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Saudade

SAUDADE

La decoración de los comercios, los anuncios de juguetes y las calles iluminadas, son algunos de los elementos que indican la proximidad de la Navidad. Es en estas fechas cuando las personas suelen experimentan las emociones mas dispares. A algunos les gustaría acostarse el 24 de diciembre y amanecer el 7 de enero. Otros en cambio, esperan con avidez la llegada de estas fiestas al considerarlas las mas entrañables de año, siendo la época propicia para compartir ilusiones y momentos felices con familia y amigos. De manera general, en la infancia estas fiestas suelen estar asociadas a algo mágico, bonito y excitante. Pero, conforme se va creciendo, la pérdida de personas queridas, los distanciamientos familiares y los apuros económicos, son los principales motivos por los que se exacerban las emociones negativas con respecto al resto del año. Por otro lado, es una realidad que tanto los medios de comunicación como el entorno impone ser feliz a toda costa gastando lo que no se tiene, sonriendo sin ganas y compartiendo con gente que no se desea ver. Ante tal perspectiva, muchas personas sienten que les invaden la tristeza y el desánimo. A esto se le conoce como depresión blanca o blues de navidad. No es un trastorno como tal, es un estado de ánimo negativo ante ciertos estímulos exteriores que inducen a la murria, la nostalgia y a una ligera ansiedad. Sin duda, el punto clave de este estado de ánimo se encuentre en la saudade. Dicen que saudade es el único vocablo en portugués que no tiene una traducción exacta en castellano. El concepto de esta palabra tiene que ver con ese sentimiento agridulce de vacío que causa la ausencia de una persona, y que implica la idea de querer volver a verla, aún sabiendo que no será posible. En definitiva, se entendería como la presencia de la ausencia, y sería el precio que se paga por vivir momentos inolvidables. www.carloshidalgo.es

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