazi no es un fanático antisemita, ni un genio del mal, ni un loco que obtuviera placer al saberse responsable de la muerte de millones de personas. Únicamente la irreflexión, el no pensar, fue lo que le predispuso a convertirse en el mayor criminal de su tiempo”. Se trata de lo que Arendt llamó “la banalidad del mal”. Para Eichmann, la Solución Final (exterminio total de los judíos) constituía un trabajo, una rutina cotidiana, quedando sus pensamientos totalmente absorbidos por la tarea de organizar y administrar la aniquilación. Hace unos días, se ha armado un gran revuelo con la entrevista en TVE a Arnaldo Otegi quien, dando cumplimiento a las consignas y órdenes recibidas de la cúpula de ETA pm, secuestró a Luis Abaitua, reteniéndolo en un zulo mientras le forzaba cada noche a jugar a la ruleta rusa, obligándole a coger una pistola con una bala y a dispararse. Y es que, como acuñó Arendt algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos. No se preocupan por las consecuencias, sólo por el cumplimiento de las órdenes. Torturar o matar a un ser humano no es considerado a partir de su efecto, con tal de que la orden para ejecutar provenga de estamentos superiores. Pero todo eso no exime a nadie de la responsabilidad de pensar por sí mismo y reflexionar sobre las consecuencias de sus actos. www.carloshidalgo.es