CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

DESAMOR

DESAMOR

Se podría definir el mal de amores como el estado de sufrimiento producido por un desengaño o amor no correspondido. Los que piensan que es un problema que sólo afecta a los adolescentes, que se cura tomando mucho chocolate y que se alivia con frases tan manidas como “hay más peces en el mar”, es que nunca lo han padecido, pues la angustia ocupa la mente la mayor parte del tiempo sin distinguir edad, ni posición social. Una ruptura sentimental se vive como un auténtico duelo repleto de tristeza, vacío, desconsuelo, angustia y ansiedad, y donde nuestra estima es la principal afectada. Un primer paso para superarlo es comprender que el proceso de un desamor es algo natural con diferentes etapas, similares para todo el mundo, y que necesita su tiempo para asimilarlas. En líneas generales, lo que funciona para superar una ruptura es lo mismo que funciona para superar cualquier adicción. A saber: apartarse de la persona amada, evitar los lugares y actividades donde se la pueda encontrar, iniciar nuevas amistades, etc. La mejor medicina para el desamor es más amor pues cuando estamos enamorados el cuerpo genera dopamina y oxitocina (hormonas del placer) que hace nos sintamos queridos, valorados y felices. Si el cerebro no obtiene esas sustancias se genera un estado de pena que provoca la aparición de pensamientos relacionados con la tristeza y la nostalgia. Aún con todo, parece que la edad es un dato a tener en cuenta pues en los jóvenes la capacidad de adaptación es más rápida y su superación también; en cambio, en la adultez, o incluso en la tercera edad, una ruptura puede vivirse como un acontecimiento vital serio que puede precipitar un trastorno adaptativo importante, en forma de depresión o ansiedad. Se podría decir que la edad es proporcional a lo que dura la pena. www.carloshidalgo.es

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