CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

LOS SECRETOS PESAN

LOS SECRETOS PESAN Hace unas semanas falleció con 30 años de manera repentina, por una complicación de la enfermedad de Crohn que padecía, Gerald Cotten, CEO (Oficial Ejecutivo Jefe) de la empresa QuadrigaCX, la mayor empresa de inversión digital de Canadá. El empresario se llevó a la tumba la contraseña y la clave de recuperación para poder acceder a los 130 millones de euros que forman el activo de la empresa. En un intento por proteger el dinero, el fundador lo movía regularmente de un monedero digital a otro, protegido con contraseña y desconectado de Internet, con el objetivo de evitar el robo en caso de un hackeo. Su esposa, en una declaración jurada ante el juez, tratando de evitar la bancarrota de la empresa, ha asegurado que su marido guardó con tanto celo las claves que ni siquiera ella puede abrir su ordenador personal porque está encriptado. En este caso, guardar un secreto ha generado problemas financieros, pero por norma suele ocasionar problemas psicológicos. La explicación es que cuando una persona vela por un secreto, al relacionarlo con algo prohibido, inconscientemente suscita vergüenza, lo que a su vez origina ansiedad por no poder revelarlo. Un estudio de la Universidad de Nueva York ha concluido que los secretos que nos avergüenzan suelen atormentarnos más que aquellos que nos hacen sentir culpables, y que cuánto más tiempo se guarde más agotador será. Es un hecho constatado que la persona que esconde un secreto, debido al peso que supone su custodia, percibe la colina más empinada, la distancia más larga y la tarea más dura. Para evitarlo, se recomienda liberar la carga emocional, es decir, revelar el secreto. No se trata de traicionar la confianza, sino de elegir a la persona indicada para decirlo. Pero cuidado con esta elección porque se sabe que, debido a las nuevas tecnologías, el tiempo medio que tarda en desvelarse un secreto es de 22 minutos. www.carloshidalgo.es

Psicólogos de emergencias

Psicólogos de emergencia Todo el país ha estado pendiente durante dos semanas del rescate de Julen en Totalán (Málaga). Por un lado, la atención puesta en el avance del túnel paralelo desde donde se pudiera acceder al lugar donde estaba el pequeño. Por otro, sufriendo imaginando el dolor de unos padres que ya perdieron otro hijo de tres años en 2017. Desde el mismo día de la desgraciada caída el Colegio de Psicólogos activó a 22 psicólogos especialistas en emergencias y catástrofes para que estuviesen siempre al lado de los padres de manera rotatoria, de tal modo que dos de ellos estuviesen permanentemente al lado de los padres, día y noche. Los psicólogos de emergencias trabajan en el momento de mayor incertidumbre y dolor que un ser humano pueda tener, intentando dar una gestión óptima de las emociones. En este caso, la atención psicológica se tuvo que moldear sobre la marcha, según la evolución de los acontecimientos, debido a que no había ningún antecedente en el que fijarse. En los primeros días, sin avances claros en el rescate, los psicólogos tuvieron que convencer a los padres de que tenían que descansar, haciéndoles entender que no les hacía ningún bien permanecer las veinticuatro horas junto al pozo. Y se consiguió, pues la pareja pasó los últimos días en una casa. Otro tema complicado fue trabajar con el vaivén de plazos anunciados para el rescate, que han ido variando por los imprevistos surgidos porque, según los ingenieros, la montaña es la que manda. La labor de los psicólogos ha sido loable al conseguir que los padres no se desmoronaran, manteniendo un rayo de esperanza, sin llegarles a prometer nada que luego no se fuera a cumplir. A partir de ahora comienza la dura etapa de la elaboración del duelo. Habrá que poner orden en el caos emocional, evitando que el trauma se quede instalado e intentando aceptar la realidad de la manera más adecuada. Ardua tarea. www.carloshidalgo.es

OPEN

OPEN En 2015 se publicó uno de los mejores libros relacionados con el deporte: Open, autobiografía de André Agassi. Una de las revelaciones del libro es que jugó durante 20 años como profesional (1986-2006), ganando 60 torneos importantes (8 Grand Slams), estando 101 semanas como número 1 de la ATP, odiando el tenis. Lo detestaba porque nunca fue su elección, fue su padre quien se lo impuso de manera obsesiva, por lo que tuvo que estar fingiendo durante 20 años, viviéndolo como una condena. Y es que muchas veces se intenta que los hijos logren los sueños rotos que los padres no pudieron alcanzar. A pesar de creer que a partir de los sueños de uno, los hijos pueden encontrar la inspiración, jamás se debe imponer un camino que no han elegido por sí mismos, porque si el hijo hace lo que sus padres le obligan, nunca habrá satisfacción. Los hijos tienen derecho a elegir sus propios sueños, sus metas, sin tener por qué continuar los objetivos no cumplidos por los padres. Es mas, anhelar que los hijos alcancen aquello que los padres nunca consiguieron suele representar una barrera para que ellos alcancen sus propios propósitos. Las consecuencias emocionales que pueden ocasionar unos padres que proyectan sus ideales no conseguidos sobre sus hijos suelen ser devastadoras, generándoles ansiedad, desidia, inseguridad e infelicidad. Y esto es lo que le ocurrió a Agassi. Confiaba en que todo cambiaría con el éxito, que todo el vacío interior que sentía se acabaría el día en que llegara a ser número 1. En cambio, todo fue peor, porque cuando llegó a serlo, no sintió nada especial. Todo el esfuerzo realizado durante años, todas las renuncias a tantas cosas, para no sentir nada. Paradójicamente, el momento más bajo de su vida coincidió cuando llegó a lo mas alto. André Agassi, el tenista que lo ganó todo y sólo fue feliz cuando lo perdió. www.carloshidalgo.es

Exceso empatía

Exceso de empatía En términos etimológicos, la empatía es la cualidad que permite percibir lo que otra persona siente, preocupándose por las experiencias ajenas. Ser capaces de ponerse en el lugar del otro y experimentar sus sentimientos permite comprender la situación pudiendo ayudar así de la mejor manera posible. Sin embargo, ser excesivamente empático se suele pagar caro pues se puede llegar a padecer lo que se conoce como síndrome de desgaste por empatía. Una de las características de las personas con este síndrome es que son extremadamente voluntariosos. Es decir, desean resolver todos los problemas de los demás para reforzar la imagen de personas valiosas y entregadas, sintiéndose heridos o rechazados si se le ponen límites. También es habitual que la persona experimente muchos cambios de humor, yendo del abatimiento más profundo hasta una felicidad histriónica o desmedida, acarreando tal sufrimiento emocional que llega a dificultar el llevar una vida normal. Por último, suelen estar hiperactivas, con problemas de concentración y exaltándose de manera extrema por cosas de poca importancia. Todo esto hace que terminen agotadas física y mentalmente (lo que se conoce como fatiga por compasión), corriendo el riesgo de desconectarse emocionalmente de sí mismos y asumiendo los problemas de los demás como propios (trauma vicario). Llegados a este punto lo adecuado sería aprender una serie de técnicas (basadas en la inteligencia emocional) con las que poner límites, aumentando el autocontrol sobre los pensamientos y las emociones. Una de las maneras es aprender a desarrollar una distancia psicológica con los problemas, tanto propios como ajenos, lo cual no significa que se sea egoísta, pues no es lo mismo ser sensible que hiperempático. Y es que se sabe que la capacidad de colocarse en el lugar del otro es una de las funciones más importantes de la inteligencia, demostrando el grado de madurez del ser humano; pero siempre y cuando el dolor ajeno no nos supere. www.carloshidalgo.es

El Blue Monday

BLUE MONDAY Mañana día 21 será el Blue Monday (lunes triste), nombre que se da al tercer lunes de enero, y que está considerado como el día más triste del año. El concepto fue publicado por primera vez en 2005 como parte de una campaña publicitaria de una agencia de viajes quien aseguro haber calculado la fecha usando una ecuación. La componentes en los que se basa la fórmula son la estación del año (el invierno), la poca luz (días cortos), la temperatura (el frío), el día de la semana (lunes), los apuros económicos del dispendio de las Navidades (cuesta de enero) y el posible desencanto que ya empieza a cundir por el abandono de alguno de los propósitos del nuevo año. Sin duda, los factores antes enumerados no invitan al optimismo, pero no se debe olvidar que la elección de este día negro es fruto de una algoritmo pseudocientífico y que, por lo tanto, no hay creer en él de manera literal. Debido a que hay una relación directa entre las actividades agradables que se hacen y el nivel de bienestar que se logra, que suele coincidir con los fines de semana, es normal estar emocionalmente negativo los lunes. Un día triste es algo natural y debemos dejar que pase sin agobios, ya que los estados de ánimo son transitorios y estar de bajón entra en la condición del ser humano siendo absolutamente normal, por lo que no se le debería dar demasiada importancia. Realizar alguna actividad placentera, buscar las relaciones sociales y adoptar una actitud positiva ayudará a sobreponerse de este fatídico día. Debido a que el buen humor se contagia convendría también rodearse de personas alegres, pues la compañía de gente bienhumorada ayuda a evitar la tristeza. Al fin y al cabo, este Blue Monday puede resultar ser una profecía autocumplida: Basta que se piense, para tener predisposición a hacer cosas que nos ponen triste. www.carloshidalgo.es

PROPÓSITOS AÑO NUEVO

Propósitos para 2019 Hay una tendencia general a elaborar una lista de objetivos cuando empieza el año, tomándose este inicio como una nueva oportunidad para hacer lo que quedó pendiente del anterior. Pero hay que ir con cuidado pues se calcula que el 90% de las personas que se proponen las metas fracasan, y de ellos la mitad renuncia en las primeras semanas. La claridad que se tenga sobre lo que se quiera conseguir, determinará en gran medida el logro efectivo de los propósitos. En primer lugar se hace imprescindible anotar a la antigua usanza (lápiz y papel) los objetivos puesto que al escribirlos toman fuerza y compromiso. En segundo lugar: ser realistas. Es evidente que se debe saber que cosas están al alcance y cuáles no, por mucho empeño que se ponga. En tercer lugar, no se puede confundir objetivo con deseo. Frecuentemente las ideas se quedan sólo en deseos, sin llegar a ser propósitos reales porque no se ha hecho nada para conseguirlos. Fantasear con la consecución de una meta genera per se emociones positivas, pero si no hay disciplina y plan de acción se queda sólo en una quimera, con la consecuente frustración posterior. Otro punto a tener en cuenta es el enunciado (siempre en positivo). El cerebro, debido al Sistema de Activación Reticular enfoca sólo en lo que se piensa de manera positiva. Por tanto, en lugar de pensar lo qué no queremos, es más útil pensar lo que se quiere. Así, el enunciado “No quiero ser perezoso”, hay que cambiarlo por “Quiero ponerme en forma”. Por último, hay que ser especifico, trabajando con metas concretas. Por ello, si el objetivo final es hacer ejercicio se debe cambiar la ambigüedad de “Quiero ir mas al gimnasio” por “Voy a ir 4 días a la semana”. Conviene recordar que no existe la recompensa sin esfuerzo, pues el éxito depende del empuje y la persistencia. www.carloshidalgo.es

Phubbing

“Phubbing”, moda rompe relaciones “Phubbing” surge de la unión de “Phone” y “Snubbing” (despreciar). Esta práctica, cada vez más extendida, consiste en mantener el teléfono cerca todo el tiempo con el fin de mirar las notificaciones, sin atender a una conversación. La investigación de una Universidad americana ha demostrado que el 50% de las parejas son ignoradas en varias ocasiones durante una conversación por el otro miembro con el fin de mirar el móvil, provocando una discusión importante en la mayoría de ellas. Se sabe que una persona revisa su móvil alrededor de 100 veces al día, en cortos períodos de 30 segundos, utilizando el teléfono unas 5 horas al día bien para ver videos, para hablar o para ver notificaciones. Esa necesidad de permanecer en conexión continua se tiene sin importar demasiado si es está sólo, con amigos o en pareja. Por ello, el “phubbing” interfiere directamente en los factores básicos de las relaciones sociales, tales como la escucha activa, la empatía y el compromiso. En la pareja, además de lo anterior, genera una pérdida de calidad importante en los momentos de intimidad provocando graves desencuentros, debido a las constantes distracciones, causando la sensación de que es mas importante el móvil que la pareja. Una interrupción ocasional no es grave, pero la constante pérdida de atención en momentos en que se debería estar disfrutando en pareja puede acarrear una crisis. Una de las claves para evitar esta situación es crear reglas sobre el uso del móvil construyendo un ambiente libre de “teléfonos” para poder dedicar ese tiempo exclusivamente a la relación. Hay algo del todo punto evidente: mirar al teléfono mientras tenemos una conversación con otra persona es una falta de respeto. Y una relación de pareja sin respeto está abocada al fracaso. No es que se deba apagar el teléfono siempre, pero sí se tiene que focalizar la atención en la otra persona, antes que en el teléfono. www.carloshidalgo.es

Querofobia

QUEROFOBIA Parece de locos, pero el miedo a pasarlo bien existe. La querofobia, como así se llama, proviene del griego quero (regocijo) y phobia (miedo intenso), y se basa en un rechazo voluntario a participar en actividades ociosas o que a priori impliquen momentos alegres, jocosos y divertidos. La persona se siente incómoda en situaciones de jarana, generalmente por el miedo al vacío que les pueda venir cuando la situación festiva acabe. Es decir, el miedo que tienen es al impacto del cambio emocional. Cuando lo normal es estar aburrido o triste, uno se acostumbra y encuentra mas cómodo permanecer en ese estado, que subirse a la montaña rusa de la vida (que es lo normal) pues tolera mal los cambios emocionales. Este problema es habitual en personas tímidas, introvertidas, reservadas y con tendencia al pesimismo. Los principales síntomas de la querofobia son experimentar ansiedad antes de un acontecimiento potencialmente alegre como un cumpleaños, un viaje o una fiesta, evitar los eventos sociales en los que la persona intuye que se lo puede pasar bien (llevándole al aislamiento) y, por último, acunar ideas negativas que les hacen creer que si piensan en lo peor, estarán preparados para cuando esto ocurra. Además, si la persona es muy autoexigente cree que centrarse en la felicidad va a penalizar el esfuerzo por ser mejor persona, fomentando la desidia y la pereza (madre de todos los vicios). Lo cierto es que vivir huyendo de la felicidad es una tortura. Conviene recordar que las personas con este trastorno no deseen ser infelices, simplemente buscan evitar el sufrimiento. Y como por lo general esta inquina hacia la felicidad está relacionada con el hecho de aferrarse a creencias poco adaptativas, se hace imprescindible realizar una terapia psicológica con el objetivo de modificar los pensamientos negativos. Además, la terapia también ayudará a tolerar la frustración, consiguiendo disfrutar del momento presente mientras se obvia el futuro incierto. www.carloshidalgo.es

EL NIÑO HIPERREGALADO

EL NIÑO HIPERREGALADO Llega la Navidad, época del año donde mas juguetes se venden por la celebración de Papá Noel y los Reyes Magos. Probablemente no haya un hogar donde un niño no abra un montón de ellos. Se calcula que el 75% de los niños tienen 6 o más regalos durante estas fiestas, y que un gran porcentaje reciben 10 veces más de los que ha pedido (que no suelen ser pocos). Y es que, con demasiada frecuencia, se nos hace creer que la única manera de demostrar el amor por los hijos es a base de regalos. Esta tendencia consumista, no beneficia en nada a los niños en su formación. Es mas, parece que regalar demasiado es contraproducente ya que puede dar lugar a la aparición del síndrome del niño hiperregalado. Este síndrome hace referencia al intento de los padres por compensar con regalos el poco tiempo que pasan con ellos, con lo que el niño suele volverse caprichoso, egoísta y veleidoso. Muy probablemente, estos niños sin imaginación, cómodos y aburguesados, en la adultez no se esforzaran por conseguir lo que quieran, por alcanzar sus metas. Si damos a los niños todo lo que quieren, no les enseñaremos a luchar por nada. Además, este exceso provoca tal sobreestimulación que los niños o bien no disfrutan de ninguno en especial, o bien se decantan por el que más les gustó, despreciando el resto. Pero en su formación no sólo influye la cantidad, sino también la calidad, siendo muy importante escoger bien. Los regalos son importantes en la vida del niño pero deben cumplir su función, y es tarea de los padres infundir sensatez. Una solución para todo lo antes comentado podría ser el uso de la técnica de los 4 regalos: Un regalo que pueda usar (ropa), otro relacionado con la lectura (libro), otro que se desee mucho (fomenta la ilusión) y otro que realmente necesite. www.carloshidalgo.es

La avaricia

LA AVARICIA Esta semana se han cumplido 10 años del arresto de Bernie Madoff por la mayor estafa piramidal de la historia (un fraude de 65.000 millones de dólares). Madoff confesó a sus hijos que su fondo de inversión libre (hedge fund) estaba en quiebra, y que su estrategia inversora de décadas se había basado en algo tan básico como pagar los intereses de unos con las inversiones de otros, hasta que la crisis de 2008 hundió el valor de las inversiones, ahuyentó el capital e hizo imposible seguir con la estafa. Su caso no fue el primero ni será el último, pues en la naturaleza del ser humano se encuentran la avaricia y la codicia. La avaricia es el afán o deseo desordenado de poseer riquezas, bienes, posesiones u objetos de valor con la intención de atesorarlos para uno mismo, mucho más allá de las cantidades requeridas para la supervivencia básica y la comodidad personal. Los estudios demuestran que el ser humano es tan proclive a estafar y a ser estafado porque cree que merece más de lo que tiene. Pero este ego no sólo juega por el lado de la víctima, también actúa en el estafador pues en la mayoría de los casos lo que el timador quiere, aparte del dinero, es el poder, lo que hace que la mayoría de los defraudadores suelan acabar arruinados. Y, por absurdo que parezca, cuanto más progreso económico desarrolla una sociedad, más infelices suelen ser los seres humanos que la componen debido a la avaricia. De ahí que algunos de los países más ricos de la tierra (Suecia, Noruega o Estados Unidos) tengan la tasa de suicidio más elevada del planeta. En el mundo, un millón de seres humanos se quitan la vida cada año, y otros 15 millones lo intentan sin conseguirlo. Y es que lo que verdaderamente hace vulnerable al ser humano, además de la soledad, es la avaricia. www.carloshidalgo.es