CARLOS HIDALGO Psicólogo clínico

Exceso empatía

Exceso de empatía En términos etimológicos, la empatía es la cualidad que permite percibir lo que otra persona siente, preocupándose por las experiencias ajenas. Ser capaces de ponerse en el lugar del otro y experimentar sus sentimientos permite comprender la situación pudiendo ayudar así de la mejor manera posible. Sin embargo, ser excesivamente empático se suele pagar caro pues se puede llegar a padecer lo que se conoce como síndrome de desgaste por empatía. Una de las características de las personas con este síndrome es que son extremadamente voluntariosos. Es decir, desean resolver todos los problemas de los demás para reforzar la imagen de personas valiosas y entregadas, sintiéndose heridos o rechazados si se le ponen límites. También es habitual que la persona experimente muchos cambios de humor, yendo del abatimiento más profundo hasta una felicidad histriónica o desmedida, acarreando tal sufrimiento emocional que llega a dificultar el llevar una vida normal. Por último, suelen estar hiperactivas, con problemas de concentración y exaltándose de manera extrema por cosas de poca importancia. Todo esto hace que terminen agotadas física y mentalmente (lo que se conoce como fatiga por compasión), corriendo el riesgo de desconectarse emocionalmente de sí mismos y asumiendo los problemas de los demás como propios (trauma vicario). Llegados a este punto lo adecuado sería aprender una serie de técnicas (basadas en la inteligencia emocional) con las que poner límites, aumentando el autocontrol sobre los pensamientos y las emociones. Una de las maneras es aprender a desarrollar una distancia psicológica con los problemas, tanto propios como ajenos, lo cual no significa que se sea egoísta, pues no es lo mismo ser sensible que hiperempático. Y es que se sabe que la capacidad de colocarse en el lugar del otro es una de las funciones más importantes de la inteligencia, demostrando el grado de madurez del ser humano; pero siempre y cuando el dolor ajeno no nos supere. www.carloshidalgo.es

El Blue Monday

BLUE MONDAY Mañana día 21 será el Blue Monday (lunes triste), nombre que se da al tercer lunes de enero, y que está considerado como el día más triste del año. El concepto fue publicado por primera vez en 2005 como parte de una campaña publicitaria de una agencia de viajes quien aseguro haber calculado la fecha usando una ecuación. La componentes en los que se basa la fórmula son la estación del año (el invierno), la poca luz (días cortos), la temperatura (el frío), el día de la semana (lunes), los apuros económicos del dispendio de las Navidades (cuesta de enero) y el posible desencanto que ya empieza a cundir por el abandono de alguno de los propósitos del nuevo año. Sin duda, los factores antes enumerados no invitan al optimismo, pero no se debe olvidar que la elección de este día negro es fruto de una algoritmo pseudocientífico y que, por lo tanto, no hay creer en él de manera literal. Debido a que hay una relación directa entre las actividades agradables que se hacen y el nivel de bienestar que se logra, que suele coincidir con los fines de semana, es normal estar emocionalmente negativo los lunes. Un día triste es algo natural y debemos dejar que pase sin agobios, ya que los estados de ánimo son transitorios y estar de bajón entra en la condición del ser humano siendo absolutamente normal, por lo que no se le debería dar demasiada importancia. Realizar alguna actividad placentera, buscar las relaciones sociales y adoptar una actitud positiva ayudará a sobreponerse de este fatídico día. Debido a que el buen humor se contagia convendría también rodearse de personas alegres, pues la compañía de gente bienhumorada ayuda a evitar la tristeza. Al fin y al cabo, este Blue Monday puede resultar ser una profecía autocumplida: Basta que se piense, para tener predisposición a hacer cosas que nos ponen triste. www.carloshidalgo.es

PROPÓSITOS AÑO NUEVO

Propósitos para 2019 Hay una tendencia general a elaborar una lista de objetivos cuando empieza el año, tomándose este inicio como una nueva oportunidad para hacer lo que quedó pendiente del anterior. Pero hay que ir con cuidado pues se calcula que el 90% de las personas que se proponen las metas fracasan, y de ellos la mitad renuncia en las primeras semanas. La claridad que se tenga sobre lo que se quiera conseguir, determinará en gran medida el logro efectivo de los propósitos. En primer lugar se hace imprescindible anotar a la antigua usanza (lápiz y papel) los objetivos puesto que al escribirlos toman fuerza y compromiso. En segundo lugar: ser realistas. Es evidente que se debe saber que cosas están al alcance y cuáles no, por mucho empeño que se ponga. En tercer lugar, no se puede confundir objetivo con deseo. Frecuentemente las ideas se quedan sólo en deseos, sin llegar a ser propósitos reales porque no se ha hecho nada para conseguirlos. Fantasear con la consecución de una meta genera per se emociones positivas, pero si no hay disciplina y plan de acción se queda sólo en una quimera, con la consecuente frustración posterior. Otro punto a tener en cuenta es el enunciado (siempre en positivo). El cerebro, debido al Sistema de Activación Reticular enfoca sólo en lo que se piensa de manera positiva. Por tanto, en lugar de pensar lo qué no queremos, es más útil pensar lo que se quiere. Así, el enunciado “No quiero ser perezoso”, hay que cambiarlo por “Quiero ponerme en forma”. Por último, hay que ser especifico, trabajando con metas concretas. Por ello, si el objetivo final es hacer ejercicio se debe cambiar la ambigüedad de “Quiero ir mas al gimnasio” por “Voy a ir 4 días a la semana”. Conviene recordar que no existe la recompensa sin esfuerzo, pues el éxito depende del empuje y la persistencia. www.carloshidalgo.es

Phubbing

“Phubbing”, moda rompe relaciones “Phubbing” surge de la unión de “Phone” y “Snubbing” (despreciar). Esta práctica, cada vez más extendida, consiste en mantener el teléfono cerca todo el tiempo con el fin de mirar las notificaciones, sin atender a una conversación. La investigación de una Universidad americana ha demostrado que el 50% de las parejas son ignoradas en varias ocasiones durante una conversación por el otro miembro con el fin de mirar el móvil, provocando una discusión importante en la mayoría de ellas. Se sabe que una persona revisa su móvil alrededor de 100 veces al día, en cortos períodos de 30 segundos, utilizando el teléfono unas 5 horas al día bien para ver videos, para hablar o para ver notificaciones. Esa necesidad de permanecer en conexión continua se tiene sin importar demasiado si es está sólo, con amigos o en pareja. Por ello, el “phubbing” interfiere directamente en los factores básicos de las relaciones sociales, tales como la escucha activa, la empatía y el compromiso. En la pareja, además de lo anterior, genera una pérdida de calidad importante en los momentos de intimidad provocando graves desencuentros, debido a las constantes distracciones, causando la sensación de que es mas importante el móvil que la pareja. Una interrupción ocasional no es grave, pero la constante pérdida de atención en momentos en que se debería estar disfrutando en pareja puede acarrear una crisis. Una de las claves para evitar esta situación es crear reglas sobre el uso del móvil construyendo un ambiente libre de “teléfonos” para poder dedicar ese tiempo exclusivamente a la relación. Hay algo del todo punto evidente: mirar al teléfono mientras tenemos una conversación con otra persona es una falta de respeto. Y una relación de pareja sin respeto está abocada al fracaso. No es que se deba apagar el teléfono siempre, pero sí se tiene que focalizar la atención en la otra persona, antes que en el teléfono. www.carloshidalgo.es

Querofobia

QUEROFOBIA Parece de locos, pero el miedo a pasarlo bien existe. La querofobia, como así se llama, proviene del griego quero (regocijo) y phobia (miedo intenso), y se basa en un rechazo voluntario a participar en actividades ociosas o que a priori impliquen momentos alegres, jocosos y divertidos. La persona se siente incómoda en situaciones de jarana, generalmente por el miedo al vacío que les pueda venir cuando la situación festiva acabe. Es decir, el miedo que tienen es al impacto del cambio emocional. Cuando lo normal es estar aburrido o triste, uno se acostumbra y encuentra mas cómodo permanecer en ese estado, que subirse a la montaña rusa de la vida (que es lo normal) pues tolera mal los cambios emocionales. Este problema es habitual en personas tímidas, introvertidas, reservadas y con tendencia al pesimismo. Los principales síntomas de la querofobia son experimentar ansiedad antes de un acontecimiento potencialmente alegre como un cumpleaños, un viaje o una fiesta, evitar los eventos sociales en los que la persona intuye que se lo puede pasar bien (llevándole al aislamiento) y, por último, acunar ideas negativas que les hacen creer que si piensan en lo peor, estarán preparados para cuando esto ocurra. Además, si la persona es muy autoexigente cree que centrarse en la felicidad va a penalizar el esfuerzo por ser mejor persona, fomentando la desidia y la pereza (madre de todos los vicios). Lo cierto es que vivir huyendo de la felicidad es una tortura. Conviene recordar que las personas con este trastorno no deseen ser infelices, simplemente buscan evitar el sufrimiento. Y como por lo general esta inquina hacia la felicidad está relacionada con el hecho de aferrarse a creencias poco adaptativas, se hace imprescindible realizar una terapia psicológica con el objetivo de modificar los pensamientos negativos. Además, la terapia también ayudará a tolerar la frustración, consiguiendo disfrutar del momento presente mientras se obvia el futuro incierto. www.carloshidalgo.es

EL NIÑO HIPERREGALADO

EL NIÑO HIPERREGALADO Llega la Navidad, época del año donde mas juguetes se venden por la celebración de Papá Noel y los Reyes Magos. Probablemente no haya un hogar donde un niño no abra un montón de ellos. Se calcula que el 75% de los niños tienen 6 o más regalos durante estas fiestas, y que un gran porcentaje reciben 10 veces más de los que ha pedido (que no suelen ser pocos). Y es que, con demasiada frecuencia, se nos hace creer que la única manera de demostrar el amor por los hijos es a base de regalos. Esta tendencia consumista, no beneficia en nada a los niños en su formación. Es mas, parece que regalar demasiado es contraproducente ya que puede dar lugar a la aparición del síndrome del niño hiperregalado. Este síndrome hace referencia al intento de los padres por compensar con regalos el poco tiempo que pasan con ellos, con lo que el niño suele volverse caprichoso, egoísta y veleidoso. Muy probablemente, estos niños sin imaginación, cómodos y aburguesados, en la adultez no se esforzaran por conseguir lo que quieran, por alcanzar sus metas. Si damos a los niños todo lo que quieren, no les enseñaremos a luchar por nada. Además, este exceso provoca tal sobreestimulación que los niños o bien no disfrutan de ninguno en especial, o bien se decantan por el que más les gustó, despreciando el resto. Pero en su formación no sólo influye la cantidad, sino también la calidad, siendo muy importante escoger bien. Los regalos son importantes en la vida del niño pero deben cumplir su función, y es tarea de los padres infundir sensatez. Una solución para todo lo antes comentado podría ser el uso de la técnica de los 4 regalos: Un regalo que pueda usar (ropa), otro relacionado con la lectura (libro), otro que se desee mucho (fomenta la ilusión) y otro que realmente necesite. www.carloshidalgo.es

La avaricia

LA AVARICIA Esta semana se han cumplido 10 años del arresto de Bernie Madoff por la mayor estafa piramidal de la historia (un fraude de 65.000 millones de dólares). Madoff confesó a sus hijos que su fondo de inversión libre (hedge fund) estaba en quiebra, y que su estrategia inversora de décadas se había basado en algo tan básico como pagar los intereses de unos con las inversiones de otros, hasta que la crisis de 2008 hundió el valor de las inversiones, ahuyentó el capital e hizo imposible seguir con la estafa. Su caso no fue el primero ni será el último, pues en la naturaleza del ser humano se encuentran la avaricia y la codicia. La avaricia es el afán o deseo desordenado de poseer riquezas, bienes, posesiones u objetos de valor con la intención de atesorarlos para uno mismo, mucho más allá de las cantidades requeridas para la supervivencia básica y la comodidad personal. Los estudios demuestran que el ser humano es tan proclive a estafar y a ser estafado porque cree que merece más de lo que tiene. Pero este ego no sólo juega por el lado de la víctima, también actúa en el estafador pues en la mayoría de los casos lo que el timador quiere, aparte del dinero, es el poder, lo que hace que la mayoría de los defraudadores suelan acabar arruinados. Y, por absurdo que parezca, cuanto más progreso económico desarrolla una sociedad, más infelices suelen ser los seres humanos que la componen debido a la avaricia. De ahí que algunos de los países más ricos de la tierra (Suecia, Noruega o Estados Unidos) tengan la tasa de suicidio más elevada del planeta. En el mundo, un millón de seres humanos se quitan la vida cada año, y otros 15 millones lo intentan sin conseguirlo. Y es que lo que verdaderamente hace vulnerable al ser humano, además de la soledad, es la avaricia. www.carloshidalgo.es

El síndrome de Solomon

El Síndrome de Solomon En 1951, el psicólogo Solomon Asch realizó un experimento con 120 jóvenes voluntarios de un instituto. Agrupados en bloques de 8 estudiantes, Asch  compinchaba a 7 de ellos, de tal manera que el 8º alumno, que hacía de cobaya, siempre tuviese que responder en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros. Se les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes y se les pedía que dijesen en voz alta cuál de las tres líneas era igual a otra dibujada justo al lado. La respuesta era tan sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los 7 estudiantes cómplices del investigador respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta, de tal forma que el 8 participante ya había oído todas las opiniones. El resultado fue tremendo: El 75% se dejó influir arrastrado por la opinión de los demás, respondiendo incorrectamente, sólo para no ir en contra de la mayoría. De hecho, acabado el experimento reconocieron que distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo. Esto deja bien a las claras que se está mucho más condicionado de lo que se piensa,  cambiando con frecuencia pensamientos, decisiones y comportamientos sólo para encajar con la opinión de la mayoría. Esto, conocido en honor al autor del estudio como síndrome de Solomon, revela la falta de confianza y de asertividad que tienen la mayoría de personas. Por otra lado, es común adoptar el comportamiento de la mayoría para evitar sobresalir o brillar en un grupo social determinado, temiendo llamar la atención en exceso. Esto es así porque se cree que formamos parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos pues, aunque parezca lo contrario, está mal visto que las cosas nos vayan bien. www.carloshidalgo.es

Juana Rivas

JUANA RIVAS Juana Rivas saltó a los medios de comunicación y a la opinión pública en el verano de 2017 por no atender a la decisión judicial que la obligaba a devolver a sus dos hijos a su exmarido, el italiano Francesco Arcuri, amparándose en una sentencia de 2009 en el que fue condenado por maltrato a tres meses de cárcel. Tras permanecer semanas escondida con sus hijos y ante la acusación de secuestro de menores, finalmente accedió a la entrega de los mismos al padre, que llevaba más de 15 meses sin verlos. Por tal motivo, el Juzgado de lo Penal nº1 de Granada consideró probado el delito de sustracción de menores condenándola a 5 años de cárcel, a seis años para el ejercicio de la patria potestad y a una indemnización de 30.000 euros a su expareja. También fue la protagonista del “Juana está en mi casa”, la corriente que se extendió entre los vecinos de la localidad granadina orquestada por dos trabajadoras de Centro de la Mujer de Maracena: Paqui Granados (asesora jurídica) y Teresa Sanz (Psicóloga), quienes fueron imputadas por inductoras del delito. El juzgado de Cagliari pidió a la doctora en Psicología Ludovica Iesu un informe pericial sobre el caso. La perito, después de tener 30 entrevistas con diferentes personas, entre ellas la propia Juana, en un periodo de 5 meses, ha concluido que la madre tiene una gran capacidad de manipulación sobre sus hijos y un funcionamiento mental patológico. Además, tiene labilidad emocional, no es capaz de procesar sus experiencias y ha triangulando a su hijo mayor el conflicto, convirtiéndolo en recipiente de las ansiedades maternas, sin ser consciente del daño psicológico provocado. La conclusión es demoledora pues asegura que confunde sus propias necesidades con las de sus hijos, por lo que es el padre quien debe encargarse de la educación de los hijos y la madre sólo verlos en vacaciones. www.carloshidalgo.es

Hazte la cama

Hazte la cama El almirante Estadounidense William McRaven pronunció un discurso el 21 de junio de 2014 en la Universidad de Texas que lleva mas de 11 millones de visualizaciones en You Tube, lo que le ha permitido pasar de héroe militar de los Navy Seal (fue el comandante del grupo que atrapó a Bin Laden) a gurú del coaching. Tras arrasar en EEUU, su libro de autoayuda “Hazte la cama” llega a España. En su aclamado discurso el almirante hacía hincapié en la importancia de hacerse la cama nada mas levantarse, pues este hecho supone completar con éxito la primera tarea del día. Y la realización de esa primera tarea impulsa a buscar con éxito la siguiente y la siguiente … Además, hacer la cama es una forma de recordar la importancia de los pequeños detalles de la vida, pues si no se es capaz de hacer bien las pequeñas cosas, tampoco se es de hacer bien las grandes. Es del todo punto evidente que hacer la cama parece un tema baladí, pero en la armada no lo es tanto. Las instrucciones son claras: las dos sábanas que cubren el colchón tiene que estar muy tensas, una manta estirada con precisión quirúrgica por encima y una segunda de reserva doblada a la perfección en forma de rectángulo a los pies de la cama, mientras la almohada se coloca en un ángulo de 90 grados con la manta. Todo de tal forma que se pueda arrojar una moneda y el rebote en la cama salte lo suficiente para atraparla con la mano. Para los que no necesitan tanto perfeccionismo conviene saber que lo importante es mantenerse enfocado en los pequeños pasos que conducen a las grandes metas, pues esos mini esfuerzos realizados de manera constante son los que producen grandes resultados. La clave está conseguir una inercia activa: tendencia de un cuerpo en movimiento a mantener su estado. www.carloshidalgo.es