CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Fatiga pandémica

Fatiga pandémica El concepto defatiga pandémicase utiliza para describir la tendencia de las personas a cansarse de las pautas, reglas y protocolos que se imponen ante cualquier alarma. La que se está generando para evitar la propagación del Covid-19 se le conoce con el largo nombre de fatiga conductual, pandémica, de emergencia, pública y de adherencia. Esta fatiga se caracteriza por el padecimiento de estrés, ansiedad, cansancio y desesperanza, emociones que parecen haberse adueñado de gran parte de la población española, después de más de 9 meses de restricciones y confinamientos, pasando de la responsabilidad y la concienciación del principio, a la desmotivación, apatía y hartazgo actual. Esta “fatiga pandémica” ha ido calando poco a poco, en la mayoría de la gente, con el paso del tiempo y la persistencia de las medidas, provocando que se reduzca la percepción del riesgo sobre la gravedad de la enfermedad en caso de contagio, lo que ha acarreado una caída en la adhesión a las medidas preventivas como el lavado de manos, la distancia de seguridad, el evitar tocarse ojos, nariz o boca, o reducir las reuniones sociales. Es un hecho comprobado que el ser humano, cuando se hastía de cumplir reglas pesadas y difíciles de seguir, paulatinamente se va relajando en las medidas, realizando conductas de mayor riesgo. Aún con todo, esta “fatiga pandémica” no debe convertirse en una forma de legitimar la desobediencia a las recomendaciones y las restricciones aprobadas por las instituciones. A pesar de ser comprensible la frustración por parte de la población ante esta situación tan incierta y compleja, esto no puede ser una excusa para bajar la guardia y no cumplir las normas pues, en puertas de la Navidad, esta relajación en el cumplimiento de las normas puede precipitar una tercera ola. Y, como ha sucedido siempre, si seguimos luchando juntos de manera solidaria evitaremos un yoyó de confinamientos y, cuando nos abracemos de nuevo, lo haremos con mas fuerza. www.carloshidalgo.es

el arte de kintsugi

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO             Artículo de opinión     13/12/2020 El arte del Kintsugi El kintsugi, traducido poéticamente como “carpintería dorada”, es el arte tradicional de reparar piezas de cerámica rotas con resina espolvoreada con oro, plata o platino. En lugar de usar un pegamento discreto, los artesanos utilizan un esmalte especial que da como resultado unas hermosas “costuras” que hacen que las grietas de la pieza brillen, dándole un aspecto único. Este arte nace en Japón, en el siglo XV, cuando el shogun (general nombrado directamente por el emperador) Ashikaga Yoshimasa, envió a China dos de sus tazones de té favoritos para ser reparados. Los tazones volvieron reparados, pero con unas feas grapas de metal que los volvían toscos y desagradables a la vista. El shogun se disgustó y buscó artesanos japoneses que hicieran una reparación que fuera agradable a la vista, dando así con una nueva forma de reparar cerámicas convertida en arte pues, al terminar el proceso, la pieza vuelve a la vida con unas bellas cicatrices. La técnica fue tan apreciada que se acusó a gente de romper la cerámica aposta para luego repararla con dicho método, dándole así un nuevo valor pues se aprecia mas una pieza reparada que una que nunca se rompió. Metafóricamente, el kintsugi es también una filosofía de vida que argumenta que las cicatrices forman parte de nuestra vida, nos hacen únicos y definen nuestra identidad, por lo que no hay que ignorarlas, esconderlas o disimularlas. Aplicada a la vida cotidiana, cada golpe, cada desdicha, cada contrariedad superada nos aporta valor convirtiéndonos en mejores personas. Debemos aceptarnos como somos, con nuestros desperfectos y heridas, pues las cicatrices también son parte de nuestra historia. En esta filosofía, en lugar de que un objeto roto deje de servir, su función se transforma en un mensaje activo pues la herida pasa de ser un trazo de oscuridad a ser una ventana de claridad. Porque todos tenemos alguna grieta y, muchas veces, es por ahí por donde entra la luz. www.carloshidalgo.es

14 días de felicidad

14 días de auténtica felicidad En la historia, pocas personas han sido tan poderosas e inteligentes como el califa Abderramán III. Con 70 años, en el lecho de muerte, dejó escrito lo siguiente: «He reinado cincuenta años en Córdoba. Amado por mis súbditos, temido por mis enemigos y respetado por mis aliados. Riquezas y honores, poder y placeres, aguardaron mi llamada para acudir de inmediato. No existe terrena bendición que me haya sido esquiva. En esta situación he anotado los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: suman catorce, y no todos seguidos”. Vivió entre el lujo y los placeres mas de 25.000 días, pero sólo 14 plenos de felicidad. Fundó Medina Azahara, amplió la mezquita, promovió el arte, la cultura y la medicina hasta tal punto que, cuando murió en el 961, Córdoba era un califato que dominaba casi toda la península ibérica, parte del Magreb y del mediterráneo. Pero no fue feliz. Hoy se sabe que padecía un tipo de depresión de aparición tardía, llamada melancolía involutiva, en la que predomina la tristeza, la melancolía y la incontinencia emotiva (incapacidad de hablar sin llorar). Lo cierto es que todos perseguimos la felicidad, pero pocos la consiguen, tan sólo los que se centran en el presente. Vivir el presente es algo que todos queremos, sin embargo, le damos mas importancia al pasado y al futuro. Por un lado, tendemos a pensar que el pasado siempre fue mejor, distorsionando los recuerdos. Por otro, tenemos la esperanza de que el mañana será mejor, cometiendo el error de poner condiciones a la felicidad. Nunca se debe pensar en la felicidad como una meta, pues esto es efímero, mas bien se tiene que ser feliz en el camino. Por eso, una clave para la dicha reside en el hecho de ser conscientes del ahora. Los niños no piensan ni en su pasado, ni en su futuro, por eso gozan del presente, y son felices. www.carloshidalgo.es

La campana de la esperanza La campana de la esperanza La campana que mejor suena del mundo está en el jardín interior del Hospital Provincial de Castellón. Los pacientes de oncología del citado Hospital la han bautizado con el nombre de la campana de la victoria o de la esperanza. Cuando un enfermo finaliza el tratamiento oncológico toca la campana con el brío, regocijo y la intensidad propia de quien ha recibido una segunda oportunidad en la vida. La campana se instaló hace mas de un siglo para anunciar la llegada de un nuevo paciente a los empleados del centro sanitario, en un tiempo en que las comunicaciones no eran las actuales. Ahora, ha adquirido un cometido esperanzador para los demás enfermos sirviendo de motivación para los que siguen en la lucha. En España cerca de 280.000 personas están diagnosticadas de cáncer y mas de la mitad (el 53 %) lo superan. Simbólicamente, el sonido de la campana es el pistoletazo de salida para reincorporarse de nuevo a la vida de manera plena y activa, después de haber pasado, posiblemente, por el peor momento de su vida. Esta vuelta a la cotidianidad, desde el punto de vista emocional, suele ser lo más difícil debido a la aparición del miedo y la ansiedad. Convivir con el torrente de emociones que ha desencadenado esta enfermedad precisa, en muchos casos, de atención psicológica especializada. De hecho, mas de un 70 % utiliza los servicios de psicología especializados en oncología. Uno de los objetivos del psicooncólogo es dotar de habilidades y recursos a las personas que están en este proceso tan complicado, para ayudarles a gestionar emocionalmente esta situación. Su función va desde intentar el control del estado de ánimo a la solución de problemas, mientras se intenta mantener y recuperar la calidad de vida, disminuyendo el sufrimiento. Porque, aunque hay cosas que no podemos cambiar, pero sí la forma en las que las nos enfrentamos a ellas y las vivimos. www.carloshidalgo.es

El arte de saber perder

El arte de saber perder Un buen líder sabe ganar y perder. Hace 12 años John McCain (candidato republicano), con distinción y buen gusto, felicitó a su contrincante Barack Obama por la victoria en las elecciones mientras le confesaba su admiración. Donald Trump en cambio, no sólo no ha felicitado a Biden, sino que se niega a validar el resultado electoral tachándolo de fraude, mientras promete acudir a los tribunales, extendiendo así dudas sobre la legitimidad del proceso electoral. Ya durante el recuento hizo gala de su radical postura cuando exigió que se paralizase el proceso diciendo que sus votos eran legales y los de su contrincante no. Es mas, llegó a autoproclamarse presidente a través de su perfil de Twitter, canal que siempre que utiliza a menudo y que ha tenido que censurarle alguno de sus mensajes por faltar a la verdad. Pocas escenas son más lamentables que ver a un mal perdedor fuera de sí, sin saberse contener, sin asumir su derrota y cumpliendo los criterios de un trastorno narcisista de la personalidad: arrogancia, soberbia, necesidad de adulación, seguir un patrón de grandiosidad, impulsividad, engreimiento, imprudencia e intolerancia a la frustración. Trump se considera único es su especie y mejor que todos los demás y, como tal, sólo le importa él mismo y actuar en su propio beneficio. Hay un dato en el que también va a destacar: de los 27 presidentes del último siglo, es uno de los cinco que no han podido repetir mandato. Ahora, aferrado al trono, adopta una postura querulante presentando una reacción hostil y reivindicativa, sin aportar prueba alguna, por considerarse agraviado, haciendo que parte de sus seguidores se manifiesten incluso armados. Trump, desde su particular Olimpo, no sabe que la fortaleza consiste en soportar y resistir las adversidades con firmeza y serenidad, siendo humilde en las victorias y elegante en las derrotas, dejando que hablen los demás. Imposible para un ególatra. www.carloshidalgo.es

Los buenos recuerdos

Los buenos recuerdos Las últimas investigaciones demuestran que una parte importante de nuestra felicidad depende de la relación que tenemos con nuestro pasado, de los recuerdos que guardamos de aquello que sucedió y de la capacidad para construir un relato positivo de nuestra propia vida. Parte de esto tiene que ver con el hecho de que la memoria trabaja como un músculo. Si uno piensa constantemente en los momentos en los que no ha sido feliz o habla continuamente de sus desgracias, de alguna manera está fortaleciendo esos momentos al reforzar las conexiones neuronales que componen ese recuerdo. Y, por la misma regla de tres, si se evocan experiencias felices y momentos buenos, se consolidarán las conexiones neuronales implicadas en ese proceso haciendo que trabajan mas las neuronas que componen ese recuerdo feliz. De ahí lo importante de hablar mas de las experiencias felices y de los momentos buenos que de las desventuras. Existen dos factores que pueden potenciar la creación de recuerdos memorables que aporten bienestar y contento a nuestra vida. El primero sería intentar sacar provecho del poder de las primeras veces. Al parecer el 25 % de los recuerdos proceden de experiencias nuevas pues la novedad garantiza durabilidad Y, dado que se recuerdan mejor los días en los que se hizo algo diferente, uno de los ejercicios para construir recuerdos felices sería realizar cosas nuevas como ir a algún lugar donde nunca se haya estado. En definitiva, algo que nos saque de la cotidianidad y active las emociones. El segundo factor sería implicar a la mayoría de los sentidos. Dado que las cosas se recuerdan por asociación, cuanto mas sentidos se involucren en la actividad mejor, más vívido será el recuerdo. Gusto, vista, olfato, tacto, oído …, en definitiva, percibir la vida con los cinco sentidos. Crear recuerdos felices, basados en experiencias emocionantes marcadas con nuestro rotulador fluorescente “emocional” puede ayudarnos en los momentos adversos de la vida. www.carloshidalgo.es

Todos los Santos

« TODOS LOS SANTOS Hoy se conmemora la festividad de Todos los Santos y, a pesar de las restricciones de aforo de este año, miles de personas acudirán al cementerio para llevar flores a los familiares y amigos que ya no están presentes, en un gesto de cariño y recuerdo hacia ellos, como costumbre arraigada en nuestra sociedad. El origen lo encontramos en la antigua Roma cuando el emperador Diocleciano, en el siglo IV, llevó a cabo la mas dura persecución realizada hasta ese momento contra los cristianos. El número de mártires muertos fue tan grande que no se les podía asignar una fecha a cada uno por separado, por lo que surgió la necesidad de sacralizar un día en común para todos lo Santos. Fue Bonifacio IV en el año 609 quién consagró el Panteón de Agripa (Roma) a la Virgen María y a todos los Santos mártires anónimos, instaurando tal celebración. Ya en la Edad Media, los monjes Benedictinos comenzaron también a celebrar el día siguiente (2 de noviembre) como el día de los difuntos. Para las personas que hayan tenido una pérdida reciente, estando todavía en el periodo de duelo, esta fecha les removerá sentimientos negativos como la pena y la tristeza. Como es lógico, el dolor estará íntimamente relacionado con el grado de cercanía: cuanto más lazo afectivo, más aflicción. Sin embargo, si la visita al camposanto se lleva a cabo fuera de este proceso de duelo, puede ser un buen momento para crear un recuerdo positivo de nuestros fallecidos agradeciendo de alguna forma la vida compartida con ellos. Sea como sea, nadie debe sentirse en la obligación de acudir al cementerio, pues mientras algunas personas encuentran consuelo al tomarse este día como de obligada visita, para otras no tiene sentido pues no sienten que la persona este ahí. Conviene tener presente que aceptar una pérdida no es olvidar, sino aprender a vivir sin esa persona. www.carloshidalgo.es

ALTANERIA EN EL EVEREST

Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay alcanzaron la cima del Everest en 1953. Desde entonces más de 4.000 personas lo han conseguido gracias a la pericia, los avances técnicos y, también, al dinero (80.000 euros). El ascenso se realiza en condiciones tan extremas que, en su tramo final, cada paso sólo puede darse después de tres respiraciones, a una temperatura media de -35º C y con vientos racheados que cambian constantemente de dirección. Todo ese trasiego de gente ha dejado tras de sí 50 toneladas de basura y 300 cadáveres congelados que van marcando el camino hacia la cumbre. Ahora, el Everest es noticia por la demanda que ha efectuado un CEO (ejecutivo) de una empresa de Silicon Valley, a su guía por incumplimiento de contrato reclamando una compensación de 100.000 dólares, a pesar de que el documento especifica que la suma aportada no garantiza pisar la cima. Por lo visto, el guía paró el ascenso debido a las peligrosas condiciones que había: calor, acumulación excesiva de nieve y la amenaza de una gigantesca masa de hielo colgante (llamado serac) que podía desprenderse y arrasar a todo el grupo. El guía ya conocía de antemano los efectos desastrosos que puede causar este fenómeno pues en 2014, la caída de un serac mucho más pequeño sepultó a 16 montañeros. Con buen criterio antepuso la cordura a la temeridad. Sin embargo, la arrogancia del CEO, mucho mayor que su prudencia, lo llevó a presentar la demandar, quizás por la frustración de no poder tomarse la selfie en la cima. Y es que hay gente que intenta comprar la felicidad olvidándose de que las cosas valiosas no se compran con dinero. Se puede comprar una cama, pero no el sueño; se puede comprar un reloj, pero no el tiempo; se puede comprar un libro, pero no la sabiduría; se puede comprar una posición (CEO), pero no el respeto. www.carloshidalgo.es

Rafael Nadal

Rafael Nadal En 2005 y con 19 años, Rafael Nadal ganó su primer Roland Garros y el domingo pasado, con 34, su decimotercera Copa de los Mosqueteros. Apenas hay deportistas en la historia, sin importar la disciplina que sea, que puedan estar 15 años en lo mas alto de sus posibilidades. El desgaste, la aparición de grandes rivales y las lesiones, hacen que la estancia media de un deportista en la élite raramente supere los 8 años. El deporte de alto rendimiento somete al organismo a un ritmo de trabajo tan elevado, de tanta intensidad, que obliga a tener unas condiciones físicas y mentales extraordinarias, además de una elevada capacidad de sacrifico, donde la clave de éxito está en la fortaleza mental. La psique del Manacorí, capaz de superar lesiones y malos momentos con una gran capacidad de adaptación y flexibilidad, hace que se supere año tras año empezando cada ejercicio de cero, como si no hubiese ganado nada antes. Los expertos dicen que Nadal no es el mejor ni física, ni técnicamente, pero sí psicológicamente, pues controla su mente orientándola exclusivamente al rendimiento en cada punto, logrando con ello llevar al límite la parte física y pareciendo inmune al cansancio y al nerviosismo. Otra característica determinante es su memoria, una base de datos prodigiosa. Puede recordar golpes de torneos jugados hace años lo que le ayuda a elegir la jugada idónea basándose en situaciones pasadas. Y es que su forma de competir es un manual de psicología del alto rendimiento en sí mismo. Tiene la habilidad mental de identificar, asumir y corregir los errores (con rapidez) tomando las situaciones límites como retos debido a su extraordinaria confianza en sí mismo. Y todo ello conseguido desde la humildad, la disciplina y el tesón, siendo pertinaz en el esfuerzo. No es vano dice: “Lograr aquello que he soñado me hace feliz, pero sobre todo me hace feliz recordar el esfuerzo empleado para lograrlo”. Magistral. www.carloshidalgo.es

Leer para expresar

LEER PARA EXPRESAR Todo el mundo tiene interés en expresar sus opiniones, pero pocos saben que sólo se puede hablar con el lenguaje que se va adquiriendo al leer. Desgraciadamente, el último informe del Centro de Investigaciones sociológicas asegura que el 40% de los españoles no lee nunca o casi nunca. Desesperanzador. Conviene saber que un lector habitual tiene más conexiones neuronales que alguien que apenas lea, por lo que las pérdidas de memoria y las enfermedades cerebrales se retrasan mas. El Alzheimer, la más común de las demencias seniles, es un trastorno progresivo que acarrea una disminución de las habilidades de pensamiento y comportamiento, alterando la capacidad para funcionar de manera independiente. La lectura incrementa la eficiencia de las neuronas, por lo que se tiene que perder más conexiones para que se empiece a notar los síntomas de esta enfermedad. Así, se calcula que la diferencia en el deterioro cognitivo de leer a no leer es de unos 15 años. Esto es, una persona no lectora, como media, empieza a desarrollar la enfermedad a los 65 años. En cambio, alguien que suele ejercitar la mente con la lectura activa comienza su deterioro a los 80. Esto se debe a que, aunque ambos grupos presenten el mismo número de neuronas, los lectores tienen un mayor número de conexiones neuronales, lo que implica que aumente la reserva cognitiva ante las enfermedades neurodegenerativas. Recientemente Donald Trump esgrimió como excusa para no leer la falta de tiempo. Es fácil dejarse llevar por la comodidad del “no tengo tiempo”, pero el tiempo puede consumirse o aprovecharse, es cuestión de prioridades. Leer un buen libro debe tomarse no solo como un placer, sino como algo bueno para la salud pues contribuye a proteger las habilidades cognitivas y al equilibrio psicológico. No en vano, Confucio aseguraba lo siguiente: “No importa lo ocupado que pienses que estás, debes encontrar tiempo para leer o entregarte a una ignorancia autoelegida”. www.carloshidalgo.es