CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Primeros auxilios emocionales

El terrible accidente ferroviario del domingo pasado nos dejó a todos conmocionados. En estas situaciones, la labor de los psicólogos de emergencias es fundamental, a pesar de que a veces pase desapercibida. Su intervención arranca en las primeras horas, cuando las personas afectadas están desbordadas, en estado de shock y con una sensación de irrealidad que impide comprender lo sucedido. La atención psicológica temprana suele marcar la diferencia entre un sufrimiento agudo y la aparición de trastornos más duraderos, como el estrés postraumático. La labor de estos profesionales no es aplicar terapias largas, ni realizar diagnósticos complejos, sino ofrecer estrategias de contención emocional y apoyo inmediato, pues el objetivo es reducir la sensación de amenaza, transmitir seguridad y ayudar a las víctimas a recuperar una mínima sensación de control, en medio del caos. Escuchar sin juzgar, validar el miedo, la tristeza y la rabia, y enseñar técnicas para regular la ansiedad, contribuyen a estabilizar a las personas y a disminuir el impacto psicológico del suceso. En psicología de emergencias, la “ventana de oportunidad” se refiere al periodo de tiempo inmediato que sigue a una catástrofe, generalmente las primeras horas, en el que la intervención psicológica tiene un impacto preventivo especialmente eficaz. En esa fase, el recuerdo del evento aún no está plenamente consolidado, de modo que el acompañamiento profesional facilita que la experiencia se integre en la memoria de forma menos reactiva y más adaptativa. Además, estos psicólogos también atienden al personal de rescate, expuesto a escenas extremas y a un alto desgaste emocional, por lo que visibilizar su trabajo es entender que, en el desastre, cuidar la mente es tan imprescindible como salvar vidas. www.carloshidalgo.es

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