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zanahoria, huevos y café

Zanahoria, huevo y café

Una vez leí una historia que hablaba de una hija que se quejaba a su padre acerca de su vida y de lo difícil que le resultaba salir adelante. Estaba cansada de luchar, pues parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de prestigio, la llevó a su cocina. Llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Al hervir, en una olla puso zanahorias, en otra huevos y en la última granos de café. Las dejó cocer sin hablar. A los veinte minutos apagó el fuego. Sacó las zanahorias, los huevos y el café, y los colocó cada uno en un tazón. “¿Qué ves?” le preguntó. Su hija contestó: “Zanahorias, huevos y café”. El padre le explicó que los tres elementos se habían enfrentado a la misma adversidad (agua hirviendo), pero que cada uno había reaccionado de forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil y quebradiza. El huevo había llegado al agua frágil, pero después de hervir, su interior se había endurecido. Los granos de café eran únicos; después de hervir, habían cambiado al agua convirtiéndola en café. Una metáfora de que cuando mas adversos son los acontecimientos, mejor se reacciona, haciendo incluso mejorar las cosas de alrededor. Esta capacidad de salir fortalecidas tras pasar por una experiencia traumática es lo que se conoce como resiliencia (afrontar adversidad saliendo fortalecido). La mayoría de personas tienen entre sus aptitudes ser resilientes, pues no es la genética la que determina su presencia o no. Todo se puede aprender. www.carloshidalgo.es

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