CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

El embudo de Boris

El embudo de Boris

Lingüísticamente, un adagio es una frase corta pero célebre que contiene alguna experiencia importante y que es considerada creíble por mucha gente. Los más populares, que intentan resumir alguna verdad básica, son los proverbios, y si hay humor o ironía reciben el nombre de epigrama, como la navaja de Ockham. Este principio asegura lo siguiente: “Nunca le atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”. Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser la correcta. La denominación de navaja de Ockham apareció en el siglo XVI para metafóricamente expresar cómo Ockham “afeitaba cómo una navaja las barbas de Platón”, ya que de su aplicación se obtenía una notable simplicidad ontológica, en contraposición a la filosofía platónica que “llenaba” su ontología de entidades. Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, está haciendo frente al momento más crítico de su legislatura por su partygate. Parece demostrado que ha celebrado más de una fiesta incumpliendo las restricciones por el Covid-19 vigentes en ese momento en su país. Especialmente sonrojante fue su fiesta de cumpleaños, pues se produjo al regreso de un acto en una escuela en el que puso especial énfasis en la importancia del distanciamiento social. Se conoce como Ley del embudo a la injusticia surgida en alguna confrontación en el que el más fuerte se queda con el lado ancho, mientras que el débil se queda con el estrecho, en clara referencia a la forma del embudo, obviando así el principio de igualdad. Pero, conociendo a Boris, Guillermo de Ockham diría que el hecho de que en Downing Street se llevarán a cabo más de una docena de fiestas, mientras el resto del país se encontraba bajo un estricto confinamiento, obedece más a la estupidez del primer ministro que a la maldad del mismo. www.carloshidalgo.es

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