CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

EL EFECTO ESPECTADOR

 EL PERIÓDICO MEDITERRÁNEO                 Artículo de opinión        24/10/2021 EFECTO ESPECTADOR La pasada semana, una mujer sufrió una violación en un tren de cercanías en los suburbios de Filadelfia. Un empleado de la Autoridad de Transporte del Sureste de Pensilvania, que se encontraba en las inmediaciones al paso del tren, llamó a la policía para informar de que “algo no iba bien” con una mujer a bordo del tren. La policía detuvo el tren en la siguiente estación socorriendo a la mujer agredida y deteniendo a un hombre de 35 años como el presunto violador. Lo más llamativo del caso es que la agresión sexual se produjo en presencia de otros pasajeros que no hicieron nada por evitar el ataque. Revisado el video de vigilancia del vagón, se observa a bastantes personas sin intervenir para atajar el abuso. Preocupante y lamentable. El efecto espectador, también conocido como “difusión de la responsabilidad”, es el fenómeno que se produce cuando, ante una situación de emergencia, los espectadores no prestan ayuda creyendo que otros lo harán por ellos. Al contrario de lo que pueda parecer, a mayor número de espectadores observando a alguien en peligro, menor es la probabilidad de que alguien asuma la responsabilidad de dar el primer paso para ayudar a esa persona. Así, la responsabilidad se distribuye entre todos los espectadores de forma que cuantos más haya, menos compromiso siente cada uno de ellos. La explicación más común de este fenómeno es que, con otros presentes, los observadores asumen que otro intervendrá y, al final, todos se abstienen de hacerlo. De alguna forma, el grupo hace que se difumine la responsabilidad. Es como si la presencia de otras personas inhibiera nuestros propios comportamientos de ayuda, pues el hecho de que no ayudar es un acto de conformidad con el resto de gente. En definitiva, tal como dijo el escritor irlandés Edmund Burke: “Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada”. www.carloshidalgo.es

El juego del calamar

El juego del calamar Hace apenas un mes que se estrenó en Netflix una serie surcoreana que se ha convertido en la favorita de la plataforma a nivel mundial. El juego del calamar (Squid Game) es una mordaz referencia a la violencia, traición y desesperación que existe en la vida actual en Corea del Sur. La serie muestra a 456 personas, sumidas en deudas e infortunios personales, que participan en seis misteriosos juegos infantiles de supervivencia, durante nueve episodios, con el objetivo de ganar un premio de 35 millones de euros. Los que fallan mueren de manera despiadada en un proceso de eliminación. Y, como lo frecuente en los hogares es que los niños vean la televisión sin restricciones, la mayoría de niños de 12 años en adelante ya ha visto la serie por completo. Desgraciadamente, esto ya tiene su reflejo en la vida real pues diferentes colegios han dado la voz de alarma al ver cómo los niños utilizaban los recreos para reproducir la mecánica violenta vista en la serie. El juego que más se está reproduciendo es una especie de “escondite inglés” al estilo coreano, en el que en lugar de decir “1,2,3 escondite inglés, sin mover las manos ni los pies”, se simplifica con una luz roja y una verde. En la serie, la que canta es una enorme muñeca que cuando se calla, se da la vuelta y, al detectar al que se mueve, lo asesina a tiros. La adaptación que han hecho los escolares es que los participantes en lugar de balas utilizan puñetazos como forma eliminatoria. El problema no es solo que presenta un alto grado de violencia, sino que además está asociado al mundo infantil y a juegos propios de la edad. Además, la serie sugiere el mensaje subyacente de que para triunfar conviene hacerlo a expensas de aquellos que fracasan por debilidad, discriminación o mala suerte. Siendo que los niños aprenden mientras juegan, esto es como mínimo preocupante. www.carloshidalgo.es

Il dolce far niente

DOLCE FAR NIENTE De manera literal, Il dolce far niente, en italiano, se podría traducir como la ociosidad que resulta agradable, filosofía que nos permite descubrir el encanto que tiene la simpleza de la vida. No se trata de perder el tiempo, ni de sucumbir a la pereza, sino de disfrutar de la vida a través de los pequeños placeres. Sería pues, encontrar un tiempo para desconectar, para no inquietarse por lo que nos deparará el futuro, ni para desasosegarse por lo ocurrido en el pasado. O lo que es lo mismo, para centrarse en el presente. Porque ¿Qué otro momento existe para vivir que no sea ahora? Y como todo en la vida, no se trata de adoptar esta filosofía de un día para otro, sino que hay que tratarlo más bien como un proceso en el que poco a poco se vayan incorporando en nuestra rutina momentos de serenidad. Esto es Il dolce far niente. Escuchar una canción, saborear una onza de chocolate, tomar el sol, oler a tierra mojada, oír a los pájaros cantar, ver el mar, leer un libro, oler comida recién hecha, dar un abrazo, comer un helado… Estos pequeños placeres, nos harán un poco más felices sin necesidad de grandes inversiones de tiempo, ni de dinero. Esta es una manera de fomentar nuestra parte hedonista, el carpe diem, realizando pequeñas actividades que nos reporten placer. Porque la filosofía hedonista aboga por una felicidad tangible, buscando la alegría que se experimenta a la hora de realizar pequeñas actividades gratificantes. Se trata de buscar la sensación de placer y la motivación evitando el malestar. Así que, conviene caer de vez en cuando en esta refinada holgazanería huyendo de las tres aes de la depresión: apatía (falta de entusiasmo), anhedonia (incapacidad para sentir placer) y alexitimia (incapacidad para identificar las emociones). Porque como dijo John Lennon: La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. www.carloshidalgo.es

La Palma

LA PALMA La erupción volcánica que comenzó el pasado 19 de septiembre en La Palma cumple ya quince días. La lava escupida por el volcán ha cubierto cientos de hectáreas y cuando el volcán se detenga, y las coladas de lava se solidifiquen, el paisaje quedará totalmente cambiado, invadido por un terreno que los canarios llaman malpaís. El término se utiliza para describir una superficie tortuosa, estéril, árida e impracticable que hará que, por muchos años, no se pueda volver a construir o cultivar nada en toda la zona. Aunque la mayoría de los habitantes de La Palma, sabían que esto podía suceder, no por ello dejan de sufrir pesadillas al desconocer cómo acabarán sus propiedades y cúal será su futuro. Por esto es especialmente indignante que en un primer momento la ministra de Turismo (Reyes Maroto) definiera la erupción como un espectáculo maravilloso y un reclamo turístico. Esto más bien es una declaración indignante, insolidaria y cero empática, ante una gente que lo ha perdido todo. Porque no hay espectáculo ni atracción turística en un drama humano. El Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes trabaja desde el primer día para prestar asistencia psicológica a los afectados. Ante una situación tan crítica como esta, las reacciones cognitivas, emocionales y conductuales son impredecibles y distintas entre sí, de la misma forma que las personas somos diferentes unas de otras. Lo que sí es común es el desequilibrio que provoca a todos a nivel físico, psicológico, económico y ambiental. En este tipo de catástrofes lo que se necesita más que psicoterapia es ayuda. Ayuda a la víctima para que intente comprender lo ocurrido, orientándola en la toma de decisiones y en la ejecución de las acciones más urgentes para afrontar la situación. Porque nos creemos que nuestra vida es segura y no lo es tanto. Solo somos conscientes de la inseguridad cuando tenemos un evento que hace temblar nuestra existencia. www.carloshidalgo.es

Los valores

LOS VALORES El pasado domingo, Max Verstappen y Lewis Hamilton, los dos principales aspirantes al título de la temporada en Fórmula 1, quedaron fuera del Gran Premio de Italia, después de que ambos chocaran en la carrera que se disputó en el circuito de Monza. Más allá de quién tuvo la culpa en el accidente, hubo una escena que llamó mucho la atención, pues el piloto neerlandés al bajar de su monoplaza no se acercó para ver cómo se encontraba su compañero, tras pasarle su coche por encima. Hay que tener en cuenta que el halo, esa pieza en forma de arco tan fea cómo bendita, salvó la cabeza de Hamilton del impacto de una rueda del otro monoplaza. Sin duda, el desaire del piloto de Red Bull es un gesto indigno, poco ejemplar y despreciable. Porque sea cual sea el deporte que se practique, hay que tener unos valores en la vida, más allá de la profesión. Uno primero es persona y luego piloto. Un ejemplo de esto lo encontramos en el atleta vitoriano Iván Fernández Anaya cuando se negó a ganar una carrera yendo el segundo, bastante distanciado del primero. El tema es que, en la última recta, observó cómo el líder de la carrera, el keniata Abel Mutai, se equivocaba de línea de meta (al no saber ni castellano ni inglés) parándose una decena de metros antes de la pancarta final. Fernández Anaya le alcanzó, pero en vez de aprovechar la situación para acelerar y ganar, se quedó a su espalda y con gestos y empujones le llevó hasta la meta, dejándole pasar por delante. “Él era el justo vencedor. Me sacaba una distancia que yo no podía haber superado si no hubiese equivocado.”, declaraba el buen atleta y aún mejor persona. Porque siempre es el momento adecuado para hacer lo correcto. Pensar que no eres más que nadie, ya te hace mejor que muchos. www.carloshidalgo.es

La empatía

LA EMPATÍA A finales del pasado mes, en el hundimiento de un edificio de la urbanización Font Nova de Peñíscola, Bienvenido Cives perdió a su pareja y a su hijo de 15 años. Pocos días después, apenas iniciado el proceso de duelo por ambas muertes, tuvo que empezar los trámites administrativos, entre los que se hallaba cancelar el contrato con su compañía telefónica. La sorpresa inicial se convirtió en rabia cuando desde la compañía le instaban a devolver el router, si no quería recibir una penalización de 150 euros. A pesar de exponer su dramática situación y de explicar que el aparato estaría hecho añicos entre los escombros, la compañía, provista sin duda de unas buenas anteojeras (pieza que se colocan sobre los ojos de las caballerías para que solo vean el camino frente a ellos), insistía en que devolver el aparato era lo único que podía evitar la multa. Al final, al ver que el usuario utilizó el periódico para denunciar el abuso, con la consiguiente avalancha de críticas, la compañía rectificó, exonerando del pago a Bienvenido. Se conoce como ecpatía al proceso mental voluntario de exclusión de sentimientos, actitudes y pensamientos del otro. O lo que es lo mismo, la dureza afectiva característica de algunas personas o empresas carentes de empatía. Porque ser empático es justo lo opuesto, es la facultad para ponerse en el lugar del otro. Es decir, ser capaz de entender la situación y los sentimientos que está viviendo otra persona, conectando rápidamente con ella y logrando hacerle sentir cómoda. Hablaríamos pues de la capacidad para entender los sentimientos y las emociones de alguien cuando lo está pasando mal. Las personas empáticas saben atender, son sensibles y tolerantes, pues la empatía está relacionada con el apoyo, la compresión y la escucha activa. Y, en los tiempos que corren, nos vendría muy bien abrir el grifo de la empatía y llenar el vaso de solidaridad. www.carloshidalgo.es

El lado negativo del optimismo

El lado negativo del optimismo El optimismo se puede definir como una forma de pensamiento positivo, que incluye la creencia de que uno es responsable de su propia felicidad, y que siempre nos van a pasar más cosas buenas que malas. Es evidente que una tendencia al positivismo es buena, pero con matices. Es lo que en psicología se llama la paradoja de Stockdale. Esta paradoja toma el nombre del Almirante estadounidense James Stockdale, el prisionero de mayor rango durante la guerra de Vietnam, quien estuvo encarcelado en condiciones pésimas durante 8 años siendo torturado en 20 ocasiones. Pese a todo, sobrevivió. Mientras estuvo en cautiverio se percató de que los prisioneros que menos probabilidades tenían de sobrevivir eran los que tenían un optimismo exacerbado. Estos solían repetirse, en un exceso de optimismo, que para Navidades estarían en casa. No obstante, en cuanto pasaba esa fecha se iban deprimiendo, bajaban los brazos e incluso fallecían. Sin embargo, aquellos prisioneros que, aunque mantenían la esperanza, eran realistas con la situación y aceptaban el horror que estaban viviendo, fueron los que sobrevivieron. Esto pasa porque un optimismo ingenuo da lugar a una falsa esperanza lo que, unido a los repetidos desengaños, termina llevando a la persona a una desilusión total y a un agotamiento físico y emocional. Ahora que se vuelve a las aulas con más de 70 % de la población vacunada, tanto los medios de comunicación, como los responsables políticos pueden optar por insuflar un elevado optimismo con respecto a la salida de la pandemia. Pero establecer fechas sobre el regreso a la normalidad es peligroso porque, dada la situación actual, tal vez no regresemos nunca o tardemos mucho tiempo en alcanzarla (llevamos 5 olas). En definitiva, los extremos suelen ser peligrosos, dañinos y perniciosos. La única verdad es que el pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas. www.carloshidalgo.es

La hipocresía

LA HIPOCRESÍA En 1991 el disco Nevermind de Nirvana salió al mercado y se transformó en un éxito casi inmediato, con 30 millones de copias vendidas. Todo el mundo reconoce su portada con un bebé desnudo sumergido en una piscina, intentando coger un billete de 1 dólar. Aquel bebé acaba de cumplir 30 años y ha tenido la “genial” idea de presentar una denuncia a los ex integrantes y herederos del grupo, acusándoles de pornografía infantil. La demanda sostiene que los acusados se beneficiaron de la comercialización y explotación sexual de Spencer Elden, el bebé hecho ya un hombre, exigiendo una indemnización por los daños que ha sufrido y los que seguirá sufriendo de por vida. Además, también demanda al fotógrafo (Kirk Weddle), amigo de su padre, que fue el que concedió el permiso para la foto, quien cobró 200 dólares por los 15 segundos que duró la sesión. Curiosamente, durante mucho tiempo, Spencer se ha mostrado ufano por aparecer en la portada. Es más, en 2016, cuando el álbum cumplió sus 25 años, se fotografió feliz y dichoso junto al disco. Etimológicamente, la palabra hipocresía proviene del griego hypokrisía, que de manera literal significa “responder con una máscara”. Se puede definir un comportamiento hipócrita como aquel en el que la persona demuestra una incongruencia entre sus acciones y lo que piensa. Como Spencer, que siempre se ha jactado de ser el icónico bebé de la piscina, llevando incluso tatuado en su pecho el nombre del álbum, y en cambio ahora presenta una demanda de 2,5 millones para mitigar su pena. Pero a Spencer se le olvida que la felicidad es interior, no exterior, por lo que no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. Una persona auténtica y en armonía es la que es coherente entre lo que piensa y lo que hace. Y es su caso la honestidad, el decoro y la dignidad brillan por su ausencia. www.carloshidalgo.es

Simone Biles

Simone Biles Los Juegos Olímpicos de Tokio han dejado diferentes lecturas, pero sin duda una de las que más ha llamado la atención es el problema emocional sufrido por Simone Biles. La gimnasta norteamericana de 24 años, predestinada a convertirse en la reina de los Juegos, tuvo que renunciar a participar en tres finales individuales (salto, barras asimétricas y suelo) y a la final por equipos, paralizada por un problema de ansiedad. La propia Simone dijo: “Desde que entro al tapiz, estoy yo sola tratando con demonios en mi cabeza”. El suelo es su hábitat, es el elemento donde más cómoda se siente. Tanta es su habilidad, que podría colgarse el oro rebajando la dificultad de sus ejercicios gracias a su destreza y capacidad acrobática. Y con todo, tuvo que abandonar. Y es que la gimnasia artística es diferente a todos lo demás deportes, pues un pequeño fallo de concentración puede acarrear fracturas por una decena de sitios. Otra particularidad de esta disciplina es que las gimnastas alcanzan la categoría sénior a los 16 años, en plena formación aún como personas, con lo que muchas veces tienen que asumir responsabilidades de adulto en plena adolescencia. En una competición como los Juegos Olímpicos, el trabajo realizado durante 4 años se suele decidir en pocos segundos, por lo que una óptima preparación mental es clave para poder conseguir el objetivo. Debido a que el crecimiento de un deportista tiene su base en el entrenamiento físico, la técnica y el trabajo mental, la psicología deportiva se ha convertido en una pieza clave en el deporte de élite. Porque para manejar la presión hay que aprender a controlar los pensamientos y las emociones, pues nada ata más que la mente y nada limita más que el miedo. Simone se ha tatuado en la clavícula: “Y aún así me levanto”, como lema deportivo que habla del esfuerzo que tiene que hacer para superarse día a día. www.carloshidalgo.es

Las parcas

LAS PARCAS El mito de las Parcas (Moiras en la mitología griega), nos habla de tres hermanas que determinaban el destino, tanto de los dioses como de los seres humanos. Ni siquiera Júpiter podía estar por encima de sus designios. Vivían en el Hades o Inframundo, siendo las responsables de fabricar, tejer y cortar el hilo de la vida de los mortales. La más joven, Nona (nombre que procede del noveno mes de gestación), era la encargada de llevar los hilos con los que se cosería el destino de cada persona. Estos eran de tres colores: blancos, negros y dorados. Los blancos correspondían a acontecimientos sin trascendencia, los negros a momentos de aflicción y los dorados a los momentos felices. Luego estaba la segunda en edad, Décima, quién enrollaba el hilo en un carrete midiendo con su vara la longitud de cada uno. Por último, estaba la mayor, Morta (la muerte), que era la responsable de cortar el hilo de la vida con sus largas tijeras de oro, determinando el instante de la muerte, en cualquier momento, sin avisar y sin discriminar por edad, status o poder. La balanza y las tijeras eran sus símbolos. Estas damas aparecían tres días después de cada nacimiento, siendo entonces cuando decidían el destino que tendría cada uno. Durante su trabajo, las Parcas hacían uso de la Rueda de la Fortuna, que es el telar utilizado para tejer los hilos de la vida. Pero, a pesar de que eran las encargadas de marcar el momento de la muerte, dice la leyenda que, si uno realiza buenas acciones durante su vida, ellas suelen dar mas hilo al carrete, pudiendo así aumentar los años de vida. Por lo tanto, aunque nuestra existencia penda de un hilo, hemos de intentar ser buenas personas, incluso con las personas equivocadas, pues buscando el bien de nuestros semejantes, además de alargar la vida, encontramos el nuestro. Platón dixit. www.carloshidalgo.es