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APOLO 11

Esta semana se han celebrado los 50 años de la misión espacial Apolo 11 donde se logró llegar a la luna por primera vez. Sin duda, esta misión está considerada como uno de los momentos más significativos en la historia de la Humanidad, sobre todo teniendo en cuenta que se llevó a cabo con una tecnología menor que la de cualquier teléfono móvil de hoy en día. La tripulación estaba compuesta por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. El 20 de julio de 1969, tras 100 horas de vuelo (4 días), Armstrong se convirtió en el primer hombre en pisar la luna, seguido de Aldrin. Se eligió a Armstrong por ser el mejor preparado, quien tomaba las mejores decisiones y quien sabía llevar los vehículos al límite, para desesperación de los ingenieros de la NASA. Desde pequeño Aldrin, se esforzó por ser el primero en todo. Siempre ha vivido con el pesar y la rabia de haber sido el segundo en bajar. Tanto es así que, tras su regreso, padeció una fuerte depresión. Tiene tan alto concepto de sí mismo (sobreestima), que se siente a gusto en su papel de héroe. Collins se quedó en la nave esperando a sus dos compañeros, en la inmensidad el espacio, durante un día entero, sin poder hacer realidad el sueño de pisar la Luna. Sus colegas siempre le han definido como un profesional excepcional, alegre y con gran sentido del humor. Una personalidad que contrasta con la de Aldrin pues no se considera un héroe. Cree que sólo hizo un buen trabajo, no un heroísmo. Esto demuestra que la felicidad no depende tanto de las circunstancias, como de una actitud positiva y de cómo se valoran las experiencias. Mientras Aldrin ha vivido amargado el resto de su vida por no ser el primero, Collins ha sido un hombre feliz y agradecido por haber tenido la dicha de participar en la misión. www.carloshidalgo.es

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