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Ira en la afición

Ira en la afición

El fútbol español volvió la semana pasada a vestirse de luto tras el fallecimiento del aficionado deportivista, Francisco Romero “Jimmy”, que resultó herido en el enfrentamiento entre los Riazor Blues y el Frente Atlético. No es la primera vez que un partido de fútbol se ha visto empañado por el fallecimiento de un seguidor. En 2003 un Compostela-Deportivo se vio ensombrecido por el muerte de un aficionado, Manuel Ríos, quien recibió una fuerte patada en la zona del hígado que le provocó una parada cardiorespiratoria. Perdió la vida en el hospital días después. Hace justo 14 años Aitor Zabaleta, seguidor de la Real Sociedad, fue apuñalado hasta la muerte en las cercanías del Vicente Calderón por un ultra del Frente Atlético. En el caso del pasado domingo, lo mas lamentable es que ambos grupos ultras se habían citado vía WhatsApp con varios días de antelación para una pelea masiva a espaldas de la policía. Es cierto que aprender a controlar la ira no es sencillo. Cuando la amígdala toma el control, dejamos de razonar y son las emociones negativas las que afloran. Pero aún con todo, siempre podemos conseguir canalizar la ira y razonar sobre ella. Esto recuerda a una antigua leyenda Cherokee que hace referencia a cómo controlar la ira. Al parecer un viejo indio le dijo a su nieto que se sentía como si tuviera dos lobos peleando en su corazón. Uno de los lobos era violento y vengador. El otro estaba lleno de amor y compasión. El nieto le preguntó quien ganaría la pelea, y el abuelo contesto: “Aquel al que yo alimente”. www.carloshidalgo.es

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