CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

ghosting

GHOSTING

Podríamos traducir el término inglés “ghosting” como fantasmear o desvanecerse, algo así como desaparecer por arte de magia. La legendaria forma de terminar una relación del tipo “voy a por tabaco” se ha potenciado con la tecnología del presente. Casi 2 de cada 10 norteamericanos interrumpen de esa guisa su relación amorosa. El último ejemplo lo ha protagonizado Charlize Theron al hacerle un ghosting a Sean Penn después de enterarse de la infidelidad de éste último, para mas inri con la doble de la actriz. Aplicando éste método, ignorar de manera tan tajante como efectiva, Charlize se libró del mal trago de hablar con el actor, evitando así un momento desagradable para ambos, mientras discutían una acción tan deshonesta que posiblemente no estaría dispuesta a perdonarle. De poco o nada le han servido a Sean las llamadas, los mensajes, los correos electrónicos y las flores, ya que su ex pareja cortó toda comunicación con el actor. Los defensores de esta práctica alegan su conveniencia porque se evita una conversación que puede llegar a herir sentimientos. Pero lo cierto es que una ruptura sin explicación, a la francesa, deja muchos interrogantes junto a la sensación de desasosiego y frustración que padece la víctima cuando contempla desesperado que, la persona que le ha abandonado, sí interactúa con los demás. Con frecuencia, ahorrarse la conversación pertinente obedece más a un acto de cobardía que, en ningún momento, está relacionado con la madurez, la confrontación y la solución de los problemas. Por razones evidentes, no afrontar las determinaciones, por dolorosas que éstas sean, no permite que pueda ponerse un punto y final adecuado a la relación. www.carloshidalgo.es

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