CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Kufungisisa

  EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO         Artículo de opinión   12/12/2021 Kufungisisa A no ser que dominemos la lengua shona, que se habla en Zimbabwe, es complicado que sepamos que kufungisisa significa “pensar demasiado”. Los Zimbabwenses utilizan ese término para referirse, de manera literal, a lo siguiente: “me duele el corazón porque pienso demasiado”. Y es que pensar mucho puede ser un arma de doble filo. A lo largo de la historia, la humanidad se ha sentido orgullosa de su capacidad para reflexionar. Al contrario que otros animales, que se guían básicamente por su instinto, el ser humano dispone de la habilidad para reflexionar. Sin embargo, si esta capacidad para discurrir no se utiliza bien, nuestros pensamientos pueden hacernos daño y ser motivo de un desequilibrio emocional. Se sabe que una persona suele tener 60.000 pensamientos diarios y que la mayoría son negativos, repetitivos o centrados en el pasado. Una teoría que intenta explicar el porqué somos así argumenta que en realidad la mente humana sigue comportándose como si estuviésemos en el Paleolítico. En aquel periodo, el ser humano debía estar atento a todos los peligros y aspectos negativos de su vida si quería sobrevivir: escapar de los depredadores, la escasez de alimentos, buscar un refugio seguro, etc. La teoría indica que, desde entonces, nuestra mente se enfoca más en los aspectos negativos, pues nuestro sistema activador reticular (SAR) pone atención solo a lo que puede salir mal, como una forma de supervivencia. En Zimbabwe afirman que hay tres pasos para superar el pensar demasiado. El primero es Kuvhura pfungwa (abrir la mente), el segundo es Kusimudzira (elevarse) y el tercero Kusimbisa (fortalecerse). Afortunadamente, no es preciso acudir a la cultura africana para superar el kufungisisa. Existen terapias psicológicas que se centran en ayudar a las personas a relativizar y a ver el mundo de una forma distinta, modificando las creencias catastrofistas. Porque, como dijo Marco Aurelio: “La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos”. www.carloshidalgo.es

La promesa

  EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO         Artículo de opinión   5/12/2021 LA PROMESA La semana pasada falleció a los 96 años Justo Gallego, el albañil que dedicó su vida a construir una catedral en Mejorada del Campo. A los 27 años contrajo tuberculosis, enfermedad que casi provoca su muerte. Persona de gran fe, convencido de que la Virgen del Pilar le había curado, prometió dedicarle una catedral. Dicho y hecho. Al recobrar la salud, decidió convertir un terreno de su familia en un lugar de culto. En lo que antes era un olivar, 60 años después, se erige hoy una catedral, en 4.700 metros cuadrados, de 35 metros de altura, con 12 torreones, 28 bóvedas y 2.000 vidrieras. Impresiona más saber que Justo no tenía ningún estudio sobre arquitectura (era albañil), ni usaba plano alguno, pues todo lo hacía de manera improvisada. Ladrillos defectuosos, latas, restos de neumáticos y otros desechos son el principal material del que está hecha la catedral. Para conseguir financiar su obra vendió tierras de cultivo de la familia, a la vez que recibía diferentes donaciones. A pesar de haber celebrado alguna ceremonia religiosa, el suelo sigue sin estar consagrado. Desde Mejorada del Campo se lucha por convertir esta obra en un Bien de Interés Cultural (BIC), existiendo un plan por el que, mediante su aprobación, la obra puede obtener el permiso para legalizarse, evitando así su derrumbe. Antes de morir, Justo pidió a sus allegados que le dieran su palabra de honor para que hicieran todo lo posible por terminarla. La misma palabra que él dio a la Virgen prometiéndole el templo. En verdad, todos tenemos objetivos, pero con frecuencia son ensoñaciones poco definidas y sin un plan específico. Sin embargo, pocos tienen una meta tan concreta como la de Justo, acompañada de un plan de actuación tal que se esté dispuesto a pelear hasta el final para conseguirla. Y es que establecer una meta contribuye a que las personas tengamos un propósito en la vida. www.carloshidalgo.es

Efecto Dunning-Kruger

  EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO              Artículo de opinión   28/11/2021 EL EFECTO DUNNING-KRUGER El pasado miércoles, la Policía Nacional recuperó en Jaén una falcata íbera del siglo III aC. procedente de un expolio. La falcata era la gran arma de los guerreros íberos que causaba el horror entre las legiones romanas, obligadas a reforzar con hierro el borde de sus escudos para contrarrestar la potencia de su corte curvo. Agentes de la Policía Nacional iniciaron una investigación cuando descubrieron una publicación, en una conocida red social, en la que un usuario llevaba a cabo una consulta en relación al precio de venta de una falcata íbera sin amortizar (sin usar), con empuñadura de cabeza de ave, que tenía en su poder. Los cuerpos de seguridad dieron fácilmente con la persona que estaba ofreciéndola para su venta, acusándolo de un delito contra el patrimonio histórico y otro de apropiación indebida. Además, recuperaron otras 202 piezas arqueológicas (puntas de lanza, flechas, fíbulas, hebillas, etc.) que también tenía con él. Hace tiempo que los psicólogos demostraron que tenemos la tendencia a ser ciegos a nuestros propios defectos mucho más de lo que pensamos. Así, cuando creemos que nuestra capacidad mental es extraordinaria, sobreestimando nuestra inteligencia, caemos en el fenómeno conocido como el efecto Dunning-Kruger. Estos dos investigadores (Dunning y Kruger) descubrieron que, al intentar evaluar el nivel de desempeño en una actividad determinada, los participantes que eran menos habilidosos tenían un doble de déficit. Por ejemplo, los cazadores más ineptos en el manejo de un arma, también son los que menos conscientes son de su mala pericia. O sea, no sólo eran los más incompetentes, sino que carecían de las herramientas mentales para juzgar la propia competencia. Porque cuanto más tontos somos, más inteligentes nos creemos. Este efecto bien podría explicar la autoestima desmedida de algunos amigos de lo ajeno como el ladrón de la falcata. Y es que, con frecuencia, la inteligencia es un proceso cíclico: cuando te pasas de listo, vuelves a ser tonto. www.carloshidalgo.es

FASTERS

  EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO              Artículo de opinión   21/11/2021 Fasters Puede que nos sorprenda, pero cada vez hay más espectadores que ven series y oyentes que devoran podcasts hasta el doble de la velocidad original. Una cosa es que, de manera puntual, alguna vez se haya escuchado un contenido a 1,5x de su velocidad real, pero puede convertirse en un problema si la práctica se normaliza. En 2017, BuzzFeed, empresa de medios de comunicación norteamericana centrada en el seguimiento del contenido viral que circula por la red, definió el término faster para aquel grupo de sujetos que necesita ver el contenido de sus series, podcasts o audiolibros a una mayor velocidad de la real. El razonamiento en el que se basa este clan es que necesitan que todo vaya más rápido, porque sino se aburren y se distraen. Es decir, que el aumento de velocidad tiene como objetivo mantener la atención, condensando así el entretenimiento. Puede ser que, a una velocidad de 1,5x, las voces no se distorsionen mucho y pueda llegar a entenderse lo que se escucha. Pero una serie no solo es una historia contada, es también cómo se cuenta: el plano, las pausas, el dialogo, la propia interpretación, la música, etc. Y viéndolo a una velocidad alta sin duda se desvirtúa el propósito. Es cierto que vivimos en una sociedad que se mueve tremendamente deprisa, en la que los avances tecnológicos nos han traído comodidades y posibilidades impensables hace un tiempo. Pero olvidamos los problemas que esta generando. Y es que cada vez nos cuesta más la interacción social, ejercitamos menos la memoria, aumentamos el déficit de atención y perdemos la habilidad espacial. Estamos en un bucle de productividad tal que no se nos permite desconectar ni si quiera en el ocio, adoptando la prisa como estilo de vida. Y, la prisa, no es un valor añadido. Gregorio Marañón ya dijo: “Es posible que algún día acabemos con las enfermedades, pero será la prisa la que acabe con nosotros”. www.carloshidalgo.es

El abrazo

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión   14/11/2021 El abrazo La semana pasada, el despiste de una madre del colegio Montealto de Madrid, fue el causante de un triple atropello que provocó la muerte de una niña de cinco años. Por lo visto, un error al cambiar de marcha hizo que el vehículo, en vez de salir hacia atrás avanzara provocando el fatal deceso. En el momento del arrollamiento, la mujer acababa de recoger a sus hijos, pues van al mismo centro educativo. Una de las primeras en salir fue María, la madre de la niña fallecida que trabaja en secretaría. Ya en el parking, María encontró a su hija herida de muerte, dándole tiempo a decirle un te quiero mientras la abrazaba. Acto seguido, se levantó para darle un abrazo a la mujer que, de manera accidental, atropelló a su hija. No hay palabras para expresar este gesto, pues nada reconforta más que un abrazo. El abrazo libera un neuropéptido, pequeña molécula formada por la unión de varios aminoácidos, que hace la función de la hormona oxitocina. Esta última es la denominada hormona del amor pues es la responsable de que amemos y seamos compasivos y amables con los demás. Es más, la neurociencia asegura que ningún niño se desarrollará de forma óptima si no es alimentado con muestras de afecto y si no se le abraza. Por si acaso el bálsamo de ese abrazo no fuera suficiente, los padres de la niña fallecida han mandado una misiva a todas las familias del colegio agradeciendo las muestras de cariño y las oraciones vertidas por su hija, haciendo especial hincapié en exonerar de toda culpa a la conductora. No existe peor experiencia en el mundo que la muerte de un hijo. No hay consuelo para ello. Y, aún con todo, nos encontramos con una madre ejemplar que dentro de su inmenso dolor se inclina hacia el amor, en lugar de hacia el odio o la represalia. Sin duda el summum de la indulgencia. www.carloshidalgo.es

ASMR

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión       07/11/2021 ASMR Prácticamente un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo. Y aunque pueda parecer un tema baladí, el como descansamos tiene su importancia pues un problema relacionado con el ciclo vigilia-sueño nos puede condicionar la vida. Esto es debido a que las funciones del sueño son importantísimas para nuestro organismo. Así, pasar una buena noche mejora las capacidades de memoria y de resolución de problemas, siendo además las horas de sueño esenciales para cargar pilas. Pero no solo se trata de dormir bien, sino también de tener un sueño reparador, por lo que esas horas deben ser tranquilas y seguidas. Para conseguirlo, hace unos años que se ha puesto de moda utilizar el método ASMR, acrónimo de Respuesta Autónoma Sensorial Meridiana. Esto hace referencia al fenómeno en el que unos sonidos suaves provocan un efecto de hormigueo o relajación en el oyente. Todo comienza con un estímulo sonoro que provoca una reacción relajante y placentera iniciada en la zona craneal. Ejemplos de estos estímulos pueden ser: una persona susurrando al oído, el sonido que se produce al verter un líquido, pasar las hojas de un libro, estrujar con suavidad un papel, abrir y cerrar una cremallera, tamborilear sobre distintas superficies con la punta de los dedos o cepillarse el pelo. En general, todos aquellos sonidos suaves y monótonos que evoquen un momento de relax asociado al sonido. La sensación de placer que provoca es la misma que se obtiene en un masaje craneal: un hormigueo que recorre orejas, cabeza y columna vertebral. La ciencia asevera que estos estímulos provocan una sensación denominada “euforia de bajo grado”, distrayendo al usuario de pensamientos preocupantes al proporcionar un conjunto de sonidos reconfortantes y familiares. De todas formas, cuenta la leyenda que cuando no se puede dormir por la noche es porque se está despierto en los sueños de otra persona. Sea como sea, recuerda dormirte con un sueño y levantarte con un propósito. www.carloshidalgo.es

La princesa nipona

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión        31/10/2021 LA PRINCESA NIPONA Japón es un lugar complicado para vivir si se es mujer y se pertenece a la familia real. Hace casi 30 años, la emperatriz Michiko perdió la voz durante casi un año a causa del estrés al que estuvo sometida, por tomar la “atrevida” decisión de amamantar ella misma a sus hijos. La tradición dicta que los niños deben de ser educados por tutores, lejos de sus padres. Diez años después, la nuera de Michiko, la actual emperatriz Masako, tuvo que retirarse de sus funciones públicas debido a la depresión que padeció ocasionada por el acoso de los medios, al no haber dado a luz un hijo varón. A principios de mes, la casa imperial reveló que la nieta de Michiko, la princesa Mako, había sufrido un trastorno de estrés postraumático debido a la implacable desaprobación pública por elegir a un novio plebeyo, Kei Komuro. Durante tres años, la pareja ha estado separada sin verse en persona mientras conseguían superar todos los inconvenientes hasta poder casarse el pasado martes. Para ello, la princesa ha tenido que renunciar a todos sus derechos principescos, a su estatus y a una dote de un millón de euros. También ha tenido que rehusar una tiara de diamantes y joyas imperiales que le entregaron al cumplir los 20 años. Tan atípica ha sido la boda que Mako se ha atrevido a enfrentarse a la superstición nipona que dicta que las novias no deben llevar perlas el día de su matrimonio, pues para los nipones las perlas simbolizan las lágrimas que se van a derramar durante el matrimonio. Kei y Mako, ya marido y mujer, han dado las gracias a quienes les han apoyado y han pedido perdón a quienes no están de acuerdo con su boda. “Solo contamos con una vida y queremos pasarla juntos”, han declarado. Y es que para disfrutar de un amor pleno no es necesario que sea perfecto, sino auténtico. www.carloshidalgo.es

EL EFECTO ESPECTADOR

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión        24/10/2021 EFECTO ESPECTADOR La pasada semana, una mujer sufrió una violación en un tren de cercanías en los suburbios de Filadelfia. Un empleado de la Autoridad de Transporte del Sureste de Pensilvania, que se encontraba en las inmediaciones al paso del tren, llamó a la policía para informar de que “algo no iba bien” con una mujer a bordo del tren. La policía detuvo el tren en la siguiente estación socorriendo a la mujer agredida y deteniendo a un hombre de 35 años como el presunto violador. Lo más llamativo del caso es que la agresión sexual se produjo en presencia de otros pasajeros que no hicieron nada por evitar el ataque. Revisado el video de vigilancia del vagón, se observa a bastantes personas sin intervenir para atajar el abuso. Preocupante y lamentable. El efecto espectador, también conocido como “difusión de la responsabilidad”, es el fenómeno que se produce cuando, ante una situación de emergencia, los espectadores no prestan ayuda creyendo que otros lo harán por ellos. Al contrario de lo que pueda parecer, a mayor número de espectadores observando a alguien en peligro, menor es la probabilidad de que alguien asuma la responsabilidad de dar el primer paso para ayudar a esa persona. Así, la responsabilidad se distribuye entre todos los espectadores de forma que cuantos más haya, menos compromiso siente cada uno de ellos. La explicación más común de este fenómeno es que, con otros presentes, los observadores asumen que otro intervendrá y, al final, todos se abstienen de hacerlo. De alguna forma, el grupo hace que se difumine la responsabilidad. Es como si la presencia de otras personas inhibiera nuestros propios comportamientos de ayuda, pues el hecho de que no ayudar es un acto de conformidad con el resto de gente. En definitiva, tal como dijo el escritor irlandés Edmund Burke: “Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”. www.carloshidalgo.es

El juego del calamar

El juego del calamar Hace apenas un mes que se estrenó en Netflix una serie surcoreana que se ha convertido en la favorita de la plataforma a nivel mundial. El juego del calamar (Squid Game) es una mordaz referencia a la violencia, traición y desesperación que existe en la vida actual en Corea del Sur. La serie muestra a 456 personas, sumidas en deudas e infortunios personales, que participan en seis misteriosos juegos infantiles de supervivencia, durante nueve episodios, con el objetivo de ganar un premio de 35 millones de euros. Los que fallan mueren de manera despiadada en un proceso de eliminación. Y, como lo frecuente en los hogares es que los niños vean la televisión sin restricciones, la mayoría de niños de 12 años en adelante ya ha visto la serie por completo. Desgraciadamente, esto ya tiene su reflejo en la vida real pues diferentes colegios han dado la voz de alarma al ver cómo los niños utilizaban los recreos para reproducir la mecánica violenta vista en la serie. El juego que más se está reproduciendo es una especie de “escondite inglés” al estilo coreano, en el que en lugar de decir “1,2,3 escondite inglés, sin mover las manos ni los pies”, se simplifica con una luz roja y una verde. En la serie, la que canta es una enorme muñeca que cuando se calla, se da la vuelta y, al detectar al que se mueve, lo asesina a tiros. La adaptación que han hecho los escolares es que los participantes en lugar de balas utilizan puñetazos como forma eliminatoria. El problema no es solo que presenta un alto grado de violencia, sino que además está asociado al mundo infantil y a juegos propios de la edad. Además, la serie sugiere el mensaje subyacente de que para triunfar conviene hacerlo a expensas de aquellos que fracasan por debilidad, discriminación o mala suerte. Siendo que los niños aprenden mientras juegan, esto es como mínimo preocupante. www.carloshidalgo.es

Il dolce far niente

DOLCE FAR NIENTE De manera literal, Il dolce far niente, en italiano, se podría traducir como la ociosidad que resulta agradable, filosofía que nos permite descubrir el encanto que tiene la simpleza de la vida. No se trata de perder el tiempo, ni de sucumbir a la pereza, sino de disfrutar de la vida a través de los pequeños placeres. Sería pues, encontrar un tiempo para desconectar, para no inquietarse por lo que nos deparará el futuro, ni para desasosegarse por lo ocurrido en el pasado. O lo que es lo mismo, para centrarse en el presente. Porque ¿Qué otro momento existe para vivir que no sea ahora? Y como todo en la vida, no se trata de adoptar esta filosofía de un día para otro, sino que hay que tratarlo más bien como un proceso en el que poco a poco se vayan incorporando en nuestra rutina momentos de serenidad. Esto es Il dolce far niente. Escuchar una canción, saborear una onza de chocolate, tomar el sol, oler a tierra mojada, oír a los pájaros cantar, ver el mar, leer un libro, oler comida recién hecha, dar un abrazo, comer un helado… Estos pequeños placeres, nos harán un poco más felices sin necesidad de grandes inversiones de tiempo, ni de dinero. Esta es una manera de fomentar nuestra parte hedonista, el carpe diem, realizando pequeñas actividades que nos reporten placer. Porque la filosofía hedonista aboga por una felicidad tangible, buscando la alegría que se experimenta a la hora de realizar pequeñas actividades gratificantes. Se trata de buscar la sensación de placer y la motivación evitando el malestar. Así que, conviene caer de vez en cuando en esta refinada holgazanería huyendo de las tres aes de la depresión: apatía (falta de entusiasmo), anhedonia (incapacidad para sentir placer) y alexitimia (incapacidad para identificar las emociones). Porque como dijo John Lennon: La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. www.carloshidalgo.es