CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

VOLVER A LA RUTINA

VUELTA A LA RUTINA Desde siempre septiembre ha sido un mes caracterizado por la vuelta al trabajo y al colegio. De todos es sabido que el período estival está asociado a relajación, ocio y desconexión, y dejar atrás estos días de asueto no siempre es fácil. A pesar de que el empleo es ahora mismo un bien preciado en España, y el regreso al trabajo está perdiendo la connotación negativa, se calcula que la mitad de la población activa presenta los síntomas típicos del llamado “síndrome postvacacional”. A nivel físico, se caracteriza por cansancio, fatiga, sueño, dificultad para la concentración y molestias estomacales. A nivel psicológico, se aprecia desgana, irritación, tristeza y falta de motivación. Este proceso suele ser debido a que no se ha hecho una correcta transición del ritmo vacacional a la rutina laboral. Aún con todo, esta sintomatología debe ser pasajera, y no superar mas allá de una semana. Si no es así, convendría estudiar con mas profundidad la situación porque puede ser el indicio de un trastorno emocional mas profundo. Recuperar la rutina en los horarios y practicar actividades nuevas son dos factores importantes para evitar sufrir estos efectos. Uno de los hábitos a incluir es la actividad física puesto que el deporte hace que se liberen endorfinas, lo que provoca que el estado de ánimo mejore y el estrés y la inapetencia se vean reducidos en un alto porcentaje. Como al fin y al cabo estamos hablando de un período de adaptación, lo inteligente es que se realice la vuelta de manera progresiva, priorizando lo verdaderamente importante, con proyectos y metas realistas tanto en el tema laboral como en el personal. www.carloshidalgo.es

Del Revés

Del Revés (Inside Out) Del Revés (Inside Out) es la última película de Pixar, original y sorprendente, con un guión repleto de enormes aciertos descriptivos, que resuelven de forma sencilla y fascinante la ilustración de las emociones. En la cabeza de Riley, la niña protagonista de 11 años, se personifican cinco emociones —Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco— que son las que ayudan a tomar sus decisiones. En realidad son seis, y no cinco, las emociones primarias. A esas cinco hay que añadir la sorpresa, que tiene dos características. Por un lado la inmediatez, raramente supera los 3 segundos. Y por otro, la neutralidad ya que en sí misma no supone una reacción buena o mala, pues su función es facilitar la aparición de otra emoción. Por lo tanto, la sorpresa es una emoción muy breve que se convierte rápidamente en otra emoción. La alegría (representada de amarillo) es el refuerzo que hace que repitamos las conductas que nos han proporcionado bienestar. El miedo (color morado) es quien se encarga de la supervivencia. El asco (color verde) tiene una función adaptativa haciendo que no comamos o bebamos nada en mal estado, por el olor que efluye. La ira (color rojo) tiene la función de defender lo que consideramos justo. Por último, la tristeza (color azul) es la emoción a evitar pues lo que “toca” lo negativiza. También se habla de como se forman los recuerdos, del subconsciente (donde están los miedos y traumas), de los sueños, de la memoria a largo plazo y de los pensamientos. En definitiva, una película de dibujos animados que es capaz de contar la complejidad de la mente y de las emociones humanas. www.carloshidalgo.es

LA IMPORTANCIA DE LAS CARICIAS

LA IMPORTANCIA DE LAS CARICIAS Realmente todo mamífero necesita el contacto físico para sobrevivir. La caricia y el abrazo son vínculos afectivos que sirven para expresar nuestros sentimientos hacia quienes queremos. Está comprobado que todos necesitamos el contacto para sentirnos bien, pues los seres humanos queremos ser reconocidos, valorados y apreciados por los demás. La caricia, además de ser una forma de comunicación que aporta seguridad, proporcionando bienestar, garantiza un desarrollo saludable. Se sabe que los niños recién nacidos privados del contacto físico pueden sufrir alteraciones orgánicas y psicológicas importantes, pues las caricias y los abrazos en el ser humano son acciones cuyo beneficio es irremplazable. Significa la proximidad del otro, el sentir de la otra persona manifestado en un acto recíproco de dar y recibir afecto. Por raro que nos parezca existen dos tipos de caricias: las positivas y las negativas. Mientras las positivas obviamente son aquellas que nos hacen sentir bien, nos dan sensación de bienestar y aumentan nuestra autoestima, las negativas son las que nos hacen sentir mal causándonos dolor y daño moral, disminuyendo así la autoestima. En verdad, las caricias negativas son aquellas palabras y/o acciones que denigran, o hacen sentir rechazado al otro restándole importancia. Hacer comentarios con sarcasmo, es decir, realizar expresiones que parecen positivas pero que por su entonación denotan todo lo contrario, es una de las caricias negativas preferida de la gente resentida. Ignorar las acciones del otro, rebajarlo o despreciar sus comentarios, sin tomarlos en cuenta o menospreciándolos, es otra de las caricias negativas que pueden envenenar nuestras relaciones, por lo que debemos evitar dar caricias negativas, y esforzarnos en dar valor, reconocimiento, y estima a los que nos rodean. www.carloshidalgo.es

LAS CRITICAS

LAS CRÍTICAS En la película “La duda” (2008) protagonizada por Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman, pronuncian un sermón que habla sobre una mujer que critica a una persona a quien apenas conoce. Al día siguiente, sintiéndose culpable por ello, fue a confesarse. Ella preguntó si había hecho algo malo y el sacerdote le dijo que sí, que había levantado falsos testimonios sobre el prójimo. La mujer apenada pidió perdón, pero el sacerdote le dijo que fuera a casa y subiese al tejado con un cojín y un cuchillo para destriparlo. La mujer lo hizo y volvió al día siguiente. ¿Cuál fue el resultado? le preguntó el sacerdote. Ella le dijo que al romper el cojín salieron muchas plumas. El sacerdote le pidió que regresara y que juntase de nuevo todas las plumas, mientras ella le decía que era imposible porque el viento se las llevó por todas partes. Excelente metáfora de lo que significa criticar. Un indicio de la pobreza emocional de una persona es el tiempo que dedica a criticar a los demás. La mayoría de las críticas son un reflejo de nuestro vacío personal, de nuestra envidia, de lo que vemos en otros, y nos molesta, porque carecemos de ello. La gente feliz no tiene tiempo de criticar a los demás, pues lo invierte en mejorarse a sí mismo. Un estudio de una Universidad concluyó que las personas que saben relativizar las cosas y que están acostumbradas a fijarse en lo mejor de los demás, suelen ser más felices que las que viven criticando a los semejantes. Como dijo Bertrand Russell, “Quien quiera aumentar la felicidad debe potenciar la admiración y disminuir la envidia”. www.carloshidalgo.es

La cara, espejo del alma

La cara, espejo del alma Leonardo Da Vinci utilizó a modelos reales para llevar a cabo, durante siete años, “La Última Cena”. La persona que sería el modelo para ser Jesucristo fue la primera en ser seleccionada, para el que buscó un rostro inocente, pacífico y libre de cicatrices, eligiendo a un joven de 20 años. Durante meses pintó el personaje central de la obra. En los siguientes años fue trabajando el resto de personajes dejando a Judas para el final. Para él buscaba a un hombre con una expresión dura y fría, con un rostro marcado por las cicatrices, el crimen y la traición. Llegó a sus oídos que había un hombre de esas características en el calabozo y el maestro lo seleccionó por su rostro marcado por el rencor, el odio y la avaricia. Durante meses ese hombre se sentó frente a él mientras realizaba su tarea. Cuando dio el último trazo a su obra el prisionero le dijo: “Maestro ¿No reconoces quién soy?” Leonardo le miró y le respondió que nunca lo había visto antes. “¿Tan bajo he caído? -respondió el modelo- ¡Yo soy aquel joven cuyo rostro escogiste para representar a Jesús hace siete años!”. ¿Tanto puede cambiar el rostro de un hombre por el tipo de vida que ha llevado? Lo cierto es que sí, pues la cara es la parte mas reveladora del cuerpo humano. Padecer sentimientos negativos como la amargura, la inquina o la tristeza, dejan su huella en el rostro, pues éste es una de las partes más sensibles del cuerpo y una de las que más rápidamente reacciona. De hecho, es la parte que más visiblemente muestra los cambios interiores. www.carloshidalgo.es

La virtud de la puntualidad

LA PUNTUALIDAD Como dijo el gran poeta francés Nicolas Boileau: “Procuro ser siempre muy puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la mente de quien la espera”. Y así es. Cuando esperamos a alguien vamos recordando lo peor de él, en progresión aritmética, según se alarga el tiempo de espera. Y es que por increíble que parezca hay gente que siempre llega tarde a las citas, a pesar de su planificación y de mirar constantemente el reloj. Hace unos meses la ciencia intentó desentrañar el motivo por el que algunas personas no tienen una capacidad normal para percibir el tiempo de manera precisa. Así, la Universidad de San Diego llevó a cabo un estudio que reveló que existen dos tipos de personas: unas que tienen una capacidad normal para percibir el tiempo de manera precisa, y otras a las que les cuesta más, percibiéndolo de forma más lenta. Los psicólogos también apuntan en la misma dirección sosteniendo que los impuntuales lo son porque piensan que pueden hacer más cosas de las que realmente pueden hacer con el tiempo del que disponen. En psicología, este fenómeno es conocido como la Falacia de la planificación, esto es, la tendencia de algunas personas a percibir el tiempo que emplean en determinadas tareas más breve de lo que en realidad es, por lo que piensan erróneamente que esas tareas les llevarán menos tiempo del que realmente les ocupan. No obstante, hay gente que no tiene perdón divino pues llegar tarde es una forma de decir que su propio tiempo es más importante que el tiempo de la persona que espera. www.carloshidalgo.es

ghosting

GHOSTING Podríamos traducir el término inglés “ghosting” como fantasmear o desvanecerse, algo así como desaparecer por arte de magia. La legendaria forma de terminar una relación del tipo “voy a por tabaco” se ha potenciado con la tecnología del presente. Casi 2 de cada 10 norteamericanos interrumpen de esa guisa su relación amorosa. El último ejemplo lo ha protagonizado Charlize Theron al hacerle un ghosting a Sean Penn después de enterarse de la infidelidad de éste último, para mas inri con la doble de la actriz. Aplicando éste método, ignorar de manera tan tajante como efectiva, Charlize se libró del mal trago de hablar con el actor, evitando así un momento desagradable para ambos, mientras discutían una acción tan deshonesta que posiblemente no estaría dispuesta a perdonarle. De poco o nada le han servido a Sean las llamadas, los mensajes, los correos electrónicos y las flores, ya que su ex pareja cortó toda comunicación con el actor. Los defensores de esta práctica alegan su conveniencia porque se evita una conversación que puede llegar a herir sentimientos. Pero lo cierto es que una ruptura sin explicación, a la francesa, deja muchos interrogantes junto a la sensación de desasosiego y frustración que padece la víctima cuando contempla desesperado que, la persona que le ha abandonado, sí interactúa con los demás. Con frecuencia, ahorrarse la conversación pertinente obedece más a un acto de cobardía que, en ningún momento, está relacionado con la madurez, la confrontación y la solución de los problemas. Por razones evidentes, no afrontar las determinaciones, por dolorosas que éstas sean, no permite que pueda ponerse un punto y final adecuado a la relación. www.carloshidalgo.es

POSTUREO

POSTUREO Parece que hoy en día tenemos la necesidad de dar a conocer al mundo lo felices que somos y lo maravillosa que es nuestra vida, aunque eso muchas veces no se corresponda con la realidad. Es cómo si quisiéramos proyectar la imagen de ser populares, de tener muchos amigos y de estar todo el tiempo con la sonrisa puesta. Esto es postureo. A pesar de ser un neologismo, de reciente implantación, sobre todo en las redes sociales, no es tan novedoso como parece, pues desde siempre mucha gente ha vivido para aparentar, haciendo las cosas porque creen que “toca” hacerlas y no por verdadera motivación. Antes se llevaba el libro debajo del brazo y se dejaba a la vista en el café intentando dar la impresión de ser un intelectual; ahora se cuelga en la red social la foto del libro con un comentario oportuno a pié de foto. Gracias a Facebook, Instagram y Twitter, la pose se practica de tal forma que llega a cualquier parte con celeridad y ante un numeroso público. La norma básica es aparentar, haciendo esa cosa que se cree que sorprenderá a nuestros conocidos y amigos. Al practicarlo se busca la aprobación de los demás, lo que puede convertirse en una necesidad patológica. Pero la realidad es que no hay que preocuparse demasiado porque las parejas que parece que coman perdices, en una foto de Instagram, también tienen sus desencuentros; las chicas guapas que aparecen en Face tienen sus imperfecciones; y esos amigos inseparables de Twitter también tienen sus movidas. Nadie tiene una vida perfecta como la que aparenta, independientemente de sus sonrisas en las fotos de las diferentes redes sociales. www.carloshidalgo.es

síndrome de blancanieves

EL SÍNDROME DE BLANCANIEVES El síndrome de Blancanieves, a pesar del nombre, esta basado en la personalidad de la madrastra de este popular cuento, quien a pesar de su belleza se sentía insegura y amenazada por su joven y atractiva hijastra. Este síndrome fue acuñado por la psicóloga estadounidense Betsy Cohen en referencia a un conjunto de síntomas que con frecuencia afecta a mujeres de mediana edad. Consiste en un estado ansioso-depresivo causado por una distorsión de la imagen que la mujer tiene de sí misma, por el miedo a envejecer y por la inseguridad que se deriva de esto. Por norma, este problema emocional suele darse en mujeres cuarentonas que a lo largo de su vida han sido muy atractivas y admiradas por ello. A medida que pasa el tiempo, van cumpliendo años y envejeciendo, dejando de ser el centro de atención, con lo que su autoestima, basada fundamentalmente en el aspecto físico, va menguando. Percatarse de que llegan a determinada edad, donde ya no son tan jóvenes, y de que van perdiendo parte de su lozanía les hace sentirse muy inseguras. Con ello aparece el miedo a la soledad y a ser abandonadas, ya que siempre han estado rodeadas de gente y han dependido de la opinión, las lisonjas y los halagos de los demás. Preocupadas en exceso por la belleza, suelen someterse a numerosas intervenciones quirúrgicas en un vano intento de retrasar la vejez. Su manera de vestir, a menudo, suele ser cercana al ridículo porque lo hacen como si aún fueran adolescentes. En definitiva, son esclavas del culto al cuerpo y de una parte de la sociedad actual que trata de imponerlo. www.carloshidalgo.es

la educación

LA EDUCACIÓN Que se están perdiendo las buenas costumbres y la educación es un hecho constatado. Sirva como ejemplo el manual de las buenas maneras para viajar en Metro publicado recientemente en París. Instando a los propios pasajeros a aportar ideas, se ha confeccionado un folleto con más de dos mil sugerencias. Una de ellas dice que el cigarrillo tachado dentro de un círculo rojo en la pared no es una obra de arte contemporáneo, sino que significa que está prohibido fumar. Otros consejos se refieren al uso del teléfono móvil, la higiene personal o la conducta que se debe tener en la entrada y salida de los vagones. Algunas de las recomendaciones son tan curiosas como ser amable y ayudar al chico de la camisa floreada que tiene un mapa en una mano y se rasca la cabeza con la otra. Y es que la buena o mala educación tiene mucha importancia a la hora de que la convivencia cotidiana sea pacífica y agradable. Ciertamente el civismo no se transmite con un listado de normas de conducta, sino creando un entorno que favorezca esa actitud. El asilvestramiento de los mas jóvenes ha hecho que provoque asombro encontrar a una persona educada. Gran parte de la culpa la tienen los padres que no han sabido inculcar normas de cortesía en sus hijos. Por otro lado, tanto la televisión como las redes sociales son una fuente continua de improperios, insultos, palabras malsonantes y menosprecio al esfuerzo donde, desgraciadamente, los mas jóvenes encuentran sus referentes. La tendencia al coleguismo, en un erróneo intento de rechazar el autoritarismo, ha dado paso a la chabacanería, vulgaridad y la ordinariez. www.carloshidalgo.es